C I N E E N S A L A S
En el cine de terror moderno, el de este siglo XXI, se podrían establecer varias clasificaciones, pero hoy queremos hacer dos grandes grupos que, nos parece, simplifican razonablemente bien las dos tendencias generales. El primero de esos grupos sería el de las franquicias de terror, películas que han tenido un cierto (o más que cierto…) éxito y que por ello se prolongan en varias secuelas, en las que generalmente de lo que se trata es de dar más de lo mismo o, en el mejor (peor…) de los casos, rizar el rizo y hacer aún más extremosos los puntos más llamativos del producto inicial. Estamos hablando, por ejemplo, de la franquicia iniciada con Expediente Warren: The conjuring, que va ya por cuatro entregas, la que comenzó con Saw, que va ya por diez films, o aquella que empezó con The Purge: la noche de las bestias, que a día de hoy lleva ya seis entregas, además de una miniserie; hay otras muchas franquicias, pero tampoco es cosa de aburrir…
Hay un segundo grupo, mucho más interesante a nuestro entender, que sería el de las películas que parten de premisas originales, que no buscan provocar el asco o la náusea en el público, ni tampoco el susto banal apoyado en el correspondiente leñazo musical, sino que busca crear atmósferas sutilmente siniestras, sugerir antes que mostrar, sabedores sus creadores que el terror más absoluto no es el que se ve sino el que se imagina en la mente de cada espectador. En este grupo encontraríamos films ciertamente notables, además en buen número: la reciente Weapons, la os ...
leer más
ESTRENO EN FILMIN
El cine sobre personas con sordera, congénita o adquirida, tiene varios títulos que están en la mente del buen cinéfilo, desde la clásica Belinda (1948), de Jean Negulesco, hasta la muy reciente y española Sorda (2025), de Eva Libertad, pasando por pequeños clásicos centrados en esa discapacidad, como Hijos de un dios menor (1986), de Randa Haines, o la multioscarizada CODA: los sonidos del silencio (2021), de Siân Heder.
La sordera es el elemento diferencial de esta serie de 6 capítulos, Código de silencio, un thriller ciertamente distinto, sugestivo y peculiar, que se distancia del típico policíaco al uso para centrarse precisamente en la figura de su protagonista, sorda de nacimiento, envuelta en una espiral en la que tendrá que cuidarse a la vez de los delincuentes y de los policías.
La historia se ambienta en nuestro tiempo, en la ciudad de Canterbury y otras urbes inglesas. Conocemos a Alison Brooks, una camarera sorda de nacimiento, que vive con su madre, igualmente sorda. Alison, a pesar de ello, se desempeña con normalidad en su trabajo en la cantina de la comisaría de Policía, donde los agentes que están siguiendo los pasos de una banda que está preparando el asalto a una joyería le piden que les lea los labios de algunas grabaciones que tienen de los miembros de ese “gang”. Alison supera con creces la prueba y se va implicando poco a poco cada vez má ...
leer más
18/05/2026
Si en el anterior capítulo de este serial dedicado a Mary Shelley y su Frankenstein, en el 175 aniversario del fallecimiento de la escritora británica, hablábamos de hasta qué punto los años sesenta y primeros setenta supusieron, como era de esperar, una disrupción en el tratamiento del monstruo, en tanto en cuanto se comenzaron a hacer versiones más libres, más alejadas del canon clásico establecido por Universal en sus películas de los años treinta dirigidas por James Whale y protagonizadas por Boris Karloff, en los dos decenios posteriores, desde mediados de esos años setenta a mediados de los noventa, esa tendencia se incrementará, a veces con títulos ciertamente inimaginables solo unos años atrás…
Como, por ejemplo, The Rocky Horror Picture Show (1975), hoy día uno de esos films que llamamos “de culto”, adaptación del musical “off” londinense The Rocky Horror Show. La película sería dirigida por el director teatral australiano Jim Sharman, convirtiéndose desde su estreno en un auténtico éxito, lógicamente a su escala; y es que estamos hablando de una comedia “petarda”, de lo que ahora se llama “sexualidad fluida”, que por aquel entonces apenas empezaba a despuntar, muy tímidamente, en el cine. El film, que combinaba con desparpajo la ciencia ficción, la comedia “queer” y el musical rock, planteaba ...
leer más