Serie: Bookish

ESTRENO EN FILMIN

Mark Gatiss (Sedgefield, Reino Unido, 1966) es un actor, guionista, productor y director de cine y televisión. Su nombre ha estado asociado a algunas series de culto, como la longeva Doctor Who, pero también a otras en las que, ya con el control como creador, guionista o productor (o las tres cosas a la vez), ha ido incluyendo temáticas LGTBI (él es militantemente gay), en contextos que generalmente no han sido muy proclives a estos temas. Es el caso de la exitosa serie Sherlock, con Benedict Cumberbatch, la miniserie de monólogos Queers, que conmemoraba la abolición en 1967 de la aciaga Ley de Delitos Sexuales en Gran Bretaña, o esta serie, Bookish, que presenta una típica trama policíaca, con un detective aficionado (pero mucho más perspicaz que el poli de Scotland Yard…) que esconde un secreto (su homosexualidad) que, en los años en los que se ambienta el audiovisual, segunda mitad de los años cuarenta, le podía costar la cárcel, además del escarnio público.

En la miniserie de 6 capítulos (con un final que deja abierta la posibilidad de una segunda temporada, que de hecho se firmó antes de emitirse la primera), hacia 1946, conocemos a Jack, un joven encarcelado en el Reino Unido, al que las autoridades, inesperadamente, dejan libre. Alguien le ha dado una dirección en Londres donde pueden darle trabajo. Una vez allí, se encuentra con una librería llamada Book’s, porque el propietario, un sesentón, se llama Gabriel Book (hay un juego de palabras, claro, dado que “book”, en inglés, es “libro”). Al ver que es una librería, Jack cree que es un error, pero Book le dice que no, que lo esperaba. El librero está casado con Trottie. Poco después vemos que la policía ha encontrado, en un enorme socavón causado por una bomba de la recién terminada Segunda Guerra Mundial, varios esqueletos que parecen antiguos. A la par, en su tienda, aparece el cuerpo de uno de los comerciantes de la zona, con indicios de suicidio, aunque eso no convence a Book; nos enteramos entonces que éste asesora al inspector de Policía, Mr. Bliss, que tiene en gran consideración sus sagaces deducciones, hasta el punto de que lo lleva consigo en la investigación de la muerte del supuesto suicidado…

La serie está grabada en Bélgica, país coproductor, y su peculiaridad (porque series y películas policíacas hay ya más que granos de arena en la playa…) consiste en presentar a un detective “amateur”, que se dedica a otra actividad, pero cuya extraordinaria sutileza le permite deducir cosas que al resto de los mortales les pasan desapercibidas, y que en el contexto de una investigación criminal, es una virtud valiosísima. El prota, Book, es un personaje ciertamente curioso: está casado con una mujer, en un matrimonio cuya verdadera naturaleza se conocerá a lo largo de la trama; hombre cultísimo, usa con frecuencia esa cultura para sus deducciones investigadoras; esconde un secreto (aparte de su homosexualidad) que, en principio, oculta al joven Jack, que acaba de salir de la cárcel, y en cuya excarcelación Book ha tenido bastante que ver. Un secreto que cambiará la visión vital del joven Jack cuando sepa de quién es hijo (cosa que ignora), y qué relación tenía Book con su padre. 

La serie presenta tres casos, a razón de un caso cada dos capítulos, en los que la inteligencia y dotes deductivas de Book conseguirán desentrañar los crímenes que en ellos se producen, un detective “amateur” que, evidentemente, utiliza el que podríamos llamar canon Sherlock, o Poirot, investigadores que resolvían asesinatos a través de la mera observación de las circunstancias en torno a ellos, y a detalles que normalmente se les escapan al común de los mortales (inspector de Scotland Yard incluido…). 

Con unos títulos de crédito iniciales muy ingeniosos, con figuras en papiroflexia u origami, con crímenes, pistolas y cuchillos que salen (muy apropiadamente…) de libros, Bookish cuenta con la habitual (pero que siempre se agradece tanto) buena ambientación de la época, en este caso el Londres del año siguiente a terminar la guerra, una ambientación que, aunque reconstruida en Bélgica, ciertamente da perfectamente la sensación de estar en la capital londinense de hace ocho décadas. La serie, ciertamente, tiene clase; el mero hecho de que el investigador sea un exquisito bibliófilo (además de nada comercial librero…) ya es un punto en esa línea, especialmente por el personaje central, ese excéntrico Book que permite a Gatiss hacer una dura crítica sobre la infame Ley de Delitos Sexuales que, hasta bien entrada la década de los sesenta, castigaba con cárcel cualquier tipo de conducta gay o lésbica. Pero hay también otros personajes peculiares, como el de Trottie, la esposa que, conscientemente, actúa como pantalla protectora para el hombre al que, en realidad, quiere, aunque su relación, en ese aspecto, sea absolutamente blanca, lo que no le impide (como al propio Book) tener una vida sexual al margen del matrimonio, en lo que hoy día llamaríamos una pareja abierta. 

Los tres casos presentados no son precisamente originales; en el primero se advierte la huella de clásicos como Perdición o El cartero siempre llama dos veces (con lo cual el buen cinéfilo ya tiene pistas de por donde van los tiros…); el segundo utiliza el manido tópico del “cine dentro del cine”, al producirse el crimen en el contexto de un rodaje que tiene lugar en los alrededores de la librería de Book, epicentro de la serie; y el tercero, con dos princesas balcánicas al retortero, repite el veneno con el que se asesina, el ácido clorhídrico, redundancia que no es demasiado de recibo… Parece evidente que los casos a investigar por parte de Book (con el menguado auxilio del inspector de Policía, que le sirve a modo de Dr. Watson…) son lo que menos importa, y lo que más es la historia central, con Jack, Book y su secreto, y cómo su desvelamiento supondrá un tremendo impacto para el muchacho. Una escena final muy potente, de gran intensidad emocional, hecha con gran sutileza y delicadeza, sin cargar las tintas, es sin duda de lo mejor de la serie, confirmando que realmente aquí a Gatiss lo que le interesaba no eran las más bien endebles tramas criminales sino la compleja relación entre su protagonista Book y su coprotagonista Jack, que no debe ser revelada para no hacer “spoiler”.

Formalmente llama la atención el uso con cierta frecuencia de luces y sombras que recuerdan el expresionismo que pusieron de moda los cineastas alemanes en los años veinte, y que sigue tan vigente como entonces. Elegante, agradable, la serie va de menos a más, conforme los casos van quedando un poco como fondo y la historia se adentra más profundamente en los personajes de Book, de Trottie, de Jack, el triángulo sobre el que pivota toda la serie, una serie que, por lo demás, presenta una mirada sutilmente comprometida con la gente trabajadora, lo que no es muy habitual en el thriller. 

Estamos entonces ante un audiovisual en el que el contexto humano y relacional es muy superior a los casos a investigar, bastante tópicos, unos casos endebles en un contexto que remite a la tragedia de Alan Touring, el matemático que contribuyó poderosamente a ganar la Segunda Guerra Mundial al descifrar “Enigma”, el lenguaje criptográfico de los nazis, y también puso los cimientos de la informática moderna, pero que, descubiertas sus tendencias homosexuales, fue obligado por el estado a someterse a una castración química, cuyas consecuencias le indujeron a la depresión y al suicidio. Book, a su manera, parece inspirado libérrimamente en Touring, un hombre de privilegiada inteligencia, que aplica para ayudar a hacer el bien, pero que es perseguido por su forma de amar 

Buen trabajo interpretativo de Mark Gatiss, absolutamente concernido en la serie (que para eso es su creador…), pero también del resto de actores y actrices británicos, siempre tan seguros, destacando el personaje que interpreta Polly Walker, la mujer que libró a Book de la persecución policial y llegó con él a un pacto perfecto. El joven Connor Finch, el chico vitalmente perdido que encontrará la inesperada posibilidad de tener una vida y de conocer sus orígenes, también raya a igual altura.

(27/04/2026)



Bookish - by , Apr 27, 2026
3 / 5 stars
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