ESTRENO EN NETFLIX
El paisaje es, con frecuencia, un protagonista más del audiovisual. Es lo que sucede en esta Indomable (qué pesado es el cine contemporáneo con este tipo de títulos hiperbólicos…), una serie que se ambienta en el parque natural de Yosemite, en el estado de California, donde los impresionantes paisajes en los que se desarrolla la trama son un aliciente más para el espectador, estando bien aprovechados e imbricados esos espacios naturales en la trama.
Como creadores de esta Indomable figuran Mark L. Smith, guionista de largo recorrido, habiendo puesto su firma en los libretos cinematográficos de películas como El renacido y Twisters; y Elle Smith, hija de Mark, que se había iniciado en este desempeño anteriormente con su padre en el thriller La hija del pantano. Ambos dan forma a este thriller que podríamos llamar ecologista, un thriller ambientado en un parque natural de extraordinaria belleza, que acoge, sin embargo, sucesos ciertamente oscuros, intrigantes.
La acción se desarrolla prácticamente en su totalidad en el mentado parque Yosemite, donde conocemos a Turner, un taciturno agente del Servicio Nacional de Parques (podría ser el equivalente en España a guardabosques, aunque allí portan armas), que marcha por el bosque con su hijo Caleb, como de 6 años. A Turner lo llaman sus compañeros: ha aparecido una mujer muerta colgada de unos cables, al parecer mientras se descolgaba por un macizo rocoso del parque. Cuando llega, tiene un encontronazo con su jefe, un tipo avieso que parece tenérsela jurada; Turner, experto en situaciones extremas, consigue deslizarse hasta rescatar el cuerpo de la mujer. Ya recuperado el cadáver, se aprecia que no ha sido una cuestión accidental, sino que parece haber sido atacada y perseguida, hay heridas que así lo corroboran. A Turner le encomiendan la investigación del caso y le adjudican como compañera a la agente hispana Vásquez, venida desde la ciudad, por lo que Turner la desprecia y ningunea… Pronto sabremos que tanto Turner como Vásquez tienen sus propios demonios que los atormentan…
La serie, que consta de 6 episodios (aunque se ha renovado por una temporada más), está propiciada por Netflix para su catálogo internacional, y ciertamente resulta un producto interesante, aunque su trama no sea especialmente original (es verdad que, a estas alturas, esto es cada vez más complicado…).
Estamos ante un típico “whodonit” (ya saben, un “quién-lo-hizo”), en un paisaje muy peculiar, el parque natural de Yosemite; en esto estriba, en buena medida, su singularidad, en un producto con una realización sobria, sin aspavientos, profesional. Otro de sus atractivos es el personaje protagonista, este agente forestal Turner que parece peleado con el mundo, que está más a gusto con su caballo en medio del bosque que con las personas, en lo que parece un misántropo de libro, aunque ya veremos que tiene sus motivos para ello… En eso la serie juega astutamente con la antipatía que despierta de entrada el prota, para después explicarnos de dónde viene esa forma de ser y podamos así entenderlo.
Además de las espléndidas vistas del parque, la serie juega adecuadamente con el montaje de imágenes del presente y flashbacks de lo sucedido anteriormente, de forma inteligible y amena, haciendo que el espectador se vaya enterando progresivamente de los plausibles secretos que se irán desentrañando poco a poco. El hecho de que haya un último e inesperado giro de guion, que afectará tan directamente a los sentimientos del prota, quizá sea el peaje que haya que pagar en este tipo de series en el que se piden golpes de timón que pongan patas arriba todo lo anterior, pero está hecho razonablemente, sin contradecir en exceso lo que ya sabíamos.
No gusta, eso sí, el continuo recurso al “deus ex machina” o “efecto Séptimo de Caballería”, por el que, en cualquier situación límite en la que el prota, o su compañera, se encuentren en peligro extremo, llegue en el último momento la ayuda salvadora que solucionará el tema: este recurso, utilizado con mesura puede funcionar, pero cuando se abusa de él, lo cierto es que se pierde credibilidad.
Por supuesto, otra de las bazas de la serie son sus personajes principales, bien definidos y delineados: Turner, muerto en vida por una tragedia atroz pero aun así continuando con su oficio, quizá aliviado de su tormento por fantasías que le hacen rememorar cuando era feliz; la agente Vásquez, prófuga de una relación tóxica, que busca ser útil en su trabajo aunque su compañero desprecie su carácter urbanita (en esto hay algo del “cine de contrarios”, al ser él un defensor acérrimo del medio rural, de la Naturaleza); también el personaje de Shane, un ambiguo “controlador de fauna”, presentado como un arquetipo del macho absoluto, como un epígono de Rambo del siglo XXI, un tipo tan peligroso como evidenciará el desarrollo de la trama. También interesan las implicaciones indígenas, con cierto misticismo en una tierra en la que a los amerindios todavía se les escucha cuando hablan.
Los capítulos no son autoconclusivos, sino que (per)siguen la investigación del asesinato de la chica que aparece en el primer capítulo, aunque, con buen criterio, van apareciendo otras líneas argumentales secundarias para dar amenidad y variedad al relato.
La serie alcanza sus mejores momentos (incluso por encima de las de acción) en las intensas escenas emocionales que permite la honda tragedia del protagonista y su ex, una tragedia que, comprensiblemente, no son capaces de superar. Es cierto que la intriga resulta bastante enrevesada, aunque en general se sigue razonablemente bien, con algunos elementos argumentales secundarios, como la (quizá) inevitable línea de guion que plantea un abyecto maltrato de pareja, en concreto sobre la agente de etnia hispana, con cuyo personaje se cubre la (también) inevitable cuota racializada, junto al director del parque que es de raza negra.
Una notable ambientación musical con canciones folk, al cuidado del compositor Jeff Russo, redondea un producto ciertamente agradable de ver, con una ajustada interpretación por parte de todo el elenco, destacando quien es evidentemente su estrella, el protagonista, Eric Bana, tan implicado en la serie que incluso interviene como productor ejecutivo. También nos ha gustado mucho Lily Santiago, la agente hispana, que aporta a la vez fragilidad y profesionalidad a su personaje.
(08/01/2026)