Serie: El Centro

ESTRENO EN MOVISTAR+


El género de espías en el audiovisual no es demasiado frecuente en España; de la pandemia para acá, a vuela pluma, solo recordamos un puñado de títulos dentro de este género, tanto en películas como en series: Código Emperador (2022), Los pacientes del doctor García (2023), La sospecha de Sofía (2025), Zeta (2026), y poco más. Por eso este El Centro tiene, de entrada, el atractivo de hollar un género tan infrecuente en el cine y la televisión españolas, el thriller de espionaje, y lo hace además centrándose en el realmente existente Centro Nacional de Inteligencia (CNI), sucesor, ya en democracia, de lo que fue su antecesor el SECED (creado por el presidente Carrero Blanco contra la oposición democrática al franquismo) y el CESID (transformación natural del anterior, ya en democracia, estando en activo con ese nombre entre 1977 y 2002), para convertirse a partir de entonces en el CNI, siempre bajo control judicial y parlamentario.


Esta serie, El Centro, consta de 6 capítulos, llevando cada uno el nombre de un personaje, por centrarse ese episodio en el rol en cuestión: Crespo, Elsa, Adaro, Marqués, Telmo y Hackman. El creador, David Moreno, tiene una larga trayectoria como guionista de series, con títulos como Fariña, Nacho y El inmortal. De la dirección de los capítulos se ha encargado David Ulloa, hermano del actor Tristán Ulloa (que tiene aquí un interesante personaje de villano), con amplia experiencia como realizador en series como Gran Reserva, La caza y La chica de nieve.


La serie comienza en Estrasburgo, en el Parlamento Europeo; vemos como una mujer llama a un diputado al hotel para que se presente a una inminente votación en el hemiciclo, pero éste no se presenta y la votación, por su ausencia, se pierde. Poco después, el diputado en cuestión se lanza a la calle desde gran altura y muere. Un año después, en El Salvador, vemos a un hombre fotografiando discretamente a un tipo al que sigue por las calles, para entregar después ese reportaje fotográfico a otro hombre que lo espera en el hotel, donde se reencuentra con una antigua novia, también del gremio del periodismo. En Las Rozas, en Madrid, conocemos a Vicente (alias Michelín), alto cargo del CNI, casado, con mujer e hija, en lo que parece un ambiente familiar acogedor y en buena sintonía. Michelín y el hombre que recibió el reportaje fotográfico en El Salvador, llamado Crespo, también agente del servicio secreto español, están tras la pista de Volkov, un siniestro espía ruso que está preparando una red en suelo español…


Se aprecia que El Centro es una serie costeada, con filmación en varios lugares del mundo, desde Centroamérica a Estrasburgo, pasando por otras ciudades como Lovaina, aunque también se utilizaron paisajes de la costa andaluza (en las provincias de Málaga y Cádiz) para simular otras localizaciones exóticas. La serie tiene buena factura y resulta agradable de ver, si bien es cierto que, a ratos, parece un tanto rutinaria, como hecha para cumplir un contrato, sin muchas más aspiraciones. También es verdad que va de menos a más, y los dos últimos capítulos, y en especial el último, resulta intrigante y consigue a ratos suspender el ánimo del espectador, que es lo que se le pide a este tipo de thriller de intriga y tensión. Así las cosas, la serie está bien filmada, aunque sin mucha personalidad, con un aceptablemente sostenido suspense, aunque tampoco sin matarse. Hay escenas un tanto chocantes, como el homenaje a uno de los espías del CNI muerto en acto de servicio, que queda como bastante falso, con una emoción impostada que no termina de convencer, aunque también hay alguna otra mucho más potente, como el asesinato de ese agente, retransmitido en vivo y en directo a sus jefes en Madrid, con los que está hablando por teléfono, lo que, lógicamente, incrementa el dramatismo de la escena y la impotencia de los que escuchan lo que está pasando pero no pueden hacer nada para impedirlo.


Quizá inevitablemente se cae en los tópicos de la literatura y el cine de espías, con su topo correspondiente, el no menos habitual agente doble, y hasta el villano ruso, como en la época de la Guerra Fría. Menos frecuente es (por ahora…) el MacGuffin de la serie, el elemento desencadenante de los hechos, el Grial que todos buscan, que aquí son las llamadas Tierras Raras. Eso sí, los “cliffhangers” (ya saben, los finales de capítulo terminados “en punta”, para dejar al espectador con la intriga de lo que sucederá en el siguiente…) están generalmente bien trabados y dan ganas de seguir viendo la serie. También se agradece que, en un rapto de realismo, los espías españoles no parezcan esnobs, o narcisistas, o tíos con gabardina... en ese sentido, se huye del estereotipo, y se aprecie un tratamiento profesional de estos servidores del estado.


Estamos entonces ante un thriller de espionaje correcto pero no especialmente distinguido, en una intriga que se deja ver con benevolencia, aunque con una trama poco enrevesada, no vaya a ser que el espectador se despiste… Tampoco ayuda que, junto a otros nombres más “currados”, el malo, el espía ruso con más mala leche que la Madrastra de Cenicienta, se llame Volkov, como el vodka español que se destila en Castellón, que ya es tener poca imaginación… 


Los actores y actrices, en conjunto, están profesionales pero poco más, sin apenas implicación; saben que es un producto alimenticio que no les deparará gloria alguna, así que resuelven sus papeles con oficio y vámonos que nos vamos… 


La verdad es que el CNI, el servicio secreto español, se merecería una serie más potente; ésta no es que esté mal, pero cae en demasiados tópicos y le falta la fuerza de los productos que buscan ser algo más que un simple pasatiempo de usar y tirar.


(06/05/2026)


 


El Centro - by , May 06, 2026
2 / 5 stars
Un ruso malo con nombre de vodka español