C I N E E N P L A T A F O R M A S
ESTRENO EN FILMIN Y HBO.
Tenemos escrito que el terror de este siglo XXI tiene esencialmente dos bifurcaciones, la de las franquicias que se suceden “ad nauseam” (nunca mejor dicho…), como Scream, Saw, Terrifier, etcétera, con mucha casquería y sobre todo mucho sustito, y la de un cine nuevo, original, generalmente de poco presupuesto y mucha imaginación, que juega más con la creación de atmósferas escalofriantes que con los tópicos del terror ya más que sobados. En este caso de terrores estimulantes estamos hablando de títulos como Weapons, Los pecadores, It follows, Babadook, Déjame entrar (la versión escandinava, se entiende) o Descansa en paz, entre otros.
Backrooms se incorpora de pleno derecho a ese selecto grupo de cine de terror que no busca provocar asco, ni infartar al espectador con sustos apuntalados por brutales golpes de música, sino que, con una imaginación desbordante, exploran temas y asuntos que generalmente son inocuos, perfectamente cotidianos, cosas que están ahí pero que, vistas desde una perspectiva adecuada, con el enfoque preciso, empiezan a dar un miedito bastante apreciable (qué gustirrinín, como diría el gran Gila en aquel célebre anuncio de Filomatic…).
La película, ambientada en 1990, comienza con una grabación de vídeo (en lo que parece un “found footage& ...
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ESTRENO EN NETFLIX
[Actualizada con 5ª TEMPORADA]
Alberto y Laura Caballero tienen un lugar en la Historia de la Televisión como creadores de aquella serie de Antena 3, Aquí no hay quien viva, que no solo cambió el concepto de la “sitcom” o comedia de situación en España, sino que además ha generado un sinfín de imitaciones más o menos veladas. Es cierto que su continuación, tras ser fichados por Mediaset, titulada La que se avecina, sospechosamente parecida, llevó a un extremo desaforado los postulados de la serie inicial, pareciéndonos que ya no era lo mismo. En cualquier caso, estos sobrinos de José Luis Moreno podrían presumir, si quisieran, de que ahora es el famoso e hiperventilado ventrílocuo y gestor de espectáculos quien sería conocido como “el tío de Alberto y Laura Caballero”.
Ahora, con Machos alfa, los dos hermanos dan el salto a la ficción en plataformas, con el auspicio de Netflix, a través de su productora, Contubernio Films, que comparten con Mediaset, siendo este el primer proyecto que abordan fuera del paraguas de la multinacional propiedad de la familia Berlusconi.
La historia se inicia en un acto que recuerda poderosamente las recurrentes reuniones de Alcohólicos Anónimos, en las que varias personas sentadas más o menos en círculo se van presentando mientras dicen aquello de “Hola, soy Fulanito de Tal, y soy alcohólico”... solo que aquí, en vez de “alcohólico”, dice “machista”. Efectivamente, es un grupo de autoayuda, en este caso de lo que podríamos llamar “machirulos en deconstrucción”, un curso sobre eso que ahora llaman “nuevas masculinidades”. A partir de ese momento, conocemos a cuatro varones, en torno a los cuarenta; cuando el cuarto de ellos se niega a decir la frase de marras, comenzamos a conocer la historia de los cuatro a través de flashbacks (que conformarán el grueso de la trama), para ver cómo hemos llegado hasta aquí... Al parecer, todos eran (más o menos…) triunfadores, cada uno a su escala, y en seis meses lo han perdido todo, y de eso le echan la culpa a sus mujeres, esposas o novias. Así, Pedro es un ejecutivo televisivo que de la noche a la mañana es despedido para ascender a su cargo a una mujer, por los nuevos tiempos, mientras que su pareja, Daniela, empieza a triunfar como “influencer”... Santi es un apocado padre separado al que su hija adolescente, Álex, se le mete en casa y le organiza la vida amorosa vía Tinder... Luis es policía local y está casado con Raquel, profesora de autoescuela, que quiere jaleo sexual, pero él está siempre desganado... Raúl, que vive con su novia, Luz, a la que es infiel con la mujer de su socio en el restaurante que comparten, se siente sorprendido cuando su prometida le propone que su pareja sea “abierta” para poder tener, sin engaños, relaciones con otras personas, para así hacerla más amena y libre...
La primera temporada de la serie consta de 10 capítulos, resultando muy divertida, con las situaciones cómicas bien trabadas, con personajes creíbles, aunque sean con frecuencia hechos a base de tópicos sobre la lucha de sexos. Así, las cuatro historias sobre las que discurre la serie están plagadas de clásicos de todos conocidos, recreando un microcosmos reconocible: el padre que no puede ni imaginar que su hija adolescente folle; el tío que engaña a su prometida pero se opone a una relación abierta con ésta; el marido que pierde la libido por la rutina conyugal; el varón que se siente preterido profesionalmente por una ejecutiva, y que no concibe vivir a costa de su mujer cuando vienen mal dadas; la pareja rutinaria intentando recuperar el deseo con fórmulas sexuales más liberales... Salen casi todos los temas posibles en una relación de pareja, y a todos se les saca partido, con las miserias y mentiras que a veces se pueden generar en las relaciones amorosas, en el caso de los hombres, habitualmente, para mantener sus egos y autoestimas, siendo lo cierto, a nuestro entender, que la visión de la serie hace que las mujeres queden, en general, por encima de los varones, aquí retratados como mucho más vulnerables y perdidos que ellas.
Al ser cuatro las parejas al retortero, permite una amplia casuística en la lucha de sexos, actualizada además con temas tan de nuestro tiempo como el machismo, el patriarcado, el techo de cristal, la competitividad laboral, la discriminación positiva... Nos parece ...
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20/09/2026
EL FERROCARRIL
Los hechos
Aunque fue a principios del siglo XIX cuando se inició formalmente la llamada “Conquista del Oeste”, con la compra de Luisiana a Francia en 1803, lo cierto es que la campaña para la progresiva colonización de las tierras al oeste del Misisipi se fueron desarrollando durante las primeras décadas de forma bastante ralentizada, toda vez que el proceso debía incluir el progresivo traslado de millones de colonos desde la parte oriental del país hacia la zona de los nuevos territorios, lo que, en términos de locomoción, debía resolverse con medios cuasi medievales, con caballos, diligencias, carretas, carromatos, etcétera. El verdadero avance y, sobre todo, la colonización masiva no llegaría hasta que, a mediados del siglo XIX, concretamente en 1852, se inició la progresiva instalación del ferrocarril en dirección a las costas del Pacífico del joven país, y aún más cuando el gobierno de Lincoln, consciente de la importancia de este medio de transporte para la colonización de las nuevas tierras, promulgó en 1862 la llamada Ley del Ferrocarril del Pacífico, que facilitaba normas e incentivos para fomentar una extensa red ferroviaria que permitiera el desplazamiento de los colonos y de las mercancías en ambos sentidos, Este/Oeste y viceversa. Ello conllevó elementos tan negativos como la casi desaparición del bisonte, cazado para dar de comer a los trabajadores de los ferrocarriles, y consecuentemente la práctica eliminación de la principal fuente de alimentación de las naciones indias, recluidas pocos años después en reservas.
Las películas y las series
Hay bastante material audiovisual que trata el tema del ferrocarril en la conquista del Oeste, casi siempre hecho en tono aventurero, como cabía esperar, al menos durante el siglo XX, para posteriormente, ya en el XXI, presentar algunas propuestas más críticas y revisionistas sobre las consecuencias de aquella operación colonizadora que, como hemos visto, tuvo execrables efectos colaterales, pero también es verdad que contribuyó, y de qué manera, a la homogeneización del país y a la imposición de la autoridad y la ley por todo el territorio nacional.
La primera de las películas que traemos a colación, por orden cronológico, es El caba ...
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