C I N E E N S A L A S
Éric Toledano (París, 1971) y Olivier Nakache (Suresnes, 1973) conforman desde finales del siglo XX una sólida pareja profesional, trabajando siempre juntos como guionistas y directores. Su cine transita siempre por los territorios de la comedia, una comedia con ocasionales momentos dramáticos, una comedia que busca cierta complicidad con el público. Tuvieron su momento álgido con Intocable (2011), dramedia sobre magnate sobrevenidamente tetrapléjico y el cuidador que contrata, contra toda esperanza un tipo aparentemente poco recomendable, pero con el que hará una dupla ciertamente peculiar. Aquel film, rodado con un presupuesto de 9,5 millones de euros, recaudó en todo el mundo la bonita cifra de 426 millones, lo que evidentemente les ha permitido hacer el cine que querían desde entonces. Pero no parece que Toledano y Nakache sean precisamente unos exquisitos, como han demostrado algunos de esos títulos posteriores, como Samba (2014) o C’est la vie (2017), donde han insistido en su tipo de cine de humor irregular y a ráfagas.
Tampoco nos parece que vayan a mejorar como cineastas con esta Tiempos de ilusión, que ha contado con un presupuesto de casi 16 millones de euros, pero cuya recaudación mundial apenas ha alcanzado los 21 millones, de lo que se deduce que lo de Intocable, o bien fue el resultado de una inusitada alineación de astros, o quiz&a ...
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ESTRENO EN NETFLIX
Raphael (nacido Rafael Martos; Linares, Jaén, 1943) es uno de los más populares cantantes españoles de los últimos sesenta años, un cantante (él prefiere ser llamado “artista”) del que alguien dijo que era “nuestro Elvis”. Y lo cierto es que seguramente no andaba desencaminado, porque Raphael ha triunfado en lugares tan diversos como toda Hispanoamérica, Las Vegas o la mismísima URSS, cuando la gobernaba con mano de hierro Leonid Brezhnev. En su carrera, que cuando se escriben estas líneas excede de las seis décadas, siempre en la cresta de la ola, ha vendido casi 80 millones de discos y ha grabado canciones en siete idiomas. Ha protagonizado varias películas, algunas a las órdenes de Mario Camus y otras a las de Vicente Escrivá, además de ejercer de villano en Mi gran noche, la peli de Álex de la Iglesia que remitía a uno de sus grandes éxitos. En los escenarios interpretó la versión española del musical Dr. Jekyll y Mr. Hyde, y, en definitiva, es uno de los grandes iconos de la cultura popular en España y el mundo.
Su vida y su obra han sido llevadas a la pantalla en varias ocasiones, como en la TV-movie Raphael: una historia de superación personal (2010), dirigida por Manuel Ríos San Martín, en la que le encarnaban sucesivamente Abraham Mateo, Félix Gómez y Juan Ribó, que se centraba en la cirrosis que estuvo a punto de matarlo a principios del siglo XXI, y de la que solo pudo recuperarse mediante un trasplante de hígado; su vida también ha sido llevada a la televisión en la miniserie documental
21/10/2026
Los hechos
El 24 de octubre de 1929 se produce en Nueva York, en Wall Street, el que la Historia conoce como Jueves Negro, el comienzo de un vertiginoso descenso en la bolsa neoyorquina que tendría continuidad en los llamados Lunes Negro y Martes Negro. En esos tres días la cotización bursátil global cayó un 25% y, sobre todo, envió un mensaje de absoluta inseguridad al conjunto del país que hizo que se entrara en una fase de falta de confianza en la economía que, entre otras desgracias, provocó la pérdida del empleo de 100.000 trabajadores en solo tres días. Las consecuencias de aquel evento, conocido como el Crack del 29, se alargarían a lo largo de prácticamente un decenio, hasta finales de los años treinta, en lo que la Historia conoce como la Gran Depresión, un período de tiempo en el que el país cayó en barrena en sus niveles de producción industrial y empleo, convirtiendo de la noche a la mañana a amplias capas de clases medias en masas de indigentes.
La equivocada actuación de la Administración Hoover, en aquel tiempo presidente reinante (permítanme la metáfora, no tan desencaminada, aunque no sea una monarquía hereditaria…), no haría otra cosa que agravar el problema, al echar erróneamente más leña al fuego, creyendo que el estado no debía intervenir sino que había de ser el mercado quien se regulara a sí mismo. La creciente miseria de buena parte de la población llevaría en volandas a Franklin D. Roosevelt a la Casa Blanca en 1932, quien implementaría el programa que la Historia conoce como el New Deal (el Nuevo Trato), un ambicioso proyecto que inyectó grandes cantidades de dinero público para mejorar la situación de penuria de millones de norteamericanos, a la par que se establecía un gigantesco plan de obras públicas y la contratación como empleados públicos de, sobre todo, cientos de miles de jóvenes. Aquel formidable impulso enderezó la economía progresivamente a lo largo de la década, y sobre todo supuso un reame moral democrático para la población, en un tiempo en el que en Europa florecían ideologías antidemocráticas como el fascismo y el comunismo, con el evidente peligro de contaminación para el país.
Las películas
Lo cierto es que se suele decir, no sin razón, que el wéstern, las películas ambientadas en ese amplio período (casi todo el siglo XIX) que glosaron desde muy diversas perspectivas la conquista del Oeste, es el género norteamericano por excelencia, pero la verdad es que las películas que se ambientan sobre todo en la Gran Depresión casi podrían constituir un género en sí mismas, por la gran cantidad y variedad que se han hecho sobre el tema. Así las cosas, hemos tenido que ser muy selectivos a la hora de elegir un número razonable de t&iacu ...
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