C I N E E N S A L A S
Jim Sheridan (Dublín, 1949), qué duda cabe, es historia viva del cine irlandés. Durante los años sesenta y setenta se labró un prestigio en el teatro, esencialmente como productor. A finales de los ochenta se pasa al cine, y lo hace dando la campanada con Mi pie izquierdo (1989), que conseguiría 2 Oscars para sus intérpretes. Durante los años noventa hizo varios films que dejaron huella, casi siempre en torno al conflicto entre las comunidades irlandesa e inglesa, o republicana y monárquica, o católica y protestante, que esas son (en general…) las irreconciliables divisiones existentes en, esencialmente, Irlanda del Norte, el irredento Ulster que por fin hoy día está en paz, aun con tensiones. En esa década se sucedieron los títulos estimables: El prado, En el nombre del padre, The boxer… Pero lo cierto es que, a partir del siglo XXI, su cine ha decaído en interés, hasta el punto de que hacía bastantes años que no llegaba ninguna nueva película a España, a pesar de haber rodado varias desde entonces.
Ahora nos llega con esta especie de experimento, Recreación de un asesinato, que imagina las deliberaciones de un hipotético jurado que, en Irlanda, hubiera juzgado a Ian Bailey, quien fue acusado a finales del siglo pasado del asesinato de Sophie Toscan du Plantier, una francesa que tenía en la zona su segunda residencia. Aquella historia verí ...
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ESTRENO EN MOVISTAR+
El género de espías en el audiovisual no es demasiado frecuente en España; de la pandemia para acá, a vuela pluma, solo recordamos un puñado de títulos dentro de este género, tanto en películas como en series: Código Emperador (2022), Los pacientes del doctor García (2023), La sospecha de Sofía (2025), Zeta (2026), y poco más. Por eso este El Centro tiene, de entrada, el atractivo de hollar un género tan infrecuente en el cine y la televisión españolas, el thriller de espionaje, y lo hace además centrándose en el realmente existente Centro Nacional de Inteligencia (CNI), sucesor, ya en democracia, de lo que fue su antecesor el SECED (creado por el presidente Carrero Blanco contra la oposición democrática al franquismo) y el CESID (transformación natural del anterior, ya en democracia, estando en activo con ese nombre entre 1977 y 2002), para convertirse a partir de entonces en el CNI, siempre bajo control judicial y parlamentario.
Esta serie, El Centro, consta de 6 capítulos, llevando cada uno el nombre de un personaje, por centrarse ese episodio en el rol en cuestión: Crespo, Elsa, Adaro, Marqués, Telmo y Hackman. El creador, David Moreno, tiene una larga trayectoria como guionista de series, con títulos como Fariña, Nacho y El inmortal. De l ...
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09/05/2026
Aunque ya en décadas anteriores el mito de Frankenstein, en cine, había empezado a dar muestras de que servía igual para un roto que para un descosido, en los años sesenta y setenta eso se hizo aún más evidente, conviviendo las versiones más o menos clásicas de la novela con otras que buscaban, sobre todo, la comicidad, pero también (glup…) la lubricidad...
Con el primero de esos tonos, el humor, es con el que se acometió la serie televisiva La familia Monster (1964-66), producida por la poderosa CBS, que presentaba un peculiar clan familiar formado por un abuelo de apariencia vampírica, un padre con toda la pinta de Boris Karloff caracterizado como el monstruo de Frankenstein, una madre que parecía una vampiresa de los terrores de la Universal de los años treinta, un niño de 7 años con aspecto como de hombre-lobo (bueno, de niño-lobo…), y una adolescente rubia con pinta normal (ésta debía ser adoptada…), en una serie que ciertamente hizo historia, muy divertida en su contraposición de la peculiar idiosincrasia de este clan disfuncional y el entorno digamos más o menos normal de los Estados Unidos de los años sesenta, una serie que se vio en España a través de Televisión Española (la única que había entonces), con gran éxito de público.
Japón ya era en los años sesenta toda una potencia en la animación, habiendo sido el país creador del anime, esa singular fórmula que combinaba en la forma la animación (tradicional, entonces no existía aún el 3D en el “cartoon”, ni se le esperaba hasta varias décadas después) con, temáticamente, los traumas, conscientes o subconscientes, de la nación nipona de esa época (Hiroshima, sobre todo). En ese contexto nos encontramos con la coproducción japo-norteamericana Furankenshutain tai Baragon (1965), literalmente “Frankenstein contra Baragon”, un largometraje hecho para cin ...
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