Pelicula:

C I N E   E N   S A L A S

En 2010 David Fincher, con guion de Aaron Sorkin, dirigió La red social, que contaba cómo Mark Zuckerberg, cuando era un estudiante universitario, se apropió la idea de hacer una red social, lo que sería posteriormente Facebook, que se convertiría en el germen de un gigante, la corporación hoy conocida como Meta, que engloba, además de a la propia Facebook, otras redes de comunicación tan populares como Instagram, Whatsapp o Messenger, conformando un conglomerado empresarial que, a día de hoy, tiene una cotización bursátil que ronda los 2 billones de dólares (para que nos hagamos una idea, esa cifra equivale al PIB anual de España…). 

En 2021 el Wall Street Journal, el prestigioso e influyente periódico neoyorquino, destapó, en una serie de artículos titulados “Los papeles de Facebook”, las artimañas que Zuckerberg había propiciado en su red social para incrementar su negocio a toda costa, incluyendo cosas tales como priorizar contenidos incendiarios (aunque fueran falsos de toda falsedad), por ello muy compartibles (los indignados, en su furia, tienden a propagar este tipo de “posts” como forma de expresar su irritación), lo que aumentaba la viralidad de los mensajes y, consecuentemente, hacía crecer la facturación publicitaria. El autor de los reportajes fue Jeff Horwitz, periodista de investigación que estaba pez en cuestiones tecnológicas, pero que con persistencia y tenacidad (y algún golpe de suerte…) consiguió, mediante su contacto con Frances Haugen, analista de datos de Facebook, tener un caballo de Troya dentro de la empresa que, aunque de forma muy reticente, le fue facilitando información para descubrir que la compañía tenía cada vez menos interés (por decirlo benévolamente…) por el concepto de “Integridad Cívica” que se supone debía animarla, la de ser una forma de comunicación honesta que verificara y eliminara los contenidos envenenados. 

Esa es, en esencia, la historia verídica que se nos cuenta en esta El precio de la red (el título original, que podría traducirse como “El ajuste de cuentas de la red”, es bastante más explícito…), que además incluye otros escenarios imaginarios, como los ensayos a los que supuestamente se sometió Zuckerberg con sus principales asesores para preparar las comparecencias al Senado a las que fue convocado por los muy cuestionables métodos aplicados en Facebook. 

Aaron Sorkin (Nueva York, 1961) es un guionista de larga carrera (suyos fueron los libretos de films y series tan conocidos como Algunos hombres buenos, El ala Oeste de la Casa Blanca o La guerra de Charlie Wilson), un hombre de hondo aliento liberal, que hace unos años comenzó también a dirigir películas, con algunos títulos relevantes como Molly’s Game.

El problema es que el tema de la peli es ciertamente abstruso, y no todo el mundo (diría que casi nadie…) es capaz de seguir, cabalmente, cuanto se dice en los abigarrados diálogos que Sorkin (también guionista aquí) propone, trufados de la jerga típica de los informáticos y los analistas de datos, de tal manera que cualquier espectador medio, aunque tenga una atención activa, se pierde buena parte de lo que se cuenta; eso sí, se puede hacer una idea, más o menos, de las tropelías que Zuckerberg cometió, un tipo que parece seguir al pie de la letra la sarcástica sentencia de Stephen King (“nunca se es suficientemente rico ni suficientemente delgado”). Pero, claro, con tanta cháchara, y dicha a velocidad de vértigo, como es el caso, no es fácil que el espectador pueda seguir el hilo de la historia y en esas condiciones el riesgo de desconexión en alto. Eso hace que, sobre todo en la primera hora de metraje, la acción resulte poco atractiva, con los dimes y diretes del periodista para intentar que la analista de datos le vaya dando información, y con Zuckerberg ejerciendo de despótico dictador que atemoriza a sus empleados.

Menos mal que el final, ya prácticamente con ritmo y tono de thriller, mejora y se entona, aunque la conclusión, detallada en los rótulos del desenlace, sea más bien desalentadora: nadie pone coto a alguien tan importante, aunque tuviera que pasar por las horcas caudinas de sus comparecencias ante el Senado (escenas que, por cierto, aquí no se recrean). Porque (no sé si esto es un espóiler, dado que la historia es conocida…) al final Facebook siguió haciendo de su capa un sayo, como siempre…

En cualquier caso, queda la crónica de esta complicada investigación periodística, que en Estados Unidos, y en especial en su cine, tiene tan buena tradición, con películas tan conocidas como la ya venerable Todos los hombres del presidente o la más reciente Los archivos del Pentágono. Sorkin, como director, es tan apañado como impersonal, no adornándose sino yendo al grano, lo cual se agradece en estos tiempos en los que cualquier mindundi se cree Orson Welles... 

Jeremy Allen White, que se ha hecho muy popular por la serie The bear, hace un convincente periodista, un hombre reñido con la tecnología pero tenaz en sus investigaciones; Mickey Madison, que saltó a la fama como la prostituta protagonista de Anora (por la que ganó el Oscar), encarna a una confidente quizá en exceso balbuciente e insegura, hasta el punto que parece una mezcla, en femenino, de Woody Allen y Hugh Grant… En cuanto al actor que hace de Mark Zuckerberg, Jeremy Strong, compone un personaje ciertamente odioso, casi un autómata, un personaje que da, literalmente, miedo en su hieratismo, en su visceralidad apenas contenida, un personaje que a ratos parece afectado por el síndrome de Asperger, ese que hacía delicioso al Sheldon de The Big Bank Theory, pero que a éste lo hace aborrecible.


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112'

Año de producción

El precio de la red - by , Oct 14, 2026
2 / 5 stars
Los papeles de Facebook