Serie: 8 meses

ESTRENO EN FILMIN

La serie danesa Borgen (2011-2014), en sus tres temporadas originales, más la continuación que la cerró, a modo de coda, en 2022, con el título de Borgen. Reino, poder y gloria, ha sido, evidentemente, uno de los grandes éxitos seriéfilos del siglo XXI, y de forma también bastante obvia su fórmula ha sido copiada en otros audiovisuales o, si queremos ser más benévolos, ha inspirado no pocas series o miniseries. La fórmula que ensayó Borgen, y que tan buen resultado le dio, fue la de una audaz intriga política en la que se mezclaban los típicos movimientos palaciegos (incluidas las inevitables zancadillas y traiciones…) con las vidas de los personajes principales, desde la protagonista, que llegará a ser primera ministra, a sus asesores, familia, etcétera.

Pues una de esas miniseries hechas “a la manera de…” nos parece que es esta 8 meses, cuyo título original, Doktrinen, ya recuerda un poco al Borgen que creó en su momento Adam Price. La historia se ambienta en la Suecia actual. Conocemos a Nina, una periodista “freelance” con problemas económicos, que está a punto de ser desahuciada de su casa por falta de pago y además tiene problemas de salud. Nina intenta trabajar en un periódico donde conoce a alguien, pero allí le dan largas. Mientras da vueltas a qué hacer, Nina, para entretenerse, va a ver un partido de hockey sobre hielo. Allí un hombre de cierta edad le da un chivatazo que podría sacarla del ostracismo: una importante personalidad del gobierno está en Berlín con una mujer que no es su esposa. Nina, en principio, no le concede mucha credibilidad a lo que le cuentan, pero dada la situación en la que está, marcha a Berlín con su cámara. La personalidad importante resulta ser el ministro de Asuntos Exteriores, y Nina lo fotografía en una situación que parece comprometida con una chica. En Suecia salta el escándalo de inmediato, y la primera ministra hace que el supuesto adúltero dimita. Para sustituirlo, de forma secreta, se decide pedir a una consultora que haga una especie de cásting de posibles candidatos con prestigio para ese cargo. Pero en la vida pasada del que tiene más papeletas para ello, Jacob Weiss, hay un período de 8 meses sobre el que no se tiene idea de qué estuvo haciendo, pero finalmente resulta ser elegido; quizá de forma sorprendente, como jefa de prensa y asesora se contrata a Nina, la protagonista, que destapó el escándalo del anterior canciller… 

La miniserie de 6 capítulos, como decimos, no oculta su evidente búsqueda de pegar un pelotazo a lo Borgen, o al menos de beneficiarse del éxito de esa serie, con una intriga palaciega que combina, como su original, aspectos políticos, periodísticos, sentimentales, familiares, relacionales… Por supuesto, tiene su propia personalidad, y funciona razonablemente bien, pero es evidente el modelo al que siempre tiende. También es cierto, o nos lo parece, que formalmente resulta ser un poco tosca, un tanto desaliñada, con una fotografía oscura y un toque feísta que no parece premeditado; vamos, que es fea sin quererlo…. 

En cuanto al contenido, hay cierta denuncia sobre los políticos profesionales, más preocupados por sus resultados electorales que por el bienestar de los ciudadanos (bueno, nada que no sepamos…), en un thriller político que se quiere de altos vuelos, sobre gobernantes y periodistas, corrupciones y manipulaciones, espías y conspiraciones.

La búsqueda de similitudes con Borgen llega al punto de que el personaje protagonista, la periodista Nina, en buena medida parece inspirada en un rol similar de la serie danesa, que después llegaría a ser asesora (“spin-doctor”, le llaman, en la jerga de la política profesional) de la primera ministra, como aquí lo será ésta del canciller. Curiosamente, el personaje de Nina está notablemente capacitado para el asesoramiento político, pero después es un pequeño desastre en su vida privada, aparte de que parece faltarle sangre en las venas. También, como en Borgen, hay un antiguo dirigente que asesora a la primera ministra, una especie de padre político de ésta. Sin embargo, en contra de lo que ocurre en la serie danesa, aquí los partidos mantienen sus nombres reales, como el Partido Socialdemócrata Sueco, mientras que en Borgen los nombres eran inventados, aunque el espectador avisado podía hacer sus correspondencias con los reales, por supuesto….

Como curiosidad, la serie contiene algunas escenas de sexo, pero cuya particularidad es que están muy antieróticamente hechas (y me temo que no es premeditado…). Otra peculiaridad, no precisamente positiva, es que con frecuencia la música de la banda sonora no tiene nada que ver con la imagen, cada cosa va por su lado… 

En resumidas cuentas, nos parece que 8 meses es una intriga que busca ser de altos vuelos, de nuevo con una conspiración en la que los rusos vuelven a ser (otra vez…) los malos, con varias líneas paralelas a cada cual más complicada, con protagonistas con los que ciertamente es difícil empatizar. Una serie fea de ver, con un look sucio (sin estar buscado, lo que sería una opción), con abstrusas líneas argumentales, buscando más la oscuridad de las tramas que su comprensión y amenidad, y con unos personajes superficiales y contradictorios, en especial la protagonista, la periodista Nina, un personaje lamentable, muy torpe e indecisa en todo, sorprendiendo que, como hemos comentado, después sea tan solvente en su trabajo. Busca entonces este audiovisual ser una intriga a lo Borgen, pero resulta mucho más pesada y abstrusa que la famosa serie danesa. Y termina esta 8 meses con un final abierto que (nos tememos…) amenaza con una segunda temporada…

(16/04/2026)


8 meses - by , Apr 16, 2026
1 / 5 stars
El deseo de ser "Borgen"