C I N E E N S A L A S
Alejandro González Iñárritu, que ahora solo firma como Alejandro G. Iñárritu, es uno de los tres mexicanos de oro que desde hace ya varias décadas triunfan en Hollywood. Los otros son, por supuesto, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón, todos ellos ya varias veces oscarizados. Iñárritu tiene una larga carrera desde que a principios de siglo llamara poderosamente la atención con Amores perros, hecha en su México natal. Después se ha asentado en Estados Unidos, donde ha llevado a cabo una filmografía peculiar, no demasiado numerosa, con títulos notables como 21 gramos, Babel y Birdman, pero también otros bastante menos interesantes, como El renacido o Bardo. También ha rodado en España la deprimente (en sentido literal…) Biutiful, con Javier Bardem, donde junto a la entrada te daban un Prozac…
La historia se ambienta en… bueno, digamos que se ambienta en algún momento del futuro, sin determinar; conocemos a Digger, un magnate del petróleo que extrae crudo en la zona del Ártico, y al que uno de sus temerosos subordinados hace una videollamada para decirle que la fisura de un iceberg ha crecido hasta ser peligrosa; pero Digger desoye las advertencias, justo a tiempo para que todo salte por los aires en el Círculo Polar Ártico y un iceberg como varias ciudades de Washington se desprenda en direcci&oacu ...
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ESTRENO EN MOVISTAR+
El thriller es, con toda probabilidad, el género más frecuentado en los cientos de series que se filman cada año para las plataformas de “streaming”, esas voraces calderas donde todo cabe, desde lo más eximio a lo más cutre. Lógicamente, cada uno de esos thrillers debe buscar su personalidad propia, su especificidad, aquello que los hace únicos… o al menos intentarlo… Pues en el caso de esta serie, Lynley, de 8 capítulos (ya se ha renovado por otra nueva temporada), el hecho diferencial sería la muy distinta extracción social de los protagonistas: Lynley, el poli del título, es noble, de alta cuna (como decía la canción de Cecilia), octavo conde de Asherton, refinado y exquisito, además de guapo (le olerán los pies, tanta perfección es imposible…). Su compañera y subordinada, la sargento Barbara Havers, es de baja cama (ya que estamos con Cecilia…), una mujer de clase trabajadora, de extracción social modesta, así que el choque de opuestos está servido. Es verdad que la colisión de contrarios en thriller suele dar buen resultado (recordemos Alma letal…), pero no siempre es así, como ocurre aquí.
La acción se desarrolla en una zona ficticia denominada Tres Condados, supuestamente situada en el este de Inglaterra (aunque en realidad se rodó en su mayoría en Dublín). Se ha encontrado el cuerpo muerto de un hombre en ...
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[En la muerte del director y novelista Gonzalo Suárez, y en su homenaje, recuperamos este artículo dedicado a su figura, del que es autor el profesor Rafael Utrera Macías]
El currículum profesional de Gonzalo Suárez mantiene, a lo largo de más de medio siglo, una doble vía por la que circulan la literatura y el cine unas veces en paralelo y otras alternadamente.
Sus relatos se han ido sucediendo, desde 1962 a hoy mismo, encontrando espacio para su edición en narraciones cortas editadas en páginas literarias de publicaciones periódicas como en gavilla uniforme reunida bajo título preciso; sus novelas, con alcance argumental y técnicas narrativas propias del género, se sirven tanto de personajes nuevos como de aquellos cuya existencia se daba en textos anteriores. Valgan algunos ejemplos: De cuerpo presente, Rocabruno bate a Ditirambo, Gorila en Hollywood, La reina roja, El asesino triste, El hombre que soñaba demasiado, El síndrome de Albatros, Yo, ellas y el otro, Operación doble dos (reeditada ahora como Doble dos) y la última, a día de hoy, de título Con el cielo a cuestas.
Su obra cinematográfica, compuesta tanto por guiones propios dirigidos por él mismo como realizados por otros (caso de Aranda con Fata morgana), reúne una larga filmografía donde se dan cita sus personales trabajos literarios junto a versiones propias de mitos clásicos. Desde aquellos iniciales cortometrajes como Ditirambo vela por nosotros o El horrible ser nunca visto, pasamos a un cine profesionalizado donde convergen los primitivos estilos de un beligerante realizador, El extraño ser nunca visto, Aoom, Morbo, Al diablo con amor, con la obediencia rebelde a una forzosa industria que, con la prosa de Clarín o de Valle Inclán, estrena La regenta y Beatriz, adaptaciones ni cóncavas ni convexas como el propio realizador las catalogaría. Su personal aproximación a Frankenstein y a Don Juan, Remando al viento, Don Juan en los infiernos, ofrecerían versiones singulares donde la visión del personaje, de los personajes, en sus correspondientes contextos, enriquecerán una puesta en escena donde imagen y sonido confluyen armónicamente en beneficio de la variante ofrecida por el guionista/realizador. Títulos posteriores, El detective y la muerte, La reina anónima, El portero, entre otras, remiten a un universo personal cuyas variantes temáticas y estilísticas aseguran la existencia de una cosmovisi&oac ...
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