C I N E E N P L A T A F O R M A S
Disponible en PRIME VIDEO, APPLE TV. y RAKUTEN
Mamoru Hosoda (Toyama, 1967) es, con toda probabilidad, el nombre del anime japonés más famoso tras el de Hayao Miyazaki, el mítico fundador de Studio Ghibli, actualmente ya retirado a sus ochenta y tantos años. Hosoda incluso fundó a principios de los años diez de este siglo su propia compañía productora, Studio Chizu, que desde entonces ha sido el respaldo financiero de sus películas. Hosoda se ha hecho un nombre dentro del anime con títulos relevantes que se han estrenado en todo el mundo, títulos como La chica que saltaba a través del tiempo (2006), Los niños lobo (2012), Mirai, mi hermana pequeña (2018) y Belle (2021), entre otros.
Su cine, como casi todo el anime “serio” (entiéndase el adjetivo: aquel que, aunque va dirigido a niños, también tiene como público objetivo, por su temática y estética, a los adultos), del que las pelis de Ghibli son paradigmáticas, está muy relacionado con la infancia, la adolescencia y la juventud, de tal manera que sus protagonistas, de forma prácticamente exclusiva, son siempre personas en esos rangos de edad: los adultos, bien de edad madura, bien ya de edad provecta, si aparecen, lo hacen en términos claramente secundarios.
Eso ocurre aquí también, como cabía esperar, en esta Scarlet que pronto vemos es una versión muy libre del Hamlet shakespeariano. No es la primera vez que el anime japonés adapta (siempre libérrimamente) el universo del Bardo; recordemos, a vuela pluma, un par de series como Zetsuen no Tempest (2012), inspirada en La tempestad, y Baraou no Soretsu (2022), que toma para su trama algunos de los elementos conten ...
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ESTRENO EN NETFLIX
Arturo Pérez-Reverte es un escritor con frecuencia versionado por cine y televisión, hasta el punto de que, al día de la fecha, la IMDb censa un total de 20 audiovisuales basados en textos suyos, bien como adaptación de sus novelas, bien como guiones escritos directamente para la pantalla. Algunos de esos títulos gozan de justa fama como productos cinematográficos o televisivos de interés, como El maestro de esgrima, La Reina del Sur y, sobre todo, la célebre Alatriste. Pérez-Reverte ha frecuentado géneros de muy diverso estilo, desde el narcothriller a las historias de época, desde las aventuras marinas a los relatos de conquistadores. Ahora, con este El problema final (adaptación de su novela homónima publicada en 2023), Arturo hace su particular homenaje a los relatos de detectives a la manera de Agatha Christie o, más claramente, de Arthur Conan Doyle.
La miniserie de 4 capítulos se ambienta a finales de los años cincuenta, iniciándose con el encuentro de un actor español venido a menos, Benjamin Basil, con un productor, Fonseca, al que el intérprete detesta cordialmente; pero cuando el productor le tienta con un papel en su nueva película, Basil, que pasa por una mala racha profesional, acepta. Ambos viajan en barco, teniendo que hacer escala en un hotel de una pequeña isla balear, Santa Águeda. Se declara una tormenta, en el curso de la cual un rayo deja a la isla sin conexión telefónica con el continente. Tampoco hay barco alguno disponible, por lo que se encuentran incomunicados. Basil conoce al resto de los inquilinos: dos mujeres, Adela y Elisa, que viajan juntas; un judío sefardí, el doctor Seruya; un taciturno matrimonio alemán, los Klemmer; un escritor de novelas policíacas, Foxá; y el productor Fonseca y su novia Vicky; también a la circunspecta dueña ...
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21/10/2026
Los hechos
El 24 de octubre de 1929 se produce en Nueva York, en Wall Street, el que la Historia conoce como Jueves Negro, el comienzo de un vertiginoso descenso en la bolsa neoyorquina que tendría continuidad en los llamados Lunes Negro y Martes Negro. En esos tres días la cotización bursátil global cayó un 25% y, sobre todo, envió un mensaje de absoluta inseguridad al conjunto del país que hizo que se entrara en una fase de falta de confianza en la economía que, entre otras desgracias, provocó la pérdida del empleo de 100.000 trabajadores en solo tres días. Las consecuencias de aquel evento, conocido como el Crack del 29, se alargarían a lo largo de prácticamente un decenio, hasta finales de los años treinta, en lo que la Historia conoce como la Gran Depresión, un período de tiempo en el que el país cayó en barrena en sus niveles de producción industrial y empleo, convirtiendo de la noche a la mañana a amplias capas de clases medias en masas de indigentes.
La equivocada actuación de la Administración Hoover, en aquel tiempo presidente reinante (permítanme la metáfora, no tan desencaminada, aunque no sea una monarquía hereditaria…), no haría otra cosa que agravar el problema, al echar erróneamente más leña al fuego, creyendo que el estado no debía intervenir sino que había de ser el mercado quien se regulara a sí mismo. La creciente miseria de buena parte de la población llevaría en volandas a Franklin D. Roosevelt a la Casa Blanca en 1932, quien implementaría el programa que la Historia conoce como el New Deal (el Nuevo Trato), un ambicioso proyecto que inyectó grandes cantidades de dinero público para mejorar la situación de penuria de millones de norteamericanos, a la par que se establecía un gigantesco plan de obras públicas y la contratación como empleados públicos de, sobre todo, cientos de miles de jóvenes. Aquel formidable impulso enderezó la economía progresivamente a lo largo de la década, y sobre todo supuso un reame moral democrático para la población, en un tiempo en el que en Europa florecían ideologías antidemocráticas como el fascismo y el comunismo, con el evidente peligro de contaminación para el país.
Las películas
Lo cierto es que se suele decir, no sin razón, que el wéstern, las películas ambientadas en ese amplio período (casi todo el siglo XIX) que glosaron desde muy diversas perspectivas la conquista del Oeste, es el género norteamericano por excelencia, pero la verdad es que las películas que se ambientan sobre todo en la Gran Depresión casi podrían constituir un género en sí mismas, por la gran cantidad y variedad que se han hecho sobre el tema. Así las cosas, hemos tenido que ser muy selectivos a la hora de elegir un número razonable de t&iacu ...
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