Enrique Colmena

Película: Los Mitchell contra las máquinas

Esta película está disponible en el catálogo de Netflix.

Aunque a veces pareciera que los únicos que hacen animación digital en Estados Unidos son Pixar junto con su matriz Disney, lo cierto es que en el país de las barras y estrellas hay otras productoras que, sin llegar al nivel de excelencia de la Casa del Flexo ni a su volumen de producción, sí que de vez en cuando nos recuerdan que hay otras mentes imaginativas, otros creadores en ese mundo proceloso del “cartoon” en 3 dimensiones. Es el caso de Sony Pictures Animation, filial de la poderosa Sony Pictures (que, aunque japonesa, hace décadas que desembarcó en Estados Unidos), responsable de una serie de títulos muy conocidos del dibujo animado digital de este siglo, como Lluvia de albóndigas (2009) y Hotel Transilvania (2012), entre otras. Con la producción de Phil Lord y Christopher Miller, que han estado detrás de la mayor parte de las pelis de animación de Sony, nos llega esta estimable Los Mitchell contra las máquinas.

La película se ambienta en un futuro indeterminado, aunque no parece lejano, en el que las máquinas han tomado el control de la Tierra, confinando a todos los habitantes a una especie de burbujas individuales donde tienen todo lo que necesitan para vivir y entretenerse (menos poder ejercer la libertad de ir donde quiera o relacionarse con quien le dé la gana, claro está); todos los habitantes menos una disfuncional familia de clase media de apellido Mitchell, compuesta por los padres, Rick y Linda, la hija adolescente y preuniversitaria Katie, que sueña con ser admitida en la universidad de California ...
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Enrique Colmena

Artículo: El cine vasco de la democracia (III). El llamado “conflicto vasco”: La represión franquista. El antiterrorismo ilegal del Estado. El exilio, el regreso

Si en el segundo capítulo de esta serie de artículos nos referíamos monográficamente a la forma en la que el cine vasco de la democracia había presentado en la pantalla el fenómeno del terrorismo etarra, en esta nueva entrega del serial nos referiremos a otros aspectos de ese llamado “conflicto vasco”, también íntimamente relacionado, de una u otra manera, con la violencia.


La represión franquista

Tras los dos primeros asesinatos en 1968 de miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a manos de ETA, el primero el guardia civil José Antonio Pardines, en una acción impremeditada, consecuencia de un control de carreteras, y el segundo el inspector de Policía Melitón Manzanas, este sí de forma calculada y planificada, el régimen franquista respondió, como cabía esperar, con una dura represión: primero estableció el estado de excepción en la provincia de Guipúzcoa, para ampliarlo después a las otras dos provincias vascongadas, Álava y Vizcaya, y finalmente a todo el territorio nacional. Como consecuencia de ese recorte de las entonces muy menguadas libertades públicas, el gobierno de Franco apresó a 16 militantes de ETA y los sometió a juicio sumarísimo en el conocido como Proceso de Burgos, en el que fueron dictadas 6 condenas de muerte que, finalmente, por la presión internacional, fueron conmutadas. El juicio, montado por los prebostes franquistas como una forma de infligir un castigo ejemplar contra los que osaran luchar contra su régimen, finalmente se volvió en su contra, al internacionalizarse un conflicto que, hasta entonces, había sido un asunto doméstico menor. La lucha entre el gobierno franquista y ETA continuaría durante el primer lustro de los años setenta, con eventos de gran importancia en la vida política como fue el magnicidio del presidente Carrero Blanco en Madrid el 20 de diciembre de 1973, pero también la condena a muerte en 1975 de diez militantes tanto de ETA como del FRAP, de los que finalmente fusilaron a cinco, dos etarras y tres de la otra organización terrorista, todo ello a pesar de la presión internacional, incluso con petición expresa de conmutación de pena por parte del entonces Papa Pablo VI.

El toque de queda decretado por el gobierno de Franco en 1968 a raíz del asesinato de Pardinas y Manzanas será el objeto del mediometraje de Iñaki Núñez titulado precisamente Toque de queda (1978), con Xabier Elorriaga y Mario Pardo, entre otros intérpretes, sobre los apresados etarras en aquel período histórico. Por su parte, Imanol Uribe rueda El proceso de Burgos (1979), documental en el que se da la palabra a varios de los encausados en aquel juicio sumarísimo, mostrando cómo lo que pretendía ser una acción ejemplarizante por parte del régimen franquista se les volvió en contra por la gran repercusión internacional que tuvo el proceso.

La represión franquista anterior al nacimiento de ETA será el tema de Los años oscuros (1992), esforzado film de Arantxa Lezcano sobre una adolescente y el doble mundo en el que se mueve, por un lado el de formar parte de una familia “abertzale”, atemorizada por las acciones de la dictadura de Franco, y por otro su vida en la calle, en la que se siente libre y segura, con sus iguales.

El Lobo (2004), con dirección del  cineasta franco-español Miguel Courtois, lleva a la pantalla la historia del espía español Mikel Lejarza, que se escondía bajo ese alias, y cuya infiltración en ETA propicio la caída de un buen número de terroristas, entre ellos varios de los que fueron juzgados y condenados a muerte en 1975. La historia de este “topo” era ciertamente intrigante, un vasco que abrazó (por la muy prosai ...
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