Serie: María Antonieta

ESTRENO EN MOVISTAR+.

La azarosa vida de la reina María Antonieta, que fue decapitada, junto a su esposo, Luis XVI, algunos años después del comienzo de la Revolución Francesa en 1789, ha sido objeto, como era de prever, de numerosas versiones en cine y televisión; espigando las de más interés o más curiosas, cabría citar el clásico norteamericano de W.S. Van Dyke María Antonieta (1938), con Norma Shearer como la reina que perdió (literalmente…) la cabeza, o la francesa igualmente clásica de Jean Delannoy también titulada María Antonieta (1956), con Michèle Morgan como la soberana. En este siglo XXI se ha hecho también una justamente célebre, una versión que podríamos llamar “pop”, de la mano de la talentosa hija de Francis Ford Coppola, Sofia Coppola, igualmente con el título de María Antonieta (2006) (en esto no se ha sido especialmente original, no…).

La serie que comentamos, titulada (oh, sorpresa…) María Antonieta, consta de dos temporadas de 8 capítulos cada una; en la primera de esas tandas de capítulos asistiremos al final del reinado de un ya anciano Luis XV, cuando su hijo ha muerto y, con ello, el Delfín de Francia (título con el que se conoce al heredero de la corona) ha pasado a ser su nieto Luis, un chico apocado y temeroso de todo, que solo se siente a gusto cazando. El “papá rey”, como es conocido en la familia el monarca, le busca una esposa, y finalmente se deciden por María Antonieta, una aristócrata austríaca de apenas 14 años. Pero tras la boda el Delfín no parece interesado en consumar la unión, lo cual crea un problema… En la segunda temporada, ya consumado (tras varios años…) el matrimonio, y ya con prole en el mundo, María Antonieta, ya adulta, se siente más segura, tras su vacilante entrada en Versalles, pero entonces afloran los problemas económicos del país, agravados por las maniobras en la sombra de Provenza, hermano del ya rey Luis XV, y de su primo el Duque de Orleáns, que se sienten mejor preparados para el trono que el timorato monarca…

Curiosamente, Deborah Davis, la creadora de la serie, es, como quien dice, una recién llegada al mundo audiovisual, teniendo en cuenta que su única aportación anterior al cine y televisión es el guion de La favorita, la película de Yorgos Lanthimos que ganó el Oscar a la Mejor Actriz para Olivia Colman como la reina inglesa Ana. Aquel film la descubrió como una muy interesante escritora de intrigas históricas, y la BBC, siempre atenta a los nuevos talentos, le encargó esta nueva versión de la reina María Antonieta, vista desde la perspectiva de la soberana.

La primera temporada, como apuntábamos, se centra esencialmente en la difícil entrada en la corte francesa de María Antonieta, una extranjera a todos los efectos, una corte en la que estaba como gallina en corral ajeno, mandada y mangoneada por todos, hasta por sus damas de compañía, pero sobre todo se centrará en la dificultad para que el Delfín (y posterior rey) cumpliera sus obligaciones maritales, encaminadas a dar continuidad a la corona, que de eso se trataba mayormente en estos matrimonios de conveniencia, mucho más acuerdos políticos que historias de amor. Esa desafección del monarca llevaría al peculiar caso de que los esposos no consumaran físicamente su relación hasta 7 años después de la boda (en lo que probablemente se convirtió en la consumación marital más larga de la Historia…), y más con la lógica presión que ambos debían soportar para que lo hicieran. Según la serie, el problema estaba en el Delfín, un pusilánime, un débil sin carácter, un apocado que, visto con perspectiva, se entiende que fuera el último rey francés (décadas después hubo otros, pero esa es otra historia…). 

La segunda temporada, ya con Antonieta afianzada en el trono gracias a haber dado un heredero varón a la corona (aunque este padeció una enfermedad congénita que acabaría con él siendo aún niño), se centra en la progresiva desafección que hacia la soberana profesó el pueblo, hábilmente manipulado por personajes tóxicos como el duque de Orleáns (cuyo hijo sería uno de los futuros reyes de la monarquía reflotada en el siglo siguiente), acusándola de promiscua y despilfarradora (la llamaban, entre otras “perlas”, Madame Déficit…), pero también por otros elementos de interés, como el idilio de la reina con un oficial de origen escandinavo, más los problemas financieros del país, endeudado hasta las cejas, en un reino dirigido por un monarca sin arrestos que se rodeó de validos no precisamente fiables, o el “affaire” de un fastuoso collar de diamantes en cuyo ingenioso robo una pícara tan lista como inescrupulosa involucró (sin que la reina supiera nada…) a la propia María Antonieta, añadiendo con ello otra muesca al manchado historial que le reprochaba (con frecuencia sin razón) un pueblo tan hambriento como deseoso de echarle la culpa a alguien de sus desgracias. 

Así las cosas, que el pueblo terminara por echar a sus reyes, y que finalmente los pasaran a ambos por la guillotina era solo cuestión de tiempo… Deborah Davis plantea su historia como una mezcla entre los hechos históricos y las intrigas palaciegas, consiguiendo una serie ciertamente amena y didáctica, que nos enseña (obviamente con la ficcionalización que requiere este tipo de productos) cómo fue, a grandes rasgos, la historia de esta princesa austríaca, haciendo que sea a través de sus ojos como contemplemos estas décadas decisivas en la Historia de Francia (y del mundo: sin la Revolución Francesa no se entendería prácticamente nuestro tiempo actual). Una mirada, pues, en femenino, que presenta a un María Antonieta que, lejos de los estereotipos interesados que se han plasmado históricamente, aparece aquí como una consorte deseosa de cumplir su papel como esposa y madre de los herederos de Francia, pero también una mujer que quiso contribuir a la gobernabilidad del país, cuando tanto el monarca como sus escasamente válidos validos (perdón por el juego de palabras: no me he podido resistir…) tomaban decisiones erróneas o, sencillamente, no tomaban decisión alguna, dejando pudrirse los problemas, que es la mejor forma de que terminen no teniendo solución. 

Con una fotografía muy luminosas plagada de colores puros, incluso apastelados, la serie, especialmente en su primera temporada, llama la atención por su tratamiento cromático, con un predominio casi abrumador del color verde en todas sus gamas, especialmente en las más claras. Esa luminosidad se irá perdiendo conforme avance la segunda temporada y se avecine el final, en un interesante recurso que utiliza la fotografía y la ambientación para conferir a la historia el clímax adecuado. 

La serie se ve costeada, estilosamente filmada en los escenarios palaciegos originales, con la habitual solvencia típica de la BBC, resultando un producto suntuoso, pero también una versión un tanto heterodoxa, una mirada moderna, aunque con ropajes y ambientación de época, de la historia de la reina y los estertores de la monarquía absoluta francesa.

María Antonieta, como serie, pone en evidencia, aunque con sordina, algo tan conocido como el hecho de que muchas altas decisiones políticas supuestamente geoestratégicas se toman o se dirimen por impulsos mucho menos sabios, menos inteligentes, como la pulsiones eróticas, como, por ejemplo, hacía la amante del “papá rey” (Luis XV, el antecesor del papafrita Luis XVI), madame Du Barry, que utiliza el método Lisístrata (ya saben, la comedia de Aristófanes en la que las mujeres dejaban sin sexo a sus hombres hasta que obtenían lo que querían…) para conseguir sus deseos. 

En definitiva, nos parece que María Antonieta es una serie amena, bien documentada, aunque lógicamente esté revestida con los ropajes de la ficción, en la estela de otras series históricas que han hecho escuela, como la británica Los Tudor o la española Isabel, que aúnan rigor histórico, calidad y amenidad, en este caso con una cierta mirada feminista que nos recuerda el papel subsidiario al que históricamente se ha relegado a la mujer en todas las clases, incluida la realeza.

Buen trabajo general del elenco actoral, especialmente de la actriz alemana (aunque nacida en Rusia) Emilia Schüle, que interpreta a la soberana, con una gran variedad de recursos para hacer de ella desde los 14 años con los que se casó hasta los 37 con los que la guillotinaron.

(01/01/2026)


María Antonieta - by , Jan 01, 2026
3 / 5 stars
La consumación marital más larga de la Historia