C I N E E N P L A T A F O R M A S
ESTRENO EN FILMIN Y MOVISTAR+
Desde 2009, fecha en la que el cineasta iraní Jafar Panahi fue detenido en su país por asistir al sepelio de una joven muerta en una revuelta que pedía libertad para las mujeres, su vida cambió radicalmente. Aunque ya con anterioridad a esa fecha había rodado algún film que, solapadamente, buscaba denunciar al régimen liberticida (su película Fuera de juego, en 2006, sobre varias mujeres que se disfrazaron de hombres para poder asistir a un partido de fútbol, algo prohibido por el abyecto régimen de los ayatolás), a partir de entonces se convirtió en un apestado para la dictadura teocrática persa, a pesar de lo cual, y de la prohibición de rodar más películas en su país (y de salir del mismo, con lo cual creyeron aquellos clérigos hideputas que le cercenaban la posibilidad de seguir haciendo cine), Panahi se las ha arreglado para rodar películas en la clandestinidad, en concreto seis largometrajes, además de algunos episodios dentro de films colectivos y varios cortos. Con esos seis largos ha conseguido, además, dos de los premios más codiciados del universo fílmico mundial, el León de Oro de Venecia (para Los osos no existen) y la Palma de Oro de Cannes (para esta Un simple accidente). Otras de sus pelis de este período de rodajes ilegales, igualmente estupendas, con frecuencia fascinantes, han sido Esto no es una película, Taxi Teherán y Tres caras.
Quiere decirse que, aparte de los valores cinematográficos de la filmografía clandestina de Panahi, su cine tiene un plus de dificultad, cual es el de rodar sin permisos, siempre en entornos que no sean fácilmente identificables por los torvos lacayos del poder, y en unas condiciones con frecuencia angustiosas por la necesidad de rodar el plano para salir corriendo sin que pillen al exiguo equipo con el que el cineasta trabaja (actores, actrices, cámara -con frecuencia él mismo-, sonidista, y pare usted de contar…). Así que, al valor fílmico de su cine hay que añadir la temeridad de un hombre (y de los otros miembros del equipo de rodaj ...
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ESTRENO EN NETFLIX
[Actualizada con 4ª TEMPORADA]
Alberto y Laura Caballero tienen un lugar en la Historia de la Televisión como creadores de aquella serie de Antena 3, Aquí no hay quien viva, que no solo cambió el concepto de la “sitcom” o comedia de situación en España, sino que además ha generado un sinfín de imitaciones más o menos veladas. Es cierto que su continuación, tras ser fichados por Mediaset, titulada La que se avecina, sospechosamente parecida, llevó a un extremo desaforado los postulados de la serie inicial, pareciéndonos que ya no era lo mismo. En cualquier caso, estos sobrinos de José Luis Moreno podrían presumir, si quisieran, de que ahora es el famoso e hiperventilado ventrílocuo y gestor de espectáculos quien sería conocido como “el tío de Alberto y Laura Caballero”.
Ahora, con Machos alfa, los dos hermanos dan el salto a la ficción en plataformas, con el auspicio de Netflix, a través de su productora, Contubernio Films, que comparten con Mediaset, siendo este el primer proyecto que abordan fuera del paraguas de la multinacional propiedad de la familia Berlusconi.
La historia se inicia en un acto que recuerda poderosamente las recurrentes reuniones de Alcohólicos Anónimos, en las que varias personas sentadas más o menos en círculo se van presentando mientras dicen aquello de “Hola, soy Fulanito de Tal, y soy alcohólico”... solo que aquí, en vez de “alcohólico”, dice “machista”. Efectivamente, es un grupo de autoayuda, en este caso de lo que podríamos llamar “machirulos en deconstrucción”, un curso sobre eso que ahora llaman “nuevas masculinidades”. A partir de ese momento, conocemos a cuatro varones, en torno a los cuarenta; cuando el cuarto de ellos se niega a decir la frase de marras, comenzamos a conocer la historia de los cuatro a través de flashbacks (que conformarán el grueso de la trama), para ver cómo hemos llegado hasta aquí... Al parecer, todos eran (más o menos…) triunfadores, cada uno a su escala, y en seis meses lo han perdido todo, y de eso le echan la culpa a sus mujeres, esposas o novias. Así, Pedro es un ejecutivo televisivo que de la noche a la mañana es despedido para ascender a su cargo a una mujer, por los nuevos tiempos, mientras que su pareja, Daniela, empieza a triunfar como “influencer”... Santi es un apocado padre separado al que su hija adolescente, Álex, se le mete en casa y le organiza la vida amorosa vía Tinder... Luis es policía local y está casado con Raquel, profesora de autoescuela, que quiere jaleo sexual, pero él está siempre desganado... Raúl, que vive con su novia, Luz, a la que es infiel con la mujer de su socio en el restaurante que comparten, se siente sorprendido cuando su prometida le propone que su pareja sea “abierta” para poder tener, sin engaños, relaciones con otras personas, para así hacerla más amena y libre...
La primera temporada de la serie consta de 10 capítulos, resultando muy divertida, con las situaciones cómicas bien trabadas, con personajes creíbles aunque sean con frecuencia hechos a base de tópicos sobre la lucha de sexos. Así, las cuatro historias sobre las que discurre la serie están plagadas de clásicos de todos conocidos, recreando un microcosmos reconocible: el padre que no puede ni imaginar que su hija adolescente folle; el tío que engaña a su prometida pero se opone a una relación abierta con ésta; el marido que pierde la libido por la rutina conyugal; el varón que se siente preterido profesionalmente por una ejecutiva, y que no concibe vivir a costa de su mujer cuando vienen mal dadas; la pareja rutinaria intentando recuperar el deseo con fórmulas sexuales más liberales... Salen casi todos los temas posibles en una relación de pareja, y a todos se les saca partido, con las miserias y mentiras que a veces se pueden generar en las relaciones amorosas, en el caso de los ...
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De todos los cómicos homenajeados por Alberti en su poemario, es, sin duda, Buster Keaton el que mayor número de veces es citado y recordado en muy diferentes épocas y en muy diversos contextos.
En “La arboleda perdida”, tras el exilio, rememora vivencias de otra época sucedidas durante su estancia en Uruguay, tales como el encuentro en su casa, La Gallarda, con el actor Gérard Philippe, o la llegada del cineasta italiano Alberto Lattuada con motivo de su asistencia al Festival Cinematográfico de Punta del Este. Desde estos recuerdos, salta el poeta a su presente situación, en estado de convalecencia, y nos informa de la novedad doméstica: ahora tiene un vídeo y con él “me adormezco entreviendo a Buster Keaton enamorado de su vaca, aquella que dio origen a mi poema escénico dedicado a él en mi libro “Yo era...”.
Con este mismo vídeo está dispuesto a ver una película pornográfica alquilada en establecimiento próximo a su casa. Y a este respecto escribe: “Se llama Orgía lésbica. Su único argumento es su falta de argumento. Hora y media de lo mismo, y esto pasma y asombra que siempre sea lo mismo: fotografías animadas de las no muchas variadas posibilidades de todo lo que pueden combinar las desesperadas protagonistas del film. Prefiero el mudo amor de Buster Keaton enamorado de una vaca. Pienso en el cuadro de Courbet y en la pasión erótica de los pastores bolivianos por las muy femeninas y tiernas llamas...”.
Versos sueltos de cada día
Del mismo modo, en “Versos sueltos de cada día”, escritos entre 1978 y 1982, la presencia del cómico se hace evidente en “Primer y Segundo Cuadernos Chinos”. Cronológicamente se sitúan entre 1978 y 1982. En palabras del propio poeta, conforman un buen diario íntimo “de un hombre obligado a vivir entre la ...
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