Serie: Escandalosas

ESTRENO EN MOVISTAR+

La década de los años treinta del siglo XX, en el Reino Unido (bueno, en puridad en toda Europa…), fue un auténtico tiovivo, una montaña rusa en lo político, en lo social y (al final) incluso en lo bélico, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, hasta ahora la conflagración más grave que ha sufrido la Humanidad (aunque todo se puede empeorar, como bien sabemos…).

En el Reino Unido, en concreto, se sucedieron hechos de corte sociopolítico, como la progresiva postergación de la aristocracia como clase dirigente del país, cediendo poco a poco ese rol (aunque nunca se han ido del todo…) a la alta burguesía. A la par, el auge de los fascismos en la Europa continental (Italia y, sobre todo, Alemania, aunque también otros países, como España en el segundo lustro de la década) hizo que muchas personas, de buena fe, creyeran que aquella ideología novedosa realmente podía ser beneficiosa para el país (crédulos los ha habido siempre…). Hasta el efímero rey (duró diez meses, hasta que abdicó al haberse casado con una divorciada, Wallis Simpson) Eduardo VIII tuvo sus veleidades nazis, que también tiene tomate, la monarquía europea con más siglos enzarzada en la abominable ideología que proclamaba la supremacía de una raza sobre todas las demás, entre otras “lindezas”…

En esa década de los treinta es en la que se ambienta esta Escandalosas, serie que consta por ahora de una temporada de 6 capítulos (hay previstas más…), basada más o menos libremente en el libro The Mitford girls: The Biography of an Outrageous Family, publicada en 2001 por Mary S. Lovell, sobre la verídica historia de las hermanas Mitford, las seis hijas del barón Redesdale y su esposa Sydney Bowles. Una voz en off (la de una de las hermanas, Nancy, que ejerce de narradora omnisciente), al comienzo del primer capítulo, nos habla de ellas, y de cómo todas acabaron desmadradas. ¿Cómo sucedió? Es una larga historia, que es la que se nos va a contar. Conocemos entonces a las seis hermanas: Nancy, Pamela, Diana, Unity, Jessica y Deborah, además de al único hermano varón, Tom, aunque éste pinta poco en la historia… El padre de todos ellos, el barón, es tan aristocrático como pésimo gestor, así que las finanzas de la familia van de mal en peor, teniendo que ir enajenando posesiones o alquilando la gran casa solariega para poder subsistir. Las hermanas cada una tiene su conque: Nancy, la mayor, se casó y después se divorció; Pamela también casó y se divorció, y más adelante convivió con una italiana; Diana se casó con un noble, pero lo dejó para emparejarse con el líder fascista inglés, Mosley; Unity estaba fascinada por toda la parafernalia nazi, y llegó a entrar en el círculo más cercano a Hitler; Jessica, por su parte, comunista radical, compartía dormitorio con su hermana nazi Unity (!!!); y Deborah resultó ser la más “normal” (entiéndanse las comillas…), casándose, convirtiéndose en duquesa consorte y llevando una vida de alto copete, además de escribir varios libros.

Sobre esta familia ciertamente disfuncional (porque para ser un clan disfuncional no hay que vivir en un suburbio ni estar en el paro y con la prole enganchado al jaco…) se ha grabado esta ciertamente estimulante serie, porque los personajes de las seis hermanas (bueno, cinco; la última, pobretica, no hizo nada que se saliera de madre…) ya daban para contarnos una historia realmente peculiar, una serie de jóvenes mujeres que se pusieron el mundo por montera y, cada una por su lado, hicieron lo que quisieron con sus vidas (otra cosa es lo que nos parezca…).

Sarah Williams, la creadora de la serie, es una guionista y productora británica que viene desempeñándose como tal desde principios de este siglo, mayormente escribiendo libretos para televisión, especializándose inicialmente en audiovisuales relacionados con personajes históricos, como La joven Jane Austen, sobre la vida juvenil de la autora de Persuasión, o Wallis & Edward, sobre el romance aristocrático que terminó en abdicación de la corona británica; después, sin embargo, ha ido ampliando espacios, y en sus productos se alternan personajes históricos con otros puramente ficticios. 

La serie presenta un cierto tono feminista, denunciando, con razón, la enorme desigualdad entre hombres y mujeres en aquel tiempo (hemos mejorado, pero queda todavía tela…), insoportable desigualdad que aparece en hechos como el divorcio, en el que la mujer que osaba dar ese paso entraba directamente en la condición de apestada, y más aún en las clases altas. En ese sentido, podría decirse que aquella fue la primera generación de mujeres en Inglaterra que quiso ser libre, lo que, desde luego, no les salió gratis, sino que tuvieron que trabajárselo y lucharlo con una tenacidad a prueba de bombas...

Por otra parte, es un audiovisual que, posiblemente sin pretenderlo, podría ser una especie de continuación histórica de la sociedad británica reflejada en la serie Dowton Abbey, que se desarrollaba en los años diez y veinte del siglo XX, mientras que aquí los hechos se producen a lo largo de los años treinta, siendo la clase social a la que pertenecen las familias protagonistas en ambos casos la aristocrática, aunque la de Escandalosas ya sea bastante venida a menos, es una nobleza de capa caída, como en realidad fue ocurriendo en ese proceso de degradación en el que los aristócratas fueron perdiendo poder, para ir cediéndolo en principio a la alta burguesía y después directamente a las clases medias.

Pero el tema más vidrioso de la serie es, sin duda, el apego sin fisuras que dos de las hermanas sintieron, de una forma obsesiva, por la emergente ideología del fascismo, que también en Inglaterra (y en otros países de tradición democrática) arraigó, y de qué forma, en aquellos años. Una fascinación por el fascismo, por el nazismo, que llevó a una de las hermanas a convertirse en asidua del círculo de Hitler, a prácticamente abjurar de su patria y de sus padres para apostarlo todo a una causa aberrante pero que a ella le parecía lo mejor del mundo. En cuanto a la relación entre las hermanas, con frecuencia distanciadas por sus posiciones ideológicas o sus decisiones vitales, en el fondo se mantienen unidas por un vínculo mucho más fuerte que cualquier adhesión política, en una interesante reflexión sobre la tensión entre fraternidad e ideología, porque la pregunta que implícitamente se hace la serie es, ¿se pueden mantener los vínculos afectivos entre hermanos (hermanas, en este caso) cuando se profesan ideologías tan dispares?
  
La serie está presentada con una suntuosidad que recuerda poderosamente la típica de la BBC, sin que en este caso esté producida por el famoso operador público británico (lo que tiene más mérito, sin duda…), con una exquisita puesta en escena, estando irreprochablemente filmada, con un montaje dinámico y ágil, en un producto con mucha clase, dando forma a una historia percutante y original en la que probablemente las seis hermanas protagonistas representan un cierto microcosmos en femenino de la Inglaterra de los años treinta. Un protagonismo femenino que, por cierto, hace que los personajes masculinos sean, en todo, claramente inferiores a los de las mujeres...

Buen trabajo actoral general, en especial, como era de prever, por parte de las actrices, no demasiado conocidas, protagonistas absolutas de la serie. Entre los secundarios nos quedamos con dos veteranos como James Purefoy (el paterfamilias aristócrata venido a menos) y Anna Chancellor (su sufrida a la par que distinguida esposa).

(27/03/2026)


 


Escandalosas - by , Mar 27, 2026
3 / 5 stars
Se pusieron el mundo por montera