Película: La Lola se va a los puertos (1992)

Tras la versión teatral de 1929 de Lola Membrives y la película de 1947 de Juan de Orduña, con Juanita Reina, llega la nueva versión de la obra teatral escrita en verso de los hermanos Machado, de la que recoge el espíritu, elimina algunas cosas e introduce otras, siempre respetando la línea central de la pieza.


En ella se nos cuentan los amores de Lola, una cantaora, mujer del pueblo, pretendida por un viejo y rico terrateniente en dura competición con su hijo, a punto de contraer matrimonio. Y aún hay otro lado más de esta figura geométrico-amorosa en la persona de su guitarrista Heredia, quien, enamorado en silencio, la acompaña en el cante y en la vida.


La pieza ya no tiene nada de teatro y sirve a Josefina Molina y a sus guionistas para modificar y actualizar el texto, introduciendo un poco de crítica social, con la revolución de la lucha de clases, llevando la acción a la Sevilla de 1929, año de la Exposición Iberoamericana, en lugar del San Fernando de 1860 del original. Esto le permite exhibir y hacer coincidir la historia con algunas figuras históricas como Blas Infante o Federico García Lorca para enmarcar esta historia de amor, venganza, muerte y cante. Porque este último se erige en muchos momentos del film en protagonista, como voz de un pueblo dolorido que ahonda en sus raíces y en sus sentimientos, representados en esa mujer cantaora y del pueblo que es Lola.


En este sentido la película no tiene nada que ver con la anterior. No es aquí protagonista la canción andaluza, que también la hay, sino el auténtico y más sentido cante jondo, que refleja perfectamente los sentimientos de Lola, una mujer vapuleada por la vida, lo que retrata perfectamente Rocío Jurado en su rostro en algunos momentos dramáticos del film, en una interpretación plena de talento, genio y casta, gracias a que Josefina Molina ha sabido obtener de ella estos matices, inéditos en la cantante de Chipiona en su corta carrera como actriz.


No vamos a decir que la película sea la obra de los Machado aumentada y corregida, pero sí adecuadamente cambiada en esta versión muy personal de una andaluza, cordobesa como Josefina Molina, que siente y conoce su tierra y sus gentes, sin tener que recurrir a la folclorada de turno, sino reflejando una Andalucía llena de conflictos, como siempre ha sido nuestra tierra. Teo Escamilla, que también conoce nuestros paisajes, como andaluz, sabe sacar partido en su bellísima fotografía.


De Rocío Jurado ya hemos dicho que está inmensa como cantaora y desconocida como actriz. Sobrio y exacto Pepe Sancho, bien Paco Rabal, inexpertos los dos jóvenes Jesús Cisneros y Beatriz Santana, que a veces se salen de tono, y muy bien el cuadro de secundarios. Y como siempre la dirección de Josefina Molina, una mujer llena de sensibilidad y conocimientos del arte fílmico.


 


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105'

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La Lola se va a los puertos (1992) - by , Jun 09, 2018
3 / 5 stars
Amor, venganza, muerte y cante