01/02/2026
Ayer sábado 31 de Enero tuvo lugar la ceremonia de entrega de los V Premios Carmen, en el Palacio de Congresos de la ciudad de Granada. El acto, presentado por el humorista Manu Sánchez (con lo que se ganó claramente en cuanto a amenidad y saber estar sobre un escenario), confirmó lo que se presentía, el amplio triunfo de la película Los tigres, el nuevo film de Alberto Rodríguez, que se hizo con un total de 10 estatuillas, entre ellas las más preciadas, las de Película, Dirección y Guion Original (para Rodríguez y su cuate Rafael Cobos), así como los de Actriz de Reparto (Silvia Acosta), Actor de Reparto (el locuaz Joaquín Núñez), Maquillaje y Peluquería, Sonido, Fotografía, Montaje (con divertida anécdota a cuenta de ser llamado su ganador, el gran José Manuel García Moyano, algo así como “José María García Mondayo”: no dieron casi ni una…) y Dirección de Arte. Todo un reconocimiento para este potente thriller subacuático que, ciertamente, requirió un enorme esfuerzo de producción, dado que buena parte de su metraje transcurre, efectivamente, bajo el agua, en el mar Atlántico que baña las costas de la provincia de Huelva.
Parece evidente que, en efecto, Los tigres era la mejor producción andaluza de 2025, y así lo reconocieron los académicos; la gala partía con un empate a nominaciones entre el film de Rodríguez y Golpes, la ópera prima como director de Rafael Cobos, su habitual coguionista, aunque era obvio, o así nos lo parece, que Los tigres era, en todos los sentidos, bastante mejor película que el debut de Cobos, lo que no quiere decir que Golpes carezca de interés, porque no sería cierto. De hecho, el film de Rafael Cobos mantuvo bastante bien el tipo en la gala y se alzó con un muy meritorio segundo puesto, llevándose 6 Premios Carmen a sus vitrinas, los correspondientes a Dirección Novel (para el propio Cobos), Actor Protagonista (el siempre estupendo Jesús Carroza), Actriz Revelación (para la granadina Teresa Garzón, también cantante, que se marcó unas preciosas estrofas de la canción de la película, La tierra esconde, que también se llevó otro Carmen), Vestuario, y Música (para el jerezano Bronquio). Así que el debut de Cobos en la dirección se puede considerar más que afortunado.
El resto de films nominados, la verdad, quedó bastante difuminado ante la preeminencia tanto de, sobre todo, Los tigres, pero también de Golpes. Así, solo Enemigos consiguió más de una estatuilla, dos en concreto, por los conceptos de Actor Revelación (Hugo Welzel, que a pesar del apellido nació en Sevilla, y que ya nos gustó mucho en la serie El hijo zurdo) y Efectos Especiales, siendo curioso que la película NO tiene producción andaluza, aunque los galardones obtenidos lo han sido por profesionales que sí son andaluces.
El resto de largometrajes que se tuvieron que conformar con un Premio Carmen fueron: la valiosa y vibrante Ellas en la ciudad (Largo Documental), de la arquitecta Reyes Gallegos, premio que fue también en alguna medida para Rafael Cobos (pareja de Gallegos), coautor del guion y coproductor del film; el tenebroso thriller de Fernando Franco Subsuelo (Guion Adaptado); El cielo de los animales (Actriz Protagonista, para Paula Díaz); y Los tortuga (Dirección de Producción).
Del resto de premios nos quedamos con el potente y emocionante discurso de Ana Bella, superviviente de ese terror moderno (bueno, también antiguo…) que conocemos como maltrato doméstico, o conyugal, o machista, o de género (distintos nombres para un mismo horror), que inspiró la historia que se nos cuenta en Bella, que consiguió el Carmen al Mejor Largo de Animación. También, por supuesto, con el acertado homenaje que la Academia se marcó al hacer que el primer premio de la noche fuera presentado por dos de los héroes de la tragedia ferroviaria de Adamuz, uno de los bomberos que estuvieron allí desde los primeros momentos, y Gonzalo, el vendedor de cupones de la ONCE que rescató con su ya famoso “quad” a un montón de supervivientes; el público, puesto unánimemente en pie, les brindó a ambos (y a todo el pueblo de Adamuz, y a los profesionales de Emergencias que estuvieron en el lugar de la tragedia) un atronador aplauso, el aplauso del cine andaluz hacia lo mejor de nuestra sociedad.
El Carmen de Honor fue para el cineasta granadino Miguel Hermoso, autor de varias películas ciertamente de mérito: Truhanes quizá fue la más significativa, pero también tuvieron interés films como Fugitivas, La luz prodigiosa, Como un relámpago y Lola. La película.
La gala duró 2 horas y 40 minutos, con lo que no ha sido de las más largas que ha habido que soportar... En general, los agradecimientos de los premiados no fueron demasiado extensos (con humor, se había establecido el llamado “Premio Carmela”, consistente en una fuente de riquísimos dulces de la tierra, para las gratitudes más cortas, aunque nos quedamos sin saber quién se lo llevó…), aunque alguno sí que hubo que parecía haber comido lengua de gato… La presencia intermitente de Manu Sánchez como maestro de ceremonia aportó amenidad y agilidad a la gala, permitiéndose alguno de los momentos más divertidos de la noche, como aquel en el que recordó que Bill Clinton había dicho de Granada que tenía “la puesta de sol más bonita del mundo”, y vino a decir el humorista nazareno que esperaba que Trump no se enterara, porque si quiere Groenlandia, donde no hay más que nieve, había que echarse a temblar cuando sepa que en Granada hay playa y tapas gratis…
Pocas reivindicaciones, críticas o denuncias, en una gala de escaso calado en cuanto al compromiso político o social, con alguna referencia de pasada a una de las noticias de actualidad, la masiva regularización (aunque dijeron “regulación”) de inmigrantes, algo también de forma casi críptica sobre la crisis de los cribados de mama en Andalucía, y también alguna alusión a la inexplicable fascinación de la juventud española por las opciones autoritarias en política. La presidenta de la Academia, Marta Velasco, en su “speech”, habló de “cosas de casa”, como reclamar una sede física para su entidad, pero también de otras de interés más general, como el desarrollo de la Ley del Cine Andaluz, que se aprobó hace ya algunos años pero no se termina de concretar su aplicación, y también, eso sí, largó un papirotazo a la extraña atracción juvenil hacia posiciones carcas, apoyándose en el famoso discurso final de la chapliniana El gran dictador.
Hubo también muchas referencias y recuerdos al recientemente fallecido José Antonio Félez, productor que fue fundamental, por ejemplo, en los inicios de la carrera de Alberto Rodríguez, que, emocionado, así lo reconoció.
Por lo demás, las actuaciones musicales (Antonio José, Rosa, Zahara, Lagartija Nick) estuvieron bien, pero nos recuerdan una de las asignaturas pendientes de los Premios Carmen, hacer que esas actuaciones tengan que ver con el cine (lo que no ocurrió en este caso, salvo en la de Lagartija Nick, que tuvo de fondo imágenes de las películas de José Val del Omar, al que el veterano grupo granadino homenajeó en 1998 en su álbum Val del Omar) y, mejor todavía, que fueran la interpretación en el escenario de las nominadas al Carmen a Mejor Canción Original, que es lo que hacen en los Oscars.
Ilustración: Antonio de la Torre y Bárbara Lennie, en una imagen de la película Los tigres, de Alberto Rodríguez, clara vencedora en los V Premios Carmen.