C I N E E N S A L A S
Entre 2003 y 2004 Quentin Tarantino presentó, en dos partes diferenciadas, lo que era una única historia, titulada Kill Bill, llevando cada una de esas dos partes el añadido de Vol. 1 y Vol. 2. La historia en realidad era una sola en ambos casos, la crónica de la venganza de una mujer, de profesión asesina a sueldo (que vaya tela el oficio…), venganza que llevará a cabo contra aquellos que la torturaron y la llevaron a las puertas de la muerte.
Aquella única película de más de cuatro horas tuvo que ser dividida en dos por razones comerciales, de 110 y 137 minutos, respectivamente, al oponerse los distribuidores mundiales del film (Miramax en los USA, Buenavista y Columbia, esencialmente, en el resto del mundo) a exhibir un metraje tan largo. Lo cierto es que el film (en sus dos partes), con el tiempo, ha alcanzado la categoría de culto, esa categoría indefinible pero que ciertamente existe, y que todo el mundo sabe lo que es, aunque sea complicado de explicar, así que Tarantino, dos décadas largas después de su estreno en aquellas dos mitades, ahora ya más allá del bien y del mal, ha decidido darse el gustazo de lanzarla de nuevo a las salas de cine, pero en una sola película, a la que ha añadido algunas escenas que se quedaron fuera de los metrajes iniciales, e incluso ha añadido una nueva escena de animación, titulada El capítulo perdido: La venganza de Yuki, de 9 minutos de duración. Todo ello llega ahora a las pantallas con el título global de Kill Bill: The Whole Blood Affair (el añadido vendría a ser algo así como “Todo el asunto sangriento”).
El conjunto alcanza ahora, en una ...
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ESTRENO EN MOVISTAR+
Javier Cercas se ha convertido en uno de los grandes escritores españoles del último cuarto de siglo. En general ha tenido suerte con las adaptaciones de sus obras al cine y la televisión: así, tras la interesante versión que hizo David Trueba de Soldados de Salamina, que fue su primera novela llevada a la pantalla, le han seguido otras igualmente entonadas, como El móvil, de Martín Cuenca, Las leyes de la frontera, de Daniel Monzón, Marco, de los Moriarti, y no digamos la estupenda miniserie Anatomía de un instante, del sevillano Alberto Rodríguez. Sin embargo, nos parece que con esta adaptación de Terra Alta, aún teniendo algunas virtudes, no ha tenido tanta suerte. Queda por saber si las otras dos novelas de la trilogía de Melchor Marín, tituladas Independencia y El castillo de Barbazul, serán también versionadas al audiovisual, aunque hay algunos indicios al respecto.
Grabada en Barcelona y Tenerife, la miniserie consta de 6 capítulos de algo más de 40 minutos cada uno. La acción se desarrolla en nuestro tiempo, en la comarca de Terra Alta, en Cataluña, donde se descubre un horrible crimen, al aparecer en su mansión, bárbaramente asesinados y con señas de haber sido torturados, el anciano matrimonio Mas Adell, influyentes propietarios de la zona. De la investigación se encargan los “mossos d’esquadra” (policías autonómicos catalanes) Melchor Marín y Blasi. La historia se centra en Marín, del que nos enteramos, mediante los oportunos flashbacks, que ha tenido una infancia y juventud azarosa: hijo de una ...
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11/04/2026
Se cumplen, en este 2026 en el que se escriben estas líneas, 175 años del fallecimiento de Mary Wollstonecraft Godwin, conocida en el siglo como Mary Shelley (por el apellido del esposo, el poeta Percy Bysshe Shelley), autora de uno de los grandes mitos creados por la Humanidad, el monstruo de Frankenstein, un mito que, por supuesto, no es otra cosa que el ancestral deseo del ser humano por convertirse en un dios, en puridad literalmente en Dios, en un ser superior tan poderoso como para crear vida “ex nihilo”, crear vida desde la nada. Ese mito, como es notorio, tomó forma literaria tras una velada que Mary Shelley, su marido, Percy, más el poeta Lord Byron (nacido George Gordon) y el doctor John William Polidori (a la sazón médico y amante de Byron, con el que tenía una relación casi de amo/esclavo, siendo él el esclavo…) compartieron en una mansión suiza, la Villa Diodati, cerca del lago Leman, en el que la Historia conoce como el “año sin verano”, 1816, un año que, sorprendentemente, careció de los típicos calores estivales, resultando una estación desusadamente fría y lluviosa hasta para las latitudes casi centroeuropeas del país helvético. En una de aquellas veladas sesteantes en las que los moradores de la vivienda se aburrían a modo, Byron propuso a sus amigos, a modo de pasatiempo, ponerse como deberes para el año siguiente, en el que se volverían a ver en el mismo lugar, la redacción de una historia de fantasmas; debe tenerse e ...
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