C I N E E N S A L A S
El cine sobre abusos de menores, y más si son dentro del núcleo familiar, es terrible, porque nos pone, como sociedad, ante el espejo de hasta qué punto no somos capaces de proteger a nuestros niños, y también porque nos interpela como comunidad en la que hay personas capaces de perpetrar ese tipo de canallada con aquellos que no solo no pueden defenderse a sí mismos, sino que precisamente esos felones tenían la obligación de defenderlos.
Es un tipo de cine duro, muy duro, porque afecta personal, íntimamente al espectador, que inevitablemente se pone en la piel de esa familia y de cómo reaccionaría en su caso. Sobre este lacerante asunto los directores belgas Charlotte Devillers y Arnaud Dufeys, ambos neófitos, o casi (para ella, Charlotte, es su primer film como directora; Arnaud, por su parte, solo había rodado hasta ahora algunos cortos), han realizado este llamativo film de magra duración (no llega a los 80 minutos, en una época, la nuestra, en la que una peli que se repute importante no puede bajar de las dos horas, como si una mayor duración fuera muestra de mayor talento…), con mimbres mínimos: 350.000 euros de presupuesto (con esto en España casi no se hace ni un cortometraje), solo 13 días de rodaje, un único escenario, aparentemente una sala de vistas judiciales, y una macrosecuencia, la que ocupa la inmensa mayoría del metraje, con una duración de unos 50 minutos, rodada del tirón en la citada sala, aunque con varias cámaras, lo que evita un tan larguísimo plano secuencia, que de todas formas se da con frecuencia, en primeros planos de los personajes principales.
La historia se ambienta en una innominada ciudad belga (probablemente Bruselas), donde conocemos a Alice, que va con sus hijos menores, Lila, una adolescente de 17 años, y Étienne, un niño de 10; los tres van a un acto judicial en el que d ...
leer más
ESTRENO EN MOVISTAR+
La década de los años treinta del siglo XX, en el Reino Unido (bueno, en puridad en toda Europa…), fue un auténtico tiovivo, una montaña rusa en lo político, en lo social y (al final) incluso en lo bélico, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, hasta ahora la conflagración más grave que ha sufrido la Humanidad (aunque todo se puede empeorar, como bien sabemos…).
En el Reino Unido, en concreto, se sucedieron hechos de corte sociopolítico, como la progresiva postergación de la aristocracia como clase dirigente del país, cediendo poco a poco ese rol (aunque nunca se han ido del todo…) a la alta burguesía. A la par, el auge de los fascismos en la Europa continental (Italia y, sobre todo, Alemania, aunque también otros países, como España en el segundo lustro de la década) hizo que muchas personas, de buena fe, creyeran que aquella ideología novedosa realmente podía ser beneficiosa para el país (crédulos los ha habido siempre…). Hasta el efímero rey (duró diez meses, hasta que abdicó al haberse casado con una divorciada, Wallis Simpson) Eduardo VIII tuvo sus veleidades nazis, que también tiene tomate, la monarquía europea con más siglos enzarzada en la abominable ideología que proclamaba la supremacía de una raza sobre todas las demás, entre otras “lindezas”…
En esa década de los treinta es en la que se ambienta esta Escandalosas, serie que consta por ahora de una temporada de 6 capítulos (hay previstas más…), basada más o menos libremente en el libro The Mitford girls: The Biography of an Outrageous Family, publicada en 2001 por Mary S. Lovell, sobre la verídica historia de las hermanas Mitford, las seis hijas del barón Redesdale y su esposa Sydney Bowles. Una voz en off (la de una de las hermanas, Nancy, que ejerce de narradora omnisciente), al comienzo del primer capítulo, nos habla de ellas, y de cómo todas acabaron desm ...
leer más
31/03/2026
Continuamos en esta segunda parte del díptico con la glosa que estamos haciendo sobre algunas de las películas que han tratado, de una forma u otra, el golpe de estado (y sus consecuencias) dado por el ejército argentino contra la legalidad constitucional en su propio país, el 24 de marzo de 1976, de lo que ahora se cumple medio siglo.
El documental también ha participado en la revisión e información sobre lo ocurrido a partir de aquella aciaga fecha, y lo hizo de forma prácticamente coincidente con el advenimiento de la democracia, en dos films que supusieron toda una lección de Historia: en la primera parte, titulada La República perdida (1983), el montador Miguel Pérez debutó en la dirección cinematográfica con una película ciertamente magistral, un documento que nos contaba la historia de su país entre 1930 y 1976, un tiempo en el que se alternaron los gobiernos democráticos con los militares surgidos de golpes de estado, un tiempo también en el que Argentina pasó de ser el país más próspero de toda Latinoamérica a un país con graves problemas económicos, y donde se fueron poniendo las bases para la tragedia del golpe de estado de 1976. En la segunda parte, titulada La República perdida II (1986), se nos contaba lo ocurrido en el país desde que los milicos encabezados por Videla tomaron el poder por la fuerza y ejercieron una represión arbitra ...
leer más