C I N E E N P L A T A F O R M A S
ESTRENO EN APPLE TV.
Érase una vez una familia de suricatos, compuesta por el abuelo, la madre, Tafiti y su hermano pequeño. Tafiti un día se encuentra con Púas, un cerdito solitario que no tiene familia y quiere hacer amistad con él. Pero Tafiti rechaza en principio la amistad que le ofrece Púas, ese cerdo salvaje de monte. Su abuelo le ha aconsejado no hacer amistades con extraños, y además la vida en el desierto está siempre llena de múltiples peligros que se deben evitar.
Cuando su abuelo ...
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Disponible en BBC SERIES
[El lector interesado en la obra de Charlotte Brontë puede consultar también en Criticalia el artículo titulado En el bicentenario de la autora de “Cumbres borrascosas”: las hermanas Brontë en la pantalla (I). Charlotte]
La novela Jane Eyre, publicada en 1847 bajo seudónimo masculino por Charlotte Brontë, fue una de las cinco que escribió la autora inglesa, pero es sin duda su novela por excelencia, la que le ha dado fama inmortal. Según la IMDb, Jane Eyre ha sido llevada a la pantalla en 33 ocasiones, si no hemos contado mal, hasta la fecha de esta crítica.
Esta versión de 2006 nos parece que busca mantener el espíritu gótico y romántico (en el sentido literario, pero también en el otro, el amoroso) típico de la obra de las hermanas Brontë, así como de la novelística de su predecesora Jane Austen, otra finísima diseccionadora de su tiempo histórico y de las relaciones sociales, de clase y sexuales durante la primera mitad del siglo XIX.
La miniserie de 4 capítulos de algo menos de una hora cada uno se ajusta razonablemente a la trama imaginada por Charlotte, aunque con algunas (pocas) licencias y comprimiendo algunas partes de ella (la primera y la última) en beneficio de la trama central, la que mantiene a Jane y Rochester en pantalla mientras se acercan con complicidad en Thornfield Hall, la mansión de él, donde ella presta sus servicios como institutriz de la pupila de Rochester, Alice, u ...
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13/07/2026
La Guerra de la Independencia constituye el hecho fundacional sobre el que se cimenta la nación norteamericana: con ella nacen los Estados Unidos de América como estado de pleno derecho, presentando además por primera vez en el mundo una democracia que (con sus evidentes imperfecciones) fue copiada prácticamente en todo Occidente, e incluso en otros continentes, dando lugar a las actuales democracias burguesas. Sin embargo, a pesar de la importancia capital de este acontecimiento histórico, lo cierto es que el cine no se hecho demasiado eco del mismo, lo que ya resulta raro teniendo en cuenta el chovinismo de los norteamericanos, tan grande (yo diría que incluso más…) como el de los creadores del término, obviamente los franceses. Porque, como ya hemos comentado en más de una ocasión, somos de la opinión de que en el país de la bandera de las barras y estrellas, la religión mayoritaria no es el cristianismo (en ninguna de sus variantes, desde el catolicismo hasta las diversas formas del protestantismo), sino lo que podríamos llamar “el (norte)americanismo”, una religión profana cuyo dios es el propio país, los Estados Unidos, y su profeta el presidente de turno de la nación.
Una postura como decimos cuasi religiosa (o sin el cuasi…) hacia el país, que no deja de ser chocante, por decir algo, cuando ni la propia nación tiene un nombre en sentido estricto, porque Estados Unidos de America no es sino la enunciación de que el país lo forma un grupo de estados situados geográficamente en América…
Los hechos
En la guerra franco-británica que tuvo lugar entre 1756 y 1763, el Reino Unido consiguió la victoria, para lo cual fue fundamental la ayuda de las 13 colonias que la Rubia Albión mantenía en lo que actualmente es el Este de Estados Unidos. Pero aquella contribución de las 13 colonias no solo no les sirvió a éstas en términos económicos, sino que además la Corona les subió los impuestos para cuadrar las cuentas del reino, muy deterioradas tras los gastos bélicos. Aquella subida de impuestos supuso un gran descontento en las 13 colonias, que se manifestaron en Boston, a pesar de lo cual Gran Bretaña hizo oídos sordos. A ese descontento económico se sumó también el político, plasma ...
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