Serie: Contra la ley

ESTRENO EN FILMIN

El principio de “cosa juzgada”, que data nada menos que del Derecho Romano, se aplica actualmente en todo Occidente. La idea que sustenta el mismo es que un caso juzgado y con sentencia firme, ya no recurrible por haberse agotado las instancias posibles, no se puede volver a juzgar. Ese principio, que de entrada es loable, evitando que alguien ya considerado no culpable pueda seguir siendo demandado de forma tan constante como inconsistente por otros (y que ello tenga que ser tenido en cuenta por los tribunales), sin embargo tiene sus fallas, como los errores judiciales que pueden hacer que delincuentes se vayan de rositas y vuelvan a incurrir en crímenes, o bien se aporten nuevas y determinantes pruebas anteriormente no encontradas, que puedan confirmar que, efectivamente, es culpable.

En todo en esta vida, incluso en el Derecho, debería haber las justificadas excepciones que, muy medidamente, puedan poner coto a desafueros como el que se narra en esta miniserie de 4 capítulos, basada en hechos reales, los de una mujer que, con más moral que el Alcoyano, se enfrentó al sistema para conseguir que se contemplaran esas excepciones. La historia parte en el día de autos del crimen sobre el que girará toda la historia, allá por 1989: Ann Ming es una mujer inglesa casada con un emigrante chino; tienen tres hijos, la mayor, Julie, ya casada y con un niño pequeño. Ese día la madre se entera de que la hija se va a separar del marido. A la mañana siguiente, Julie no ha vuelto a su casa, y Ann empieza a preocuparse. Acude a la Policía, pero le dicen que es pronto y que, por su experiencia, cuando hay rupturas conyugales como la que le acaba de suceder a su hija, con cierta frecuencia se busca romper con todo lo anterior y empezar una nueva vida desde cero, sin ataduras. Pero los días pasan y Julie no aparece. El todavía marido de la hija le dice a su aún suegra que en su casa huele muy mal, que debe haber algún problema en los sanitarios del cuarto de baño. Sin embargo, cuando Ann revisa concienzudamente esa vivienda (lo que ya había hecho la Policía, vaya linces…), se encuentra con un hallazgo que confirmará sus peores presagios… 

Hay historias reales que, ciertamente, merecen ser contadas; esta es una de ellas, la historia de una mujer británica de clase media, casada con un chino, circunstancia por la que en sus primeros años tuvo que arrostrar conductas racistas por parte de los miembros de la comunidad; de la noche a la mañana se encontrará con la peor pesadilla para una madre o un padre, la desaparición de uno de sus vástagos; cuando ésta aparezca muerta, se descubre a un sospechoso (un marrajo sin el que el mundo hubiera sido mejor si su madre hubiera abortado…) evidentemente culpable, como lo atestiguan numerosas pruebas (aunque pedestremente recogidas por la Policía, que hizo una muy negligente investigación), quien sin embargo sale libre de polvo y paja por esas lagunas (a veces del tamaño de océanos…) de la Justicia que la hace tantas veces (in)Justicia. A partir de ahí se inicia una lucha desigual, entre una mujer, una Doña Nadie, sin ningún apoyo (ni siquiera de la familia, que quiere pasar página y volver a sus vidas), contra un poderoso e inicuo sistema judicial y legislativo que impedía que, cuando aparezcan nuevas pruebas (lo que aquí ocurrió, de forma abrumadora), se pueda volver a juzgar al alevoso criminal.

La miniserie es, ciertamente, interesante. Otra cosa es que quizá fía demasiado en la fuerza de la propia historia, que se basa en el libro autobiográfico de Ann Ming For the love of Julie (“Por amor a Julie”). En ese sentido, es un producto agradable de ver, sobre todo por la admiración que tan merecidamente suscita la extenuante determinación de esta auténtica Madre Coraje, pero resulta un tanto insuficiente, faltándole algo de ambición, centrando todos sus esfuerzos en poner de relieve la tenacidad sin desmayo de su personaje central; pero una miniserie debe tener algo más, ser más completa, aspirar a que todo el audiovisual esté a ese mismo nivel. Y que conste que, sobre todo su comienzo, en el primer episodio, en el que se descubre la “tostá”, como decimos en mi tierra, tiene bastante fuerza, con esa madre (y resto de la familia) buscando angustiados a la hija desaparecida, luchando, sobre todo la progenitora, con la indolencia de una Policía con tendencia a rascarse ora un testículo, ora el otro, en vez de hacer bien su trabajo, imprimiendo los creadores a ese primer capítulo una sensación de tensión “in crescendo”, en el que se masca en el ambiente la tragedia, de forma sostenida, sin forzarla. Lástima que los otros capítulos no estén a ese mismo nivel, aunque es cierto que las situaciones planteadas en ellos no tienen el mismo tono emocional de este primero. 

La miniserie busca reproducir, con tino, el ambiente de los hogares de clase media, huyendo de los colores fuertes, con una cierta sensación de grisura, a veces incluso con demasiada oscuridad… Hay ciertas incoherencias de guion, aunque tiene un buen tono general. Está hecha con modestia, con austeridad, sin buscar la espectacularidad hueca. Refleja bien el dolor de los padres, sobre todo el de la madre, que además no está dispuesta a que el asesino no solo se libre de penar por su crimen, sino que incluso alardee de ello. 

Hay también algunos apuntes secundarios de interés, como la campaña suscitada en la prensa (y que quizá resultó determinante en el hecho de no emitirse un veredicto de culpabilidad) por la supuesta promiscuidad de Julie, acusándola incluso de ninfómana, como si el hecho de que la chica se acostara con quien le diera la gana la hiciera a ella responsable de su propia muerte, pareciendo por momentos, en la sala de juicios, que era ella la juzgada y no el cabrón de su asesino. También tuvo su importancia en los dos primeros juicios en los que el criminal se fue de rositas el hecho de que estaban muy recientes los casos conocidos como “los Cuatro de Guilford” y “los Seis de Birmingham”, en los que Scotland Yard fabricó pruebas falsas para imputarles a aquellos pobres diablos varios atentados del IRA.

Buen trabajo actoral, como es proverbial en los audiovisuales británicos, con especial mención, por supuesto, a la protagonista, Sheridan Smith, actriz de largo recorrido, que aquí hace toda una creación de su jugoso personaje. 

(24/07/2026)


Contra la ley - by , Jul 24, 2026
2 / 5 stars
El principio de "cosa juzgada"