Pelicula:

C I N E   E N   S A L A S

Eva Victor (París, 1994) es una actriz franco-norteamericana cuya familia se mudó a Estados Unidos (a San Francisco, por más señas) en su infancia, por lo que su formación es eminentemente USA, aunque sus estudios básicos los realizó en una institución bilingüe (francés e inglés), por lo que no ha perdido sus raíces francófonas. Estudió actuación y dramaturgia en una universidad privada de Illinois, y pronto comenzó a actuar en websites, y también a escribir en revistas, siempre dentro del espectro del activismo feminista. Como actriz ha estado en algunas series que han tenido repercusión, como Billions (disponible en Movistar+), y como guionista y directora se ha estrenado ahora, bajo los auspicios de Barry Jenkins (y otros 21 coproductores más: aquí hay más gente produciendo que actuando…), el prestigioso director de la oscarizada Moonlight.

La película se ambienta en nuestro tiempo, en localizaciones del estado de Massachusetts, en el noreste de Estados Unidos. Se segmenta en varias “partes”, como “El año con el bebé”, “El año que ocurrió lo malo” y “El año del buen bocadillo”, entre otros. Conocemos a Agnes (“cordero de Dios”, como le recuerda el que será su follamigo, Gavin, recordando la etimología latina del nombre, el “agnus Dei” cristiano), una mujer en torno a la treintena, docente en una universidad de la zona, que está terminando su tesis, dirigida por su tutor, Decker. Conocemos de su estupenda relación con su amiga Lydie, quien le dice que está embarazada, en el contexto de una relación lésbica. Más tarde nos enteraremos de la agresión sexual que su tutor perpetró contra Agnes en casa de él, y de cómo la mujer interioriza aquel ataque pero no lo denuncia a la Policía…

Sorry, baby ha tenido en general una buena acogida crítica, e incluso en festivales, habiendo sido premiada en Sundance, Valladolid y Seattle. Pero (y esto también parece significativo…) ha estado en otros muchos certámenes en los que no ha “rascado”nada (Cannes, Estocolmo, Sidney, Toronto…), con lo cual podría deducirse que algo no termina de convencer en esta propuesta, por lo demás, en principio, tan apreciable, el relato en primera persona de una mujer de nuestro tiempo, agredida sexualmente por su mentor, algo doblemente execrable al tratarse de alguien con “auctoritas”, con autoridad moral sobre ella. 

Y es verdad que la peli tiene cosas muy interesantes, como la forma en la que Victor nos presenta la agresión sexual: en primer lugar, viendo cómo ella entra, todavía de día, en la casa de él (una de esas típicas casas de madera, con muchas ventanas acristaladas y techo a dos aguas, típicas del estilo “Modern Farmhouse” de Nueva Inglaterra), para hablar sobre la tesis que el tutor le está dirigiendo: el plano se mantiene sobre la fachada. Llega la noche y las ventanas de la planta baja se iluminan… Pasa algún tiempo, casi medio minuto, hasta que ella sale de la casa y se marcha, con aspecto como de zombi, o de sonámbula… Poco después vemos cómo Agnes le cuenta a su amiga Lydie lo que ha ocurrido, con la cámara permanentemente sobre su rostro demudado, aún en estado de “schock”, sin poder recordar algunos de los momentos que ha vivido por el evidente trauma, pero absolutamente convencida de que ha sido agredida sexualmente sin que existiera consentimiento por su parte.

Hay otros aciertos en el film, pero estos dos nos parecen los más interesantes, una narración sobre lo ocurrido que se plasma en un plano estático del lugar de los hechos, con un cambio de luz diurna a nocturna, indicadora del paso del tiempo y de que “algo” está sucediendo ahí, que aún no sabemos, pero podemos barruntar, en una muy inteligente elipsis que “dice sin decir”; y el conocimiento por parte del público de lo ocurrido sin mostrárnoslo, solo con las balbuceantes, aturdidas palabras de ella ante su amiga del alma, ante la que se abre absolutamente sobre la traumática experiencia que acaba de sufrir. Huye, entonces, de esa tendencia del cine moderno a presentarnos siempre todo con una explicitud casi pornográfica, lo que, dicho sea de paso, en casos como este se agradece que no sea así, que no se nos muestre la escena porque, a pesar de lo que pudiera parecer, creemos mucho más impactante ese devastado testimonio en un plano estático sobre el rostro de ella que cualquier (re)presentación de lo sucedido. Y, desde luego, es mucho más cinematográfico…

Pero la película tiene también, o eso nos parece, bastantes defectos. Por ejemplo, un tono de comedia negra que no siempre está ahí, pero que aparece de vez en cuando, no siempre en el momento más oportuno, y que quizá no sea el más adecuado para el tema; tampoco ayuda el evidente maniqueísmo con el que la guionista y directora (que es la misma persona…) presenta a sus personajes, sobre todo a los secundarios, con algunos de corte tan negativo que se les ve a la legua, subrayando excesivamente su carácter de villano,  como la abominable colega de docencia que parece la plasmación palmaria del dicho español, “si la envidia fuera tiña, medio mundo se rascaría”, o las dos representantes de la universidad que asaltan (metafóricamente hablando…) a la prota, cuando va a denunciar a su tutor por la agresión sexual, lanzando supuestos mensajes de sororidad, pero a la vez exculpando absolutamente a su institución y, a la manera de Pilatos, pegándose una apoteósica lavada de manos; tampoco le cae demasiado bien a Agnes (y, por tanto, nos lo transmite a nosotros…) el personaje de la pareja lésbica de Lydie, Fran, aquí como una madre de instintos compulsivamente maternos aunque con un tono más masculino que femenino.

En la otra banda, la de los personajes positivos, también tendremos una buena ración (curiosamente, suelen ser roles masculinos), como el follamigo Gavin, un chico bastante papafrita, como decimos en mi tierra, pero que está a la altura cuando Agnes le reclama, y no solo para retozar en la cama (que también…), sino, sobre todo, para brindarle el cariño que ella, evidentemente, necesita en su catastrófica situación anímica; o el vendedor de bocadillos que la ayuda a superar una crisis de ansiedad y luego la obsequia con un sándwich con una pinta estupenda…

En fin, una peli que a ratos resulta muy de buenos y malos, y eso no ayuda precisamente a que nos la creamos. Pero hay en Eva Victor, o eso nos parece, una cineasta interesante, a poco que aprenda a pulir sus historias y hacerlas más sutiles, y a que éstas no resulten irregulares en su interés, como sucede con frecuencia en esta por lo demás, a ratos, estimulante Sorry, baby, un film “indie” que busca (y a veces lo consigue…) acercarse a una mujer de nuestro tiempo cuando sufre una (obviamente intolerable) agresión sexual.

Buen trabajo de la protagonista, la propia directora, que compone un personaje peculiar, obviamente contradictorio (como todos en esta vida…).


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103'

Año de producción

Sorry, baby - by , Mar 04, 2026
2 / 5 stars
Dice sin decir