C I N E E N P L A T A F O R M A S
ESTRENO EN PRIME VIDEO
La serie Aida (que se generó como “spin-off” de otra famosa serie, 7 vidas) fue uno de los grandes éxitos televisivos de las primeras dos décadas del siglo XXI en España, una serie que a lo largo de los nueve años y pico (2005-2014) que duró tuvo altísimas audiencias. La serie, creada por Nacho G. Velilla, fue emitida en su momento por Telecinco, y de hecho sus diez temporadas se pueden seguir viendo hoy día en la plataforma Prime Video.
En 2009 Carmen Machi, la Aída del título, se despidió de la serie, cansada de ésta y deseosa de acometer otros proyectos, aunque después volvió episódicamente a grabar algunos capítulos. Finalmente, en 2014, también por la presión de algunos otros actores principales que querían salir, como Paco León, y también por el agotamiento de la fórmula, Telecinco da carpetazo a la serie, que se despidió, de todas formas, con altísimas audiencias.
Ese final de la serie es, en buena medida, el motor de esta secuela en formato cinematográfico, Aída y vuelta, que fantasea con la posibilidad de que Machi no se hubiera ido de la serie y ésta, en 2018, todavía se estuviera grabando, aunque la protagonista, con problemas físicos, psíquicos y psicosomáticos, esté deseando marcharse de la serie de una vez por todas.
Con ese planteamiento, Paco León y su habitual coguionista Fer Pérez han enjaretado un curioso guion que, como cabría suponer, está plagado de autorreferencias, en una especie de metaficción (ahora tan de moda) en la que todos los actores y actrices que interpretaban los personajes de Aída aparecen en pantalla, siendo y no siendo ellos a la vez, en una suerte de escisión actoral cuando menos llamativa.
No teníamos demasiadas expectativas en cuanto al experimento, por cuanto recientes intentos de prolongar en cine, con un capítulo XXL y en formato fílmico, series antiguas que tuvieron gran repercu ...
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ESTRENO EN MOVISTAR+, NETFLIX, PRIME VIDEO Y RTVE/PLAY
En 2019 RTVE, a través de la compañía DLO Producciones, acometió la grabación de una serie titulada La caza. Monteperdido, sobre la novela de Agustín Martínez precisamente titulada Monteperdido. El novelista actuó también como creador de la serie, compuesta por 8 episodios, un thriller ambientado en el Pirineo Aragónes, en el entorno del Parque Nacional de Ordesa y Monteperdido, paisaje de extraordinaria belleza donde la UCO, la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (la élite de la investigación policial en el Benemérito Instituto), reabre un caso de desaparición de dos menores cuando una de las dos niñas reaparece inesperadamente; pronto veremos que la investigadora principal, Sara, tiene serios problemas psicológicos derivados de traumas infantiles… Como la serie fue bien de audiencia y crítica, se hizo una segunda entrega, ahora titulada La caza. Tramuntana (2021), ambientada en la Sierra de Tramuntana, en Mallorca, ahora con la UCO investigando un extraño asesinato ocurrido en la zona.
La tercera entrega (siempre en tandas de 8 capítulos) será La caza. Guadiana (2023), ahora ambientada en la frontera fluvial entre Portugal y España, en las riberas del río Guadiana, para investigar el caso de un asesinato ejecutado por un menor diagnosticado de esquizofrenia, con brotes psicóticos.
Esta cuarta entrega que ahora comentamos, La caza. Irati, como siempre compuesta de 8 episodios, se sitúa en Navarra, concretamente en el entorno de la llamada Selva de Irati, al norte de la comunidad foral, y en ella Sara ya no está en la UCO ni forma parte de la Guardia Civil, pero sí presta servicios de asesoría al cuerpo armado como psicóloga. Ahora tendrá que intervenir en el caso, junto a los investigadores principales, el teniente Selva (del que se puede decir que es cualquier cosa menos ...
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12/06/2026
Concluimos con esta sexta entrega la revisión que hemos venido realizando en Criticalia sobre el tratamiento que ha dado el audiovisual al mito de Frankenstein, aprovechando la efeméride del 175 aniversario del fallecimiento de su creadora, Mary Shelley, una revisión en la que hemos intentando demostrar hasta qué punto el carácter cinematográfico del llamado “monstruo de Frankenstein” se ha impuesto sobre su carácter inicialmente literario.
En este último capítulo nos centraremos en el último decenio hasta ahora transcurrido, desde mediados de los años diez de este siglo XXI hasta este 2026 en el que se escriben estas líneas.
Si en artículos anteriores hablábamos de la progresiva ampliación del concepto de Frankenstein, dando lugar a visiones e interpretaciones cada vez más libérrimas, incluso más desprejuiciadas y hasta rijosas, lo cierto es que en esta nueva entrega habrá que convenir que seguimos en la misma senda, si bien parece haber una cierta reconducción (con los matices propios de nuestro difuso tiempo…) hacia los orígenes.
Así, se podría decir que Victor Frankenstein (2015), el largometraje norteamericano (más Reino Unido y Canadá), auspiciado por la entonces todavía 20th Century Fox, parece una aproximación más clásica al mito, aunque vista desde la perspectiva del sirviente del doctor Frankenstein, el jorobado Igor, quien en esta versión es encontrado por el protagonista en un circo, donde actúa como payaso despreciado por todos por su deformidad. La película, con buena envoltura formal, estuvo dirigida por Paul McGuigan, cineasta cercano al cin ...
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