05/02/2026
La flecha negra
Robert Louis Stevenson escribió su novela La flecha negra en 1889, siendo publicada en Londres por su habitual editor, Cassel & Co., siendo su título original inglés algo más explícito que el que se utilizó en la traducción para España: The black arrow. A tale of the Two Roses, o lo que es lo mismo: “La flecha negra. Una historia de las Dos Rosas”, refiriéndose, lógicamente, al contexto histórico en el que se desarrolla, la famosa Guerra de las Dos Rosas que tuvo lugar en Inglaterra durante 30 años del siglo XV, entre las casas de York y Lancaster, un enfrentamiento que, por cierto, ha influido, y de qué manera, en obras artísticas posteriores, como Juego de Tronos, donde la guerra entre los Stark y los Lannister (véase el evidente -y buscado- parecido fonético de los apellidos con los de la guerra real) no es sino un trasunto de ese sangriento conflicto bélico por el poder. Antes de ser editada como un único volumen esta historia se publicó por entregas, en forma de folleto, con el seudónimo de capitán George North. Con esta novela Stevenson cultivaba un subgénero muy apreciado en el siglo XIX, el de las aventuras de corte medieval, moda que impuso en su momento Walter Scott con su Ivanhoe.
Sinopsis de la novela La flecha negra: Richard “Dick” Shelton es su protagonista; a grandes rasgos, la novela cuenta cómo llega a convertirse en caballero, rescata a la joven Joanna Sedley, de la que se enamora, y obtiene justicia por la muerte de su padre. Más en detalle, la historia comienza con unos forajidos del bosque de Tunstall, organizados por Ellis Duckworth, que hacen sospechar a Richard sobre la participación de su tutor Sir Daniel Brackley en el asesinato de su padre. Esta desconfianza hacia su tutor lo llevará a rebelarse contra él, tras presenciar como uno de los hombres de éste, Appleyard, es matado por una flecha negra que lleva adosado un mensaje amenazante hacia sir Daniel y otros de sus secuaces, desvelando sus fechorías…
La flecha negra ha sido objeto, si la IMDb no yerra, de un total de 12 adaptaciones en cine o televisión. Como siempre, nos ceñiremos a aquellas versiones que nos parezcan relevantes. La primera vez que aparece en pantalla la novela de Stevenson será en fecha tan temprana como 1911, con el obvio título de The black arrow, con dirección de Oscar Apfel, director (y actor) de largo recorrido durante la etapa del cine mudo, con producción de la compañía Edison, que ya hemos visto que produjo un buen número de películas, ya con el formato cinematográfico, una vez abandonado su invento del “kinetoscopio”, que era más de uso individual que colectivo. El corto, de 15 minutos, estaba protagonizado por Charles Ogle, actor muy popular en aquellos años, aunque hoy, por supuesto, nadie se acuerde de él.
Tenemos que dar un salto ya hasta finales de los años cuarenta para encontrar otra versión reseñable, ya en versión sonora y también en color, con el título en España de Corazón de león (1948) (aunque el original era el de la novela, The black arrow), quizá buscando cierta confusión con la historia del famoso rey inglés Ricardo I, conocido precisamente como “Corazón de león”, que no tenía relación alguna con el relato stevensoniano. Esta fue una producción norteamericana de la “major” Columbia que le fue encomendada a Gordon Douglas, director de gran profesionalidad que años más tarde haría algunos films de género justamente recordados, como la “fantaficción” La humanidad en peligro y el poderoso “film noir” El dectective.
Saltamos de nuevo de década, ahora hasta finales de los años cincuenta, para encontrarnos una miniserie británica, titulada Flecha negra (1958), producida, lógicamente, por la BBC, entonces único operador televisivo inglés, una miniserie que se componía de 6 capítulos pero que, lamentablemente, se considera perdida, según informa la IMDb.
Así llegamos a finales de los años sesenta para encontrarnos con una versión más o menos exótica, la que produjo la RAI italiana, con el título La flecha negra (1968-69), una miniserie de 7 capítulos dirigida por Anton Giulio Majano, una adaptación televisiva, todavía en blanco y negro, que alcanzó gran éxito en su exhibición en Italia e incluso en otros países.
Algunos años después, ya en la década de los setenta, la televisión privada británica, a través de la compañía Southern Television, produce La flecha negra (1972-75), una serie de 20 capítulos que se extendió a lo largo de 4 años, en una versión que parece influida más por el arquetipo Robin Hood (el héroe misterioso que lucha a favor de los pobres contra los ricos déspotas) que por el personaje stevensoniano, que era más clasista, y que presenta la peculiaridad de que su personaje principal, Richard Shelton, fue interpretado sucesivamente por dos actores distintos, primero Robin Langford y después Simon Cuff.
Parece evidente que la peripecia de esta novela de RLS podía llamar la atención de la productora aventurera por excelencia (a fuer de estar dirigida, al menos entonces, a un público infantil y juvenil), Walt Disney, quien efectivamente a mediados de los ochenta acomete su rodaje, que llevará a cabo como película para televisión (concretamente fue emitido por su entonces Disney Channel, antecedente de la actual plataforma Disney+). Su título será La flecha negra (1985), y tiene varias circunstancias curiosas, como el hecho de ser una coproducción con España, en concreto con el productor Andrés Vicente Gómez, entonces uno de los más importantes de nuestro país, en una película ciertamente costeada que tenía sus mejores valores en un elenco de secundarios de lo más atractivo: Oliver Reed, Fernando Rey, Donald Pleasence… Todos ellos bajo la dirección de John Hough, un cineasta británico del que recordamos una espeluznante peli de terror, La leyenda de la mansión del infierno. Esta versión stevensoniana, por cierto, se rodó en buena parte en España, en concreto en el castillo de Guadamur, en Toledo.
Si entre los audiovisuales que estamos comentando hubiera que dar un premio al producto más exótico, parece que se lo llevaría, de largo, la versión soviética que se hizo con el título Chyornaya strela (1985) (literalmente, “Flecha negra”, según nos dice la IA), una producción de la entonces todavía estatal Mosfilm, la productora soviética por antonomasia, aunque ya en una época (Gorbachov ya llevaba un año en el Kremlin…) en la que la URSS empezaba a disolverse cual azucarillo; qué lejos estaban de imaginar que dos décadas más tarde Putin se convertiría en una temible mezcla (empeorada…) de Stalin, el zar Nicolás II y Rasputín… Pues aquella película, escrita, dirigida y hasta interpretada (en uno de los personajes villanos) por el veterano Sergei Tarasov (experto en adaptar aventuras medievales, como Ivanhoe y Quentin Durward) tuvo bastante éxito en su país, siendo rodada en Estonia, que por aquel entonces todavía formaba parte de la Unión Soviética, utilizando los escenarios arquitectónicos medievales que se conservan en la capital Tallin.
El último audiovisual que vamos a glosar sobre esta novela stevensoniana, ya en este siglo XXI, será la miniserie italiana de 6 capítulos titulada La freccia nera (2006), producción de Rizzoli Audiovisivi para RTI (grupo Mediaset), y cuya particularidad más llamativa es el hecho de que traslada el escenario y los personajes desde Inglaterra hasta la frontera entre los entonces estados italianos y el Sacro Imperio Romano-Germánico, en la pugna que se estableció entre ambos contendientes en las mismas fechas que en la antigua Albión acontecía la Guerra de las Dos Rosas, y aquí, lógicamente, adaptando los personajes (y sus nombres) al contexto geográfico e histórico. De la dirección se encargó Fabrizio Costa, experimentado realizador televisivo, y al frente del reparto estaba Riccardo Scamarcio, actor italiano que posteriormente ha tenido cierta repercusión en el cine internacional, sobre todo por su participación en la serie fílmica de John Wick.
El Señor de Ballantree
Esta novela fue escrita por R.L. Stevenson en 1889, año en el que fue publicada por su habitual editor, Cassell & Co., en Londres. Si La flecha negra tuvo como antecedente la novela medieval de Walter Scott Ivanhoe, de esta podría decirse que su referente fue Las aventuras de Quentin Durward, también de Scott; incluso se podría decir que tiene cierta relación temática con otra novela anterior del propio Stevenson, Secuestrado, dado que se enmarca en la misma época, las luchas en Escocia en el siglo XVIII entre los jacobitas que propugnaban la independencia del país bajo la corona de los Estuardo, y los partidarios de mantener la lealtad al Reino Unido. La novela, en su título original, se denominaba The master of Ballantrae: A Winter’s tale, o lo que es lo mismo, “El Señor de Ballantrae: Un cuento de Invierno”.
Sinopsis de la novela El Señor de Ballantrae: La historia se presenta como la memoria de Ephraim Mackellar, administrador de la finca Durrisdeer en Escocia. La novela se inicia en 1745, el año del levantamiento jacobita. Cuando Bonnie Prince Charlie levanta la bandera de los Estuardo, la familia Durie, el Laird de Durrisdeer, su hijo mayor James Durie (el Maestro de Ballantrae) y su hijo menor Henry Durie, deciden sobre una estrategia común: un hijo se unirá al Levantamiento mientras que el otro se unirá a los leales. De esa manera, sea cual sea el lado que gane, se preservará el estatus noble y el patrimonio de la familia. Lógicamente, el hijo menor debería unirse a los rebeldes, pero el Maestro insiste en ser el rebelde y denuncia a Henry por tratar de usurpar su lugar. Los dos hijos acuerdan lanzar una moneda para determinar quién va. El Maestro gana y se va para unirse al Levantamiento, mientras que Henry permanece en apoyo del rey inglés, Jorge II...
Como se ve, en la novela el planteamiento de los Durie no podía ser más calculador: la patria les importaba mayormente un bledo, lo esencial era mantener su estatus… Evidentemente, no parece que RLS estuviera por la labor de criticar una postura tan tacticista, sino más bien de historiar, noveladamente, aquel período convulso de la Escocia del siglo XVIII donde se fijaron las bases para su historia posterior, hasta nuestro tiempo.
De El Señor de Ballantrae la IMDb censa un total de 7 adaptaciones realizadas a lo largo de la historia. Como siempre, citaremos solo algunas de ellas, las que nos parecen más relevantes.
El cine tardó bastante en fijarse en la novela. No fue hasta 1953 que encontramos la primera versión, con el título de El señor de Balantry; en España, donde en esa época de conocimiento de inglés andábamos cortitos (ahora también, aunque algo menos…), se optó por cambiar “Ballantrae” por “Balantry”, que más o menos es como se pronuncia… Se trata de una costeada producción de Hollywood, en una época, los años cuarenta y cincuenta, en la que el cine de aventuras yanqui gozó de justa fama, con el siempre vibrante y vistoso Errol Flynn al frente del reparto, y con William Keighley en la dirección (que ya había rodado, dentro de este género, Robin de los Bosques, junto a Michael Curtiz como codirector, precisamente también con Flynn como protagonista), en lo que resultó ser una colorista versión, en clave plenamente aventurera.
La televisión francesa estatal, la ORTF, adaptó la novela en los primeros años de los sesenta, con el título Le maître de Ballantrae (1963), en formato de TV-movie, con el realizador franco-argelino Abder Isker a los mandos, y con Georges Descrières como protagonista, en una versión entonces lógicamente todavía en blanco y negro; faltaban aún varios años para que la tele en color llegara a Francia.
Quizá la más exótica de las adaptaciones de la novela sea El señor de Osanto (1974), producción mexicana rodada en los legendarios estudios Churubusco, con uno de los grandes cineastas aztecas al frente, Jaime Humberto Hermosillo, en un film que, sin embargo, en principio poco tenía que ver con sus inquietudes, aunque el director lo llevó a su terreno y, ambientándolo en el México del XIX, consiguió una muy curiosa versión, en general bastante libre, con un muy apañado reparto de estrellas de la época, como Hugo Stiglitz, Fernando Soler y una entonces jovencísima Patricia Reyes Espíndola.
Ya a finales de esta misma década de los setenta, la RAI italiana filma la miniserie de 6 capítulos Il signore di Ballantrae (1979), con Anton Giulio Majano a los mandos, quien ya habíamos visto antes que había hecho, también para la televisión pública itálica, una versión de La flecha negra.
La última adaptación que comentaremos será El señor de Ballantrae (1984), TV-movie anglo-norteamericana, producida por Columbia Television, con Douglas Hickox a los mandos (no confundir con su medio tocayo de apellido, Alfred Hitchcock…), con un reparto bastante apañado, desde un Richard Thomas que entonces estaba muy de moda (aunque hoy nadie se acuerde de él), hasta un Michael York al que su participación en Cabaret había catapultado a la fama, más otros actores de renombre, como el gran John Gielgud, Timothy Dalton, Ian Richardson…
Ilustración: Cartel español de El señor de Balantry (1953), de William Keighley.