Rafael Utrera Macías

El guion, de homónimo título al relato de Sender, fue escrito por Alfredo Castellón (Zaragoza-1930) y Alfredo Mañas (Aizón/Zaragoza,1924-Madrid-2001). El primero, diplomado por el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC), pertenece a la misma generación que Saura y Diamante. Pionero de Televisión Española, siempre interesado por seleccionadas piezas de nuestra literatura para llevarlas al cine, filmó, en 1965, una versión del libro “Platero y yo”, el popular texto de Juan Ramón Jiménez (véase Criticalia Platero en cine y Juan Ramón en TV (I) 6/10/2014); previamente, había adaptado importantes obras literarias para distintos espacios de televisión (“Primera fila”, “Estudio 1”, “Novela”, “Mujeres”) o dirigido programas más populares (“La casa de los Martínez”, “El último café”). Más allá de tales trabajos, asumió la dirección teatral en distintos escenarios y publicó obras como “Los asesinos de la felicidad”, “La pasión de Bubú”, “Alguien grande va a nacer”, etc.

El otro guionista, Alfredo Mañas, es autor de la obra teatral “La historia de los tarantos”, llevada al cine por Rovira Beleta (Los tarantos). Trabajó y colaboró con los directores Basilio Martín Patino, Carlos Saura, Juan Antonio Bardem, Ramón Fernández y Vicente Escrivá, entre otros. Guionista y adaptador de diversas obras de Pérez Galdós que fueron dirigidas por Angelino Fons (Fortunata y Jacinta, Marianela) y, en teatro, por José Luis Alonso o Miguel Canseco (“Misericordia”). Las gallinas de Cervantes  recibió, en 1988, el premio “Europa” en el Festival de Televisión de Berlín.

El guion de Castellón y Mañas, “Las gallinas de Cervantes”, publicado en 2001, es “Una historia insólita inspirada en un relato de…”  como reza su subtítulo. No se trata pues de una “adaptación”, en sentido estricto, sino de tomar como punto de partida el texto del compatriota aragonés para llevarlo por los derroteros que a sus autores más les conviniera. En efecto, sin prescindir de las líneas básicas de la argumentación, los guionistas utilizan una serie de aspectos basados fundamentalmente en el contexto histórico y social de la época, al tiempo que desarrollan otros correspondientes a la propia biografía del novelista Cervantes.


De Esquivias a Toledo

De esta forma, el inicio del guion desarrolla, con precisión y detalle, el acto del casamiento tanto en el específico ceremonial religioso, con la rigurosa liturgia y la debida prédica, como en la normativa social propia del momento de la firma de esponsales y la declaración pública de bienes aportados por cada contrayente. Del mismo modo, se recrea la llegada de los huesos de santos a Esquivias y la descripción de la recepción por parte de la crédula ciudadanía seguida de los comentarios de los comensales en el gallináceo convite de bodas. Igualmente, el viaje de Cervantes a Toledo da pie a los curiosos encuentros entre El Greco y el novelista; allí no sólo éste posará como personaje en el famoso cuadro “El entierro del conde de Orgaz” (“poema místico, austero y triste”), sino que el pintor se convertirá en confidente de los males del escritor en razón a la condición de su esposa y la progresiva metamorfosis.

Todavía más: la intervención de la Inquisición en los asuntos padecidos por Don Miguel en el ámbito familiar será decisiva para la determinación última sobre su destino. Otros aspectos, de no menor importancia como dato y circunstancia social, será el uso de la llamada “tierra sigilada”, procedente de Indias, materia que está de moda mascar por parte de las damas pues, aparte de poner en forma, “endurece las carnes y los senos”, razón de más para que la santa Inquisición la tenga prohibida; a ello se une, por parte de los caballeros, el uso del tabaco, en versión de hoja liada y quemada para aspirar el humo, excelente remedio para muchísimos males.

Con estos aspectos y otros semejantes se pretende inscribir el asunto personal del autor de “La Galatea” en un contexto social mucho más amplio perteneciente a la época de Felipe II donde la creencia religiosa, bien controlada por la Inquisición, dejaba escaso margen a quienes no aplicaran razón e inteligencia a cuestiones cotidianas, tal como dejaban ver El Greco y Cervantes en sus conversaciones privadas.


Estructura y composición

Por lo que se refiere a la estructura y composición del guion, el desarrollo secuencial se incrementa en función de los nuevos aspectos temáticos ofrecidos, tal como hemos dicho, y de los correspondientes personajes que, en funciones principales o secundarias, ayudan a componer el mosaico familiar y social; así, el teniente cura Don Juan de Pacheco, tío de la novia, oficiante y predicador en la inicial ceremonia religiosa; el propio novelista Ramón J. Sender (el autor dentro de la obra) ofreciendo aclaraciones y formulando preguntas sobre el caso de la recién casada; el albéitar (veterinario), alcalde y pueblo de Esquivias, actuantes en la procesión del reparto de huesos santos; El Greco y cuantos asisten a su estudio para posar como personajes del famoso cuadro.

Del mismo modo, la precisión de los espacios diferencia entre exteriores e interiores. Entre los primeros figuran “el majuelo en el camino de Seseña”, “el barbecho en el llano de Illescas”, la plaza de Esquivias, los caminos hacia Toledo con sus molinos de viento, seguidos de llanuras y campos toledanos a los que se les une callejones y plazuelas de la propia ciudad. Los interiores acogen la vivienda de Doña Catalina (comedores, cocinas, dormitorios, corrales, cuadras y solanares), la iglesia (y su sacristía); el estudio del pintor.

El relato de Sender se organiza ahora segmentado en una pluralidad de secuencias donde, más allá de precisiones espacio-temporales, los diálogos sirven de principal vehículo comunicativo de acuerdo a una narración audiovisual donde los intérpretes dejan ver y oír a los personajes.


Las gallinas de Cervantes, película de Alfredo Castellón

Cuando en 1987 Alfredo Castellón propone a Televisión Española llevar a su pantalla “Las gallinas de Cervantes”, de Ramón J. Sender, mediante una película de largometraje, no le resultó nada fácil conseguirlo, tal como ha declarado en alguna entrevista. Acaso todavía se dejaban oír los lejanos ecos suscitados por la biografía de Miguel de Cervantes que la cadena estatal había programado en 1981. En efecto, Cervantes, dirigida por Alfonso Ungría, con guion de Manuel Matji, Isaac Montero, Daniel Sueiro y Eugenio Martín, fue una serie de nueve capítulos cuyo personaje principal estuvo interpretado por Julián Mateos. No parece que el trazado literario planteado por los guionistas (dar cuenta del arduo trabajo de nuestros espíritus más libres en una época opresiva y utilizar el Tribunal de la Inquisición para subrayar la tensión dramática de la biografía) coincidiera con el diseño final manejado por el realizador y emitido por la cadena estatal.

La distancia política entre la España de 1981 (plena transición) y la de 1987 (consolidación democrática) era lo suficientemente grande para que la televisión oficial no objetara sobre el autor de “El ingenioso hidalgo” y aún menos sobre los comportamientos del llamado “Santo Oficio” en la época de Felipe II. La cuestión ahora, según Castellón, era defender lo que a los directivos de la casa les parecía “una patochada” por lo que el realizador tiró de armas y bagajes para llevarse el agua a su molino; tales elementos no eran otros que el carácter surrealista y crítico del relato de Sender y cómo, en concretos aspectos, la referencia a Buñuel se hacía evidente dado que gallinas y patas de gallinas (incluso, conservadas en frigorífico) se podían recontar en su filmografía. Más allá de este anecdotario, la película se filmó (35 milímetros, color), se emitió y, posteriormente, consiguió en Berlín el premio antes mencionado.


Elenco y técnicos: un buen reparto

La acertada elección de actores y la profesionalidad y experiencia del equipo técnico potenció los rasgos propios del guion. Miguel Rellán (Cervantes) y Marta Fernández Muro (Doña Catalina) encabezaban un elenco al que seguían José María Pou (Don Alonso), Francisco Merino (clérigo inquisidor), Pedro del Río (teniente cura don Juan Pacheco), Fernando Valverde (barbero), Ramón J. Sender (Pedro Sempson), José Lifante (Veterinario), El Greco (Fabio León), Laura Hormigón (sobrinita), junto a otros secundarios entre los que no faltaba el propio guionista, Alfredo Mañas, en el papel de “alcalde”. Entre los técnicos especialistas destacaban Luis Reneses (producción), Rafael Casenave (fotografía), Carmen Frías (montaje), Fernando Sáenz (escenografía) y Miguel Asíns Arbó (música).

Los lugares donde los hechos suceden se sitúan en Esquivias, residencia de la familia cervantina, y Toledo, donde El Greco tiene su estudio. La puesta en escena atiende a la consideración de los mismos y organiza su estructura de acuerdo a las necesidades argumentales. Los exteriores, entre una ciudad y otra, se ofrecen como ocasionales lugares de reflexión en un espacio donde el molino de viento se erige en símbolo de la época.


Iglesia de Esquivias. Interior. Día

El arranque de la película nos sitúa en la Iglesia de Esquivias, un 12 de diciembre de 1584, donde se celebra el matrimonio canónico de Doña Catalina Pacheco de Salazar y Vozmediano, de 19 años de edad, con Don Miguel de Cervantes Saavedra, de 37. Acompañan a la novia distintos familiares y algunos vecinos principales de la villa; por el contrario, nadie es testigo o invitado por parte del novio. La escena pintoresca, acaso más surrealista que pintoresca, es que una partida de gallinas, capitaneadas por el gallo, recorren las dependencias eclesiásticas mezclándose con los contrayentes o con sus invitados sin que estos se distraigan con su presencia.

Desde el púlpito, la voz tronante del teniente cura Don Juan de Pacheco se dirige a los asistentes pero, sobre todo, a la contrayente, su sobrina. Como él mismo advierte, sus palabras y consejos proceden nada más y nada menos que de la autoridad eclesiástica representada por el maestro Fray Luis de León y de su ejemplar “La perfecta casada”.  Así, oímos, que “la mujer es, de natural, más que ningún otro animal de costumbres y de ingenio, una cosa quebradiza y melindrosa” y, a ello, añade que “los fundamentos de la casa son la mujer y el buey: el buey para que are y la mujer para que guarde”. Seguidamente, con tanto fervor como autoridad, desde un púlpito donde la iconografía del Espíritu Santo tiene más apariencia de gallina que de paloma, desarrolla esos mandamientos y consejos que la desposada, su sobrina, tratará de cumplir a la perfección. 

Pensará el espectador que la continuación de la secuencia anterior se situaría, en lógica continuidad, para la firma de esponsales en la adjunta sacristía. Sin embargo, nos sorprende el autor del relato, el propio Ramón J. Sender, con atuendo contemporáneo, dirigiéndose a nosotros (eso sí, rodeado de gallinas) para explicarnos la veracidad de lo ocurrido a Doña Catalina y el hueco existente en la biografía de su marido para ocultar los sucesos de Esquivias. El autor dentro de su obra, como un personaje más, jugando a la metaficción con su hipotético espectador.


Control inquisitorial

Contadas las gallinas en la propia sacristía e inscritas como dote en el documento matrimonial, comienza la metamorfosis de Doña Catalina, quien, desde este momento, da ya evidentes pruebas de su transformación. Al tiempo, Don Miguel, empieza a palpar las manías y obsesiones de su nueva familia, muy especialmente las de tipo religioso vinculadas a los obligados y necesarios exorcismos en los que el hermano sacerdote es un verdadero experto. El inquisidor controla el funcionamiento de la casa tanto en lo material como en lo espiritual. Y una de las últimas escenas, con ampulosa escenografía, pone sobre la mesa la única opción que el escritor debe asumir: callar, porque, de lo contrario, el “judío converso” será condenado por bestialismo.
 

Escenografía y diseño

El director y su escenógrafo han resuelto acertadamente la conformación de la estructura doméstica, lo que permite resolver las distintas situaciones, cómicas en unos casos, dramáticas en otros, como mejor conviene a la historia. El gallinero es pieza esencial por más que sus nombradas habitantes tengan dominio sobre el resto de la casa y, como sabemos, son piezas favoritas en la vida familiar, tanto para la convivencia diaria como para su sacrificio en la cazuela; en tal caso, serán, de inmediato, reemplazadas por otras de manera que allí siempre convivan veintinueve. Del mismo modo, el atuendo gallineril de Doña Catalina está adecuadamente diseñado en sus diferentes fases y condicionantes y su progresiva transformación está presentado como un proceso degradatorio no exento de humor ante la trágica circunstancia. Sin duda, la excelente interpretación de la actriz conlleva ejercer al tiempo de mujer y de gallina y acomodarse a una u otra situación de manera que sus diversas crisis van resolviendo en función de estados vinculados a su doble condición.


De Toledo a la libertad

Las secuencias relativas a El Greco y Cervantes (en las que éste posa, en inestable posición, sostenido por dos enanos) funcionan así: de una parte, contrastan con el claustrofóbico caserón de Esquivias por el ambiente liberal existente en el estudio del pintor; de otra, el escritor respira intelectual y artísticamente en compañía de su amigo, quien, al tiempo, se convierte en confidente de sus asuntos íntimos. No es casualidad que sea precisamente en Toledo y en amistoso paseo de ambos artistas cuando encuentran al halcón herido; la simbología del ave y la incidencia que seguidamente tendrá durante su estancia en casa de Doña Catalina (será nombrado como “zorro”, “tigre”, “buitre”, “cacatúa”, “sapo con alas”, etc.) marcan la última parte de la película; el halcón emprende el vuelo y Don Miguel huye de aquel infierno aunque su corazón siga enamorado de su mujer, es decir, de su gallina.   


Referencias

Guion:
Castellón, Alfredo / Mañas, Alfredo, “Las gallinas de Cervantes”, guion cinematográfico, en “Ramón J. Sender y el cine”, Festival de Cine de Huesca, 2001. Autores: Carmen Peña, Jesús Ferrer, José A. Páramo. Páginas 159 a 275

Película:
Las gallinas de Cervantes
Ver en https://www.youtube.com/watch?v=vChbnUAyeLo