ESTRENO EN FILMIN
George Sand (nacida Amantine Aurore Lucile Dupin; París, 1804 – Nohant, 1876) fue una de las más singulares escritoras europeas del siglo XIX. Mientras que sus coetáneas (en cuanto al siglo) Jane Austen, las hermanas Brontë o Mary Shelley, entre otras, fueron escritoras aplastadas por las rígidas convenciones de su tiempo, que hicieron imposible el desarrollo de una carrera normal como autoras, como hacían los hombres, en el caso de George Sand (gracias, por su puesto, a su enorme coraje y determinación) se puede decir que se ganó a pulso ser una mujer libre (dentro de lo que cabe en aquel tiempo, se entiende…), y así poder disfrutar de una fama, de un reconocimiento, del que sus colegas inglesas citadas no pudieron gozar, como hubieran merecido.
Sobre la figura controvertida de esta mujer que se convirtió en el epítome de la mujer libre (en todos los sentidos: profesional, sentimental, sexual, social…) de su época, varias productoras francesas y belgas han unido sus fuerzas para realizar una miniserie de 4 episodios que se centra en los años jóvenes de Sand, a partir de 1831, que es cuando Aurore parece que tomó definitivamente conciencia de lo injusto de su situación (como de todas las mujeres en aquella época), literalmente atada a las decisiones que tomara su marido, por absurdas o restrictivas que fueran. Vemos a Aurore escribiendo, cuando llega el marido; ella bloquea la puerta para evitar que entre en su habitación e interrumpa su tarea. El marido, el barón Casimir de Dudevant, consigue entrar e intenta forzarla. Poco después veremos como la mujer se introduce en un lago, totalmente vestida, se sumerge, y al salir grita su frustración y su rabia… Más tarde veremos también cómo llega su amigo Gustave, quien le presenta al joven Jules Sandeau, un aspirante a escritor, de la que Aurore queda prendada, y que, sin él saberlo, será el pistoletazo de salida a su rebeldía ante su esposo y el punto de arranque de su nueva vida en libertad, que culminaría en 1836 cuando consiguió, contra toda esperanza, la separación legal de su marido.
Los creadores de la miniserie han sido Georges-Marc Benamou y Henri Helman, siendo el primero un productor y guionista franco-argelino de larga carrera, especializado en audiovisuales (ya en formato documental, ya en biopics ficcionalizados) sobre personajes relevantes de fama mundial (Malraux, Deneuve, Mitterrand, Mitchum, Voltaire… hasta Hitler y Stalin aparecen juntos, como los abyectos -y, claro está, figurados…- hermanos gemelos que en el fondo fueron…); el segundo es director y guionista, con una carrera en la que han aparecido también con frecuencia personajes históricos de importancia (Richelieu, Luis XI…). Ambos han conseguido con esta miniserie un producto agradable de contemplar, quizá demasiado marcado por la perspectiva de nuestro siglo XXI, cuando la historia que se nos cuenta transcurrió en una época tan árida para la mujer como el siglo XIX, un tiempo histórico en el que su papel en el mundo se reducía a hija, novia, esposa, madre, en su caso abuela, sin libertad para actuar según su criterio ni posibilidad de desempeñarse en la profesión que deseara. Pero eso es quizá inevitable, porque estamos en el siglo XXI y no es posible sustraerse de ello cuando miramos hacia atrás, no necesariamente con ira (o sí…).
Bien ambientada en lo tocante al rigor histórico, tanto en edificios, vestuario, atrezo, etcétera, La joven George Sand resulta ser, a nuestro criterio, una interesante aproximación a una de las mujeres de vida más fascinante del siglo XIX, y así lo refleja la miniserie, presentándonos a una mujer que luchó lo indecible por ser ella misma, para tener una carrera profesional como escritora (novelista y periodista, actividades en las que se desempeñó con gran éxito), pero también para vestir como quisiera (consiguió sorprendentemente permiso de las autoridades para poder vestir de hombre, con pantalones) y para amar a quien le diera la gana: sus amantes fueron muchos (y también algunas…) y, con frecuencia, relevantes; aparte del inicial y más bien inane Jules Sandeau (del que sin embargó tomó el apellido de su nombre artístico, recortándolo, quedando el inmortal George Sand con el que la conoce la posteridad), Aurore Dupin compartió lecho con el poeta Alfred de Musset, con el novelista Prosper Mérimée (el autor de la mítica Carmen…), con el abogado y ferviente activista político republicano Michel de Bourgues, e incluso con la actriz Marie Dorval, entre otros y otras. Veremos también como George Sand cultivó la amistad (en estos casos ya sin sexo, que se sepa…) de grandes de la literatura francesa de la época, desde Balzac a Victor Hugo, pasando por Alejandro Dumas, entre otras glorias de las letras galas.
Como queda dicho, la miniserie nos cuenta la historia de Aurore en sus primeros años de juventud, los que transcurrieron desde que se marchó del domicilio conyugal para tener una vida propia en París, hasta que consiguió, tras un durísimo y complicado juicio, la separación de su marido el barón de Dudevant, en un acontecimiento que hizo, literalmente, historia, y marcó precedentes para otras muchas mujeres que, a partir de entonces, pudieron pelear por librarse de sus esposos.
Parece buscar la miniserie (y es algo a elogiar, no lo decimos de forma negativa) un poco el “toque BBC de época”, ese sello de calidad característico de la prestigiosa operadora radiotelevisiva británica, sin que esta intervenga en la producción (lo que tiene más mérito…). Está claro que los creadores de este audiovisual buscan acercarse a un modelo perfectamente conocido y reconocible, y hacen bien, porque copiar a los grandes, o dejarse influir por estos, siempre renta, como dice ahora la gente joven…
Es verdad que a ratos chirría un tanto la mirada demasiado avanzada sobre la figura de Sand y sobre su tiempo, hecha inevitablemente desde nuestra perspectiva, con un fuerte alegato feminista, evidentemente adelantado a su época, aunque habrá que recordar que ya décadas antes, en Inglaterra, Mary Wollstonecraft, la madre de Mary Shelley, la autora de Frankenstein, puso las bases del feminismo en su obra Vindicación de los derechos de la mujer, publicado a finales del siglo XVIII, nada menos…
La miniserie, como corresponde a un producto de nuestra época, es bastante liberal en cuanto a la epidermis mostrada y el sexo simulado, ese “softcore”, ese blandiporno que hoy se cuela tranquilamente en los hogares familiares cuando hace cuarenta años estaba confinado en los cines de mala nota… cómo cambian los tiempos…
En cuanto al efervescente ambiente artístico y literario de la primera mitad del siglo XIX en Francia, la miniserie da algunas pinceladas, como el ansia por parte de los nuevos escritores (y, obviamente, también por nuestra George Sand) por ser admitidos en el círculo que presidía Victor Hugo, convertido en aquel tiempo en el olimpo de novelistas y poetas; incluso se recrea, aunque de forma tangencial, algún famoso enfrentamiento de la época, como la famosa disputa entre partidarios y detractores de Hernani, el drama de Hugo a partir de cuyo estreno el arte literario se liberó de los rígidos corsés del teatro de la época.
Gracias a mujeres como Aurore Dupin, en el siglo George Sand, hoy el mundo es (al menos el occidental…) bastante menos agresivo contra la mujer, en buena medida mucho más femenino, también feminista; ella fue una gran pionera de todo ello, una precursora que hizo posible lo que entonces era imposible.
Buen trabajo interpretativo de la protagonista, la joven Nine d’Urso, todavía de corta carrera actoral, pero a la que le auguramos un brillante porvenir, a la vista de su naturalidad, su saber estar y su capacidad para convertirse en un personaje tan relevante como George Sand.
(22/02/2026)