C I N E E N P L A T A F O R M A S
ESTRENO EN MOVISTAR+
Charles Aznavour (1924-2018) fue uno de los grandes cantantes y autores de la canción francesa; también se desempeñó como actor en varias decenas de películas. Para la gente joven quizá sea un desconocido, pero para quienes peinamos canas (o no peinamos nada...), Aznavour es un mito, una leyenda, un hombre de voz personalísima y absolutamente reconocible, de “performances” inolvidables en su clasicismo, de canciones que, en su voz, sonaban distintas, bellísimas: La bohème, Venecia sin ti, She, Quién…
Sobre su azarosa vida se ha rodado esta Monsieur Aznavour, un film para el que no se ha reparado en gastos, con un mastodóntico presupuesto de 26 millones de euros, que ciertamente lucen en pantalla, con costeadas reconstrucciones, movimientos de masas y muy vistosa una ambientación de época. Los responsables han sido el director Mehdi Idir y el fundamentalmente poeta y cantante slam Grand Corps Malade (nombre artístico de Fabien Marsaud). La relación entre ambos, profesional, procede de ser Idir el director de la gran mayoría de los videoclips musicales de Grand Corps Malade; ambos han codirigido desde entonces tres largometrajes para cine, siendo este el más ambicioso, habiendo tenido notable repercusión en su estreno en Francia, con 2 millones de espectadores en salas.
La película sigue la vida de Aznavour desde su infancia en París (a donde habían emigrado sus padres, armenios), con los problemas económicos de la familia, que regentaban un restaurante sin éxito (el padre era más bien manirroto ...
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ESTRENO EN FILMIN
El cine sobre personas con sordera, congénita o adquirida, tiene varios títulos que están en la mente del buen cinéfilo, desde la clásica Belinda (1948), de Jean Negulesco, hasta la muy reciente y española Sorda (2025), de Eva Libertad, pasando por pequeños clásicos centrados en esa discapacidad, como Hijos de un dios menor (1986), de Randa Haines, o la multioscarizada CODA: los sonidos del silencio (2021), de Siân Heder.
La sordera es el elemento diferencial de esta serie de 6 capítulos, Código de silencio, un thriller ciertamente distinto, sugestivo y peculiar, que se distancia del típico policíaco al uso para centrarse precisamente en la figura de su protagonista, sorda de nacimiento, envuelta en una espiral en la que tendrá que cuidarse a la vez de los delincuentes y de los policías.
La historia se ambienta en nuestro tiempo, en la ciudad de Canterbury y otras urbes inglesas. Conocemos a Alison Brooks, una camarera sorda de nacimiento, que vive con su madre, igualmente sorda. Alison, a pesar de ello, se desempeña con normalidad en su trabajo en la cantina de la comisaría de Policía, donde los agentes que están siguiendo los pasos de una banda que está preparando el asalto a una joyería le piden que les lea los labios de algunas grabaciones que tienen de los miembros de ese “gang”. Alison supera con creces la prueba y se va implicando poco a poco cada vez má ...
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18/05/2026
Si en el anterior capítulo de este serial dedicado a Mary Shelley y su Frankenstein, en el 175 aniversario del fallecimiento de la escritora británica, hablábamos de hasta qué punto los años sesenta y primeros setenta supusieron, como era de esperar, una disrupción en el tratamiento del monstruo, en tanto en cuanto se comenzaron a hacer versiones más libres, más alejadas del canon clásico establecido por Universal en sus películas de los años treinta dirigidas por James Whale y protagonizadas por Boris Karloff, en los dos decenios posteriores, desde mediados de esos años setenta a mediados de los noventa, esa tendencia se incrementará, a veces con títulos ciertamente inimaginables solo unos años atrás…
Como, por ejemplo, The Rocky Horror Picture Show (1975), hoy día uno de esos films que llamamos “de culto”, adaptación del musical “off” londinense The Rocky Horror Show. La película sería dirigida por el director teatral australiano Jim Sharman, convirtiéndose desde su estreno en un auténtico éxito, lógicamente a su escala; y es que estamos hablando de una comedia “petarda”, de lo que ahora se llama “sexualidad fluida”, que por aquel entonces apenas empezaba a despuntar, muy tímidamente, en el cine. El film, que combinaba con desparpajo la ciencia ficción, la comedia “queer” y el musical rock, planteaba ...
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