C I N E E N P L A T A F O R M A S
Disponible en NETFLIX, PRIME VIDEO y APPLE TV.
Hayao Miyazaki, lo sabe bien el cinéfilo, es uno de los grandes nombres del cine de animación de todos los tiempos. Fundador del mítico Studio Ghibli en 1985, junto a su amigo y mentor Isao Takahata, las películas dirigidas y/o producidas por Hayao gozan de justa fama; títulos como El viaje de Chihiro, La princesa Mononoke, Mi vecino Totoro, Porco Rosso o El castillo ambulante, entre otros, han sido festejados, con razón, por el cinéfilo de buen paladar. Miyazaki, que ha cumplido ya los 82 años, anunció su retirada en 2013, tras dirigir El viento se levanta, cuando cumplió los 72, pero ahora ha vuelto para poner en escena este último film de su carrera, de su vida, que Hayao dedica a su nieto, El chico y la garza, cuya producción le ha ocupado durante los últimos años.
La historia se ambienta en Japón en plena Segunda Guerra Mundial. Mahito es un chico como de 10 años cuya madre muere trágicamente en un incendio en el hospital de Tokio donde trabajaba. El padre se casa de nuevo más tarde, con la hermana de la madre difunta, y ambos esperan un bebé. Los nuevos esposos y Mahito se mudan al campo. Allí Mahito conocerá una curiosa garza real que, cuando está solo con él, le habla y se muestra muy agresiva con el chico. Herido en la cabeza, el pequeño Mahito se adentra en la espesura en busca de la garza parlante, para entrar sin proponérselo a un ...
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Disponible en BBC SERIES
[El lector interesado en la obra de Charlotte Brontë puede consultar también en Criticalia el artículo titulado En el bicentenario de la autora de “Cumbres borrascosas”: las hermanas Brontë en la pantalla (I). Charlotte]
La novela Jane Eyre, publicada en 1847 bajo seudónimo masculino por Charlotte Brontë, fue una de las cinco que escribió la autora inglesa, pero es sin duda su novela por excelencia, la que le ha dado fama inmortal. Según la IMDb, Jane Eyre ha sido llevada a la pantalla en 33 ocasiones, si no hemos contado mal, hasta la fecha de esta crítica.
Esta versión de 2006 nos parece que busca mantener el espíritu gótico y romántico (en el sentido literario, pero también en el otro, el amoroso) típico de la obra de las hermanas Brontë, así como de la novelística de su predecesora Jane Austen, otra finísima diseccionadora de su tiempo histórico y de las relaciones sociales, de clase y sexuales durante la primera mitad del siglo XIX.
La miniserie de 4 capítulos de algo menos de una hora cada uno se ajusta razonablemente a la trama imaginada por Charlotte, aunque con algunas (pocas) licencias y comprimiendo algunas partes de ella (la primera y la última) en beneficio de la trama central, la que mantiene a Jane y Rochester en pantalla mientras se acercan con complicidad en Thornfield Hall, la mansión de él, donde ella presta sus servicios como institutriz de la pupila de Rochester, Alice, u ...
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22/07/2026
La esclavitud, esa abominable lacra, supuso para Estados Unidos (como para otros países, pero el cine USA lo puso más en evidencia) uno de los factores más importantes, también más lacerantes, de su Historia. De hecho, un cuarto de milenio después, aunque afortunadamente erradicada la esclavitud, quedan aún sangrantes rescoldos de aquella absurda y abyecta discriminación hacia las personas de raza negra. El cine y la televisión se ha ocupado de forma muy amplia sobre esta aberrante temática, y sobre el hecho fundacional (casi a la par que la Declaración de Independencia de 1776) de la abolición de la esclavitud, cuya mera perspectiva supondría la espoleta que propició el estallido de la Guerra de Secesión.
Pero esa es otra historia…
Los hechos
Aunque con anterioridad a la constitución de los Estados Unidos, en las llamadas 13 colonias del Reino Unido en América, existía ya un comercio activo de esclavos, hombres y mujeres capturados en África y vendidos en América, solo cabe atribuir esta lacra al país desde su fundación en 1776 (antes los marrajos eran los británicos…). En ese tiempo ya la esclavitud estaba fuertemente arraigada sobre todo en los estados sureños, donde formaban parte de las economías locales, siendo un elemento esencial en las extensas plantaciones de cultivos tales como el algodón. Se calcula que, entre las 13 colonias y su sucesor, los Estados Unidos de América, recibieron a casi 400.000 personas, en su mayor parte originarios de África, en régimen de esclavitud, que se vendían al mejor postor en los mercados creados “ad hoc”. Afortunadamente, desde el principio hubo norteamericanos a los que vender a semejantes como si una persona pudiera ser propiedad de otra les asqueó, y existió un creciente movimiento abolicionista que fue cuajando en los estados del Norte, de tal manera que a principios del siglo XIX todos los estados septentrionales habían acabado con la esclavitud, no así los del Sur. La elección de Abraham Lincoln como presidente en 1861, favorable a acabar con la esclavitud en todo el país, sería el catalizador que desencadenaría la Guerra de Secesión entre Norte y Sur.
Las películas y las series
Como siempre, hemos seleccionado un amplio muestrario de films y series televisivas, de variad ...
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