Enrique Colmena

25/01/2026

Ayer sábado día 24 de Enero tuvo lugar en el Pazo da Cultura de Pontevedra la gala de entrega de los decimoterceros premios Feroz, otorgados por la Asociación de Informadores de Cine de España (AICE), creados hace trece años con la confesada intención de convertirse en los Globos de Oro españoles, los segundos galardones anuales USA (tras, obviamente, los Oscars). En España lo cierto es que, en buena medida, lo ha conseguido, logrando sacar cabeza entre los muchos premios que, a nivel nacional, se otorgan cada año en España (los Forqué, los del Círculo de Escritores Cinematográficos, los Fotogramas de Plata…), aunque vista la ceremonia se aprecia que, como casi siempre, suele ser un tostón para el espectador medio, e incluso el cinéfilo bosteza con más frecuencia de la cuenta (y no hablamos del sueño por las altas horas a las que termina…).

Estos premios (que los supersticiosos llamarán “12 + 1”) se saldaron con el triunfo en el apartado cine (aquí, como en los Globos de Oro, a los que, como hemos dicho, de alguna forma imitan, se premian películas y series) de Los domingos, preanunciando quizá su posible victoria en los Goyas. Cinco premios fueron para la película de Alauda Ruiz de Azúa: Película Dramática, Dirección de Película, Actriz Protagonista en Película (Patricia López Arnáiz), Guion de Película (Alauda) y Actriz de Reparto en Película (Nagore Aranburu). El lector sabe mis reticencias conceptuales sobre este ditirambo sobre la vida monástica que se quiere equidistante pero que de eso tiene muy poco... O es tan sutil su equidistancia que para el grueso de los mortales no es sino una loa del enterramiento en vida entre los muros de un convento; y es que, si la ha celebrado el obispo de Bilbao, no puede ser equidistante…

A distancia, con solo dos premios, se situaron tres películas: la percutante, hipnótica Sirat. Trance en el desierto, de Oliver Laxe, el film doblemente nominado a los Oscars, que se llevó los galardones relativos a Música Original y Tráiler (galardón de nuevo cuño que nos parece muy justo que tenga también su reconocimiento, sobre todo para distinguir los buenos tráilers, los sugerentes, de los que te cuentan la peli entera); la estimable historia sobre el forzado regreso al armario de un septuagenario en Maspalomas, de los Moriarti (Jose Mari Goneaga y Aitor Arregi), que consiguió los relativos a Actor Protagonista en Película (José Ramón Soroiz) y Actor de Reparto en Película (Kandido Uranga); y Tardes de soledad, el controvertido documental taurófilo de Albert Serra (que en su agradecimiento confirmó que es uno de los tipos más desagradables que pululan hoy por el universo fílmico español…), que se llevó los relativos a No Ficción y Cartel (este también nuevo premio, lo que nos parece justo para reconocer las indudables obras de arte que se realizan en ese apartado).

La cena, una de las películas españolas más taquilleras del año (600.000 espectadores, según la muy mejorable web del Ministerio de Cultura), se tuvo que conformar con un solo premio, aunque fue de los buenos, el de Película de Comedia. También consiguió un galardón Ciudad sin sueño, de Guillermo Galoe, una ficción rodada con actores no profesionales en el olvidado barrio de la Cañada Real, donde toda marginación es posible, que consiguió el Premio a la Mejor Ficción. 

En cuanto a las series, que es el otro gran área de los Premios Feroz, se saldó con un empate numérico entre Yakarta, creada por Diego San José (que consiguió los galardones relativos a Serie Dramática, Actor Protagonista en Serie -el inconmensurable Javier Cámara- y Guion de Serie), y Poquita fe, creada por Pepón Montero y Juan Maidagán (que se llevó los de Serie de Comedia, Actriz Protagonista en Serie -para Esperanza Pedreño- y Actriz de Reparto en Serie -Julia de Castro-). Aparte de estas dos series, solo “mojó” Superstar, la serie que biografía a la cantante Yurena (antes conocida como Tamara la Mala), que reivindica a los personajes “friquis” que la acompañaron, como Leonardo Dantés, al que interpreta Secun de la Rosa, que fue el único que “pilló” premio, el relativo a Mejor Actor de Reparto en Serie.

Fue llamativo que una de las mejores series del año, Anatomía de un instante, creada por el sevillano Alberto Rodríguez, se fuera de vacío, pero en realidad, tiene todo el sentido, porque esa serie pone en valor (como dicen ahora los politicastros que nos asuelan) aquella filigrana que fue la Transición, y cómo se pasó de una dictadura a una democracia sin que nos majáramos a palos, como es habitual en los españoles, contradiciendo con ello el discurso podemita (que parece es el que predomina en la AICE, visto el tono ultra”woke” del guion…) sobre aquel milagro, denostándolo como un apaño del que ahora sufrimos las consecuencias. Así que, ¿cómo premiar a quienes, en una serie soberbia, reivindicaban -con sus luces y sus sombras- aquel tiempo que parecía iba a acabar, de nuevo, matándonos entre nosotros? Hombre, por Dios…

Por lo demás, la gala fue presentada por cuatro actores y actrices: Antonio Durán “Morris”, Petra Martínez, Elisabeth Casanovas y Samantha Hudson. A nuestro parecer, el guion que se les endilgaron a estos cuatro era manifiestamente mejorable, plúmbeo, buscando los guionistas algo así como emular a Ricky Gervais y sus provocativas presentaciones de los Oscars, pero, claro, sin su talento, con lo que los monólogos y diálogos de los presentadores solo se quedaron con la cáscara de las vitriólicas presentaciones, faltándole sin necesidad al respeto a varios de los invitados presentes, como Candela Peña o Nacho Vigalondo, cuyas caras de circunstancias, adecuadamente enfocadas en ese momento, lo decían todo al ser los receptores de pullas que, evidentemente, no se merecían. O bien meterse (otra vez, como el año pasado el entonces presentador, La Dani) con Pontevedra, la ciudad sede de los premios, por ser una población de poco más de 80.000 habitantes.

Todo ello en una gala que duró más de dos horas y media, con agradecimientos larguísimos de los premiados, como siempre dándole las gracias hasta a su kioskero, lo que se intentó corregir con el ya conocido (y poco efectivo…) método de entregar un jamón al galardonado menos pesado en su “speech”.

En la gala, bien vía los presentadores en sus muy mejorables textos, bien en algunos de los premiados, aparecieron algunos discursos de cierto compromiso, como una crítica a las redes sociales, algún leñazo (tan merecido, por lo demás) a las barbaridades que está haciendo Trump desde que comenzó su segundo mandato presidencial, y también una alerta sobre la invisibilidad de las actrices cuando van cumpliendo años. Aunque tengo para mí que la más sentida de las peticiones fue la de la actriz Julia de Castro, cuando reivindicó el valor de la bondad en todos los órdenes; a esta mujer no le dan más premios: reivindicar la bondad… pero, ¿qué nos hemos creído? Otra facha…

Ilustración: Una imagen de la película Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, triunfadora en los 13 Premios Feroz.