C I N E E N P L A T A F O R M A S
[Esta película forma parte de la Sección Oficial del ATLÀNTIDA MALLORCA FILM FEST’2026. Disponible durante tiempo limitado en FILMIN]
Hay un cierto cine de la Europa del Este, posterior a la caída del Muro de Berlín que les liberó del yugo comunista, que parece indagar en escenarios cuasi dantescos, quizá como forma de exorcizar los fantasmas de aquel tiempo aciago y las incertidumbres del actual. Hablamos de gente como los húngaros Béla Tarr y Kornél Mundruczó, los rusos Aleksei German Jr. y Konstantín Lopushanski, y el ucraniano Valentyn Vasyanovych, entre otros. Ahora se suma a ese grupo de alucinados cineastas este polaco, Michal Ciechomski, con este su primer largo (quién lo diría…), Kingdom, “Reino”, traducción literal al inglés del original en lengua polaca, Królestwo.
La historia se ambienta en un tiempo indeterminado (quizá dentro de unos años, no muchos) y un lugar tampoco nunca aclarado, aunque el hecho de que los personajes hablen polaco viene a situar la acción en el país de Wojtyla, Walesa y Wajda (será por uves dobles…). Vemos a un grupo de obreros con sus cascos y pertrechos, frente a un paisaje urbano desolador; los obreros cobran su jornal y marchan a casa. Dawid, uno de ellos, en su hogar, es recriminado por sus padres y su hermano Piotr por el poco dinero que lleva, con el que pensaban huir del país, que está en franca decadencia y en el que esperan la invasión de unos indeterminados “neobárbaros”. Dawid toma contacto con la secta de “skinheads” en la que milita su hermano, una especie de grupúsculo ultra, de corte nacionalista y fascista; un trágico accidente en el seno de ese puñado de fachas le unirá de forma indeleble a estos tipos con tan pocos pelos en la cabeza como escasa materia gris dentro del cráneo…
Michal Ciechomski (Varsovia, 1992) es un cineasta de formación más que peculiar: se graduó en Ingeniería Aeroespacial en la Universidad Tecnológica de su ciudad natal, para después dar el salto a la prestigiosa Escuela de Cine Krzysztof ...
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ESTRENO EN MOVISTAR+
La figura de Rocío Jurado es, sin duda, una de las más importantes de la música popular en español de los últimos cincuenta años. El hecho de haber muerto todavía relativamente joven, en 2006, a los 62 años, la convierte definitivamente en un mito. Sobre su vida y su obra se han hecho varios acercamientos audiovisuales, como la miniserie de 2 capítulos Como alas al viento (2013), en clave de ficción, con dirección de Daniela Féjerman. Ahora, con esta La mas grande (la verdad es que no se han partido los cascos con el título…) se busca hacer un retrato definitivo a la figura de la extraordinaria cantante chipionera, aunque, a nuestro juicio, el balance no sea del todo positivo, sin querer decir que no haya cosas de interés, porque las tiene.
La miniserie, de 4 capítulos, bajo los auspicios de Movistar+, que la emite en su catálogo, y producida por Tesseo Premium Content, perteneciente a un grupo audiovisual especializado en contar historias de famosos, está dirigida por el algecireño Alexis Morante, cineasta de amplio espectro que se ha desempeñado sobre todo en el terreno del documental, con frecuencia como biopics de cantantes populares, como Bisbal o Alejandro Sanz, y también como director de videoclips musicales; la ficción la ha trabajado menos, pero tiene algunos títulos, como El universo de Óliver y, sobre todo, ¿Es el enemigo? La película de Gila, para nuestro gusto su mejor film.
Nos da la impresión de que esta serie documental, La más grande, ha sido un encargo que Morante ha llevado a cabo escrupulosamente, de forma tan correcta como quizá también poco arriesgada; seguramente es lo que se le pedía, pero da la impresión de que podía haberse sacado más partido del proyecto.
Llama la atención, de entrada, que la narración se le haya encargado a Daniela Vega, actriz trans c ...
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[En la muerte del productor Juan Lebrón, y en su homenaje, recuperamos el articulo publicado sobre su obra por el catedrático Rafael Utrera Macías]
“A los que amamos las películas hermosas sin tener en cuenta lo que duren. A los que consideramos cine lo que hacemos, sin temor a usar con arrogancia o impropiedad el nombre porque sean breves nuestras obras. Es decir, a los que pertenecemos a esa tan rara especie, a extinguir seguramente o a perseguir al menos, que hace cortometrajes con las mismas ilusiones y ambición que se destinan sólo a películas largas. Los dioses que gobiernan el celuloide impresionado han de considerarnos dignos alguna vez” (1). Gabriel Blanco
La filmografía del productor Juan Lebrón se caracteriza por tres motivos fundamentales: su continuada reflexión sobre Andalucía, su carácter autoral y la calidad técnica de sus materiales. Las firmas de los directores Manuel Gutiérrez Aragón y Carlos Saura, las de los directores de fotografía José Luis Alcaine y Vittorio Storaro, junto a otros técnicos de reconocido prestigio (Julio Madurga, Tim Blackman, Rafael Palmero, etc.), conforman una producción que, por derecho propio, se sitúa entre lo más granado del cine español y en primera fila del denominado cine andaluz. Nos referimos a Semana Santa (1992), Sevillanas (1992), Flamenco (1995) y Andalucía es de cine (2003), películas que, al margen de sus duraciones, y de sus falaces denominaciones, cortometrajes históricos, documentales folklóricos, etc., tienen en común su extremada madurez técnica, su alta capacidad estética y su manifiesta expresividad artística.
Cada una ...
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