C R I T I C A L I A C L Á S I C O S
Disponible en FLIXOLÉ y PRIME VIDEO.
Completamos el sentido homenaje que estamos rindiendo a la cineasta cordobesa Josefina Molina, recientemente fallecida, con la recuperación de la crítica de una de sus películas más celebradas:
Madrid, mes de marzo de 1766. Reina la majestad de Carlos III. La Casa de las Siete Chimeneas es la residencia del Marqués de Esquilache. La música de Vivaldi, el "Concierto de Primavera", inicia los "risueños compases", mientras el telón se alza; el ciego de los romances pregona el texto del licenciado don Diego de Torres y Villarroel; comienza así la representación de "Un soñador para un pueblo". Este drama histórico de Antonio Buero Vallejo fue estrenado a finales de 1958.
Treinta años más tarde, el cine español, de la mano del productor José Sámano y de la directora Josefina Molina, recurre al texto original del dramaturgo y lo convierte en película tan de sobria factura como de oportuna lección histórica. La habitual dependencia cinematográfica de los textos literarios, novela con preferencia a teatro, ha orientado en esta ocasión a sus responsables hacia una pieza dramática, de sólida estructura y enjundiosa temática, cuyo presupuesto de producción superó los doscientos cincuenta millones (en pesetas de la época), aportados, en buena parte, por la subvención del Ministerio de Cultura y por Televisión Española en concepto de derechos de emisión.
La filmografía de la directora Josefina Molina había estado más vinculada a la realización televisiva que al denominado "cine comercial"; esta andaluza de nacimiento, primera que obtuvo el título en la Es ...
leer más
ESTRENO EN NETFLIX
El éxito creciente de las 5 temporadas de La casa de papel (2017-2021) (en lo sucesivo LCDP, para abreviar), que se convirtió en la segunda serie (en idioma distinto al inglés) más vista en toda la historia de Netflix, solo por detrás de El juego del calamar, catapultó a su creador, Álex Pina, a la cima del fenómeno series. Ello le ha supuesto, evidentemente, una libertad creativa de la que anteriormente no disponía, pero también ha conllevado que los posteriores productos de su compañía Vancouver Media tiendan, casi sin proponérselo, a reeditar aquel éxito inenarrable, con frecuencia poniendo en funcionamientos los mismos recursos que ya utilizó en su primera y triunfal serie. Y ello tiene la relativa ventaja de que el espectador sabe qué se le va a dar, pero también el inconveniente de que ya es difícil sorprenderlo, porque además se juega con parecidos giros de guion, y también con el manido recurso de, ante una situación desesperada, encontrar la solución en un "flashback" que, oportunamente, nos muestra cuál es la salida que la mente privilegiada de turno ya tenía preparada para resolver la situación.
Demasiado artificial, entonces, tanto el anterior “spin-off” de LCDP, titulado Berlín, como este que añade el remoquete de La dama del armiño, por ser esa, la famosa pintura de Leonardo, la obra de arte a robar (o no… esto parece un diálogo de gallegos…), sin que ello quiera decir que carezca absolutamente de cualidades, porque las tiene, aunque claramente por debajo de la original LCDP.
La historia se inicia en San Sebastián, donde Berlín y Damián, los jefes de la banda que dieron el golpe anterior en París, dan vueltas sobre cuál va a ser su próximo robo. Damián quiere robar cajas de seguridad de Marbella, pero a Berlín le parece muy prosaico… En una fiesta exclusiva (aquí todo es exclusivo…), Berlín se siente atraído por una misteriosa dama que resulta ser la duquesa de Málaga, con palacio en Sevilla, quien le cita en su “cuchitril”; cuando Berlín acude pensando en una aventura erótica de las que tanto le gustan, se encuentra conqu ...
leer más
03/06/2026
Nuestro descreído y con frecuencia confuso siglo XXI (al menos el cuarto de siglo largo que llevamos andado…) tratará el mito de Frankenstein que creó Mary Shelley cada vez con más desprejuiciamiento, cada vez de forma más libre (podría decirse incluso libertina…). Puede considerarse eso como algo positivo o negativo, claro, según se vea… Lo que sí parece evidente que, como es ya un lugar común, los clásicos, y más si son ya mitos como Frankenstein, lo aguantan absolutamente todo…
Como, por ejemplo, una versión rocanrolera de la historia más que bicentenaria (porque se escribió hace más de dos siglos), con el título de Rock 'n' Roll Frankenstein (1999), una producción norteamericana de la que seguramente se puede decir eso de que “se pasa tres pueblos”… A ver, la historia narra cómo un productor musical, harto de las tonterías de las mediocres estrellas actuales, decide construir el músico y cantante perfecto tomando partes de grandes astros del rock: de Elvis, la cabeza; de Jimi Hendrix, las manos; de Sid Vicious, el de Sex Pistols, los brazos; y de Jim Morrison… ejem, los genitales… Pero el encargado de hacer la recolecta de miembros (de nombre Iggy, como Iggy Pop…), un tipo más bien descerebrado, como no puede conseguir las partes pudendas de Morrison se lleva a cambio las de… Liberace, músico militantemente gay, as ...
leer más