Pelicula:

Una de las cosas incuestionablemente positivas que tenía el llamado “studio system” o sistema de estudios en el Hollywood clásico fue, sin duda, el hecho de que el nivel de profesionalización era tan alto que era muy raro que una película no tuviera interés; después estaban las excelsas, por supuesto, generalmente dirigidas por cineastas que están en el Olimpo del cine (a riesgo de resultar obvio: Ford, Wyler, Hawks, Cukor, Hitchcock, Lang, Ray, Preminger, Minnelli…), pero también había otras muchas en las que la dirección era encomendada a solventes artesanos que eran capaces de rodar cualquier tipo de película, en cualquier género, y hacerlo bien.

Ese es el caso de Henry Koster (nacido Hermann Kosterlitz; Berlín, 1905 – Camarillo, California, 1988), un cineasta alemán y judío, mala combinación en los años treinta, sobre todo cuando Hitler accedió al poder en 1933. El joven Hermann, que ya había dirigido varios largos, tuvo que huir de Berlín con lo puesto, emigrando a París, donde lo fichó Hollywood. Allí desarrolló una provechosa carrera, que se prolongó durante tres decenios, trabajando para estudios como la Fox, la Metro y la Universal, y tocando casi todos los géneros, generalmente con solvencia y buen hacer. Sobre todo hizo musicales, comedias, films históricos y romances, y en general siempre se desempeñó bien, con títulos que tuvieron éxito como La mujer del obispo, Prometidas sin novio y esta divertida El invisible Harvey, probablemente su película más personal.

El film parte de la obra teatral Harvey, original de la ganadora del Pulitzer Mary Chase, estrenada en Broadway en 1944. La peripecia argumental de la peli es, en líneas generales, la misma de la pieza teatral: Elwood Dowd es un maduro tipo excéntrico que tiene como amigo a un conejo invisible, el Harvey del título; vive en la casa de su hermana Veta, cansada ya de sus excentricidades, especialmente ese día, porque tiene una cena concertada para que su hija conozca a un partido muy ventajoso… Cuando Elwood sale de casa, y parece que va a tardar tiempo en volver, Veta cree entonces que todo irá sobre ruedas para sus planes. Pero para evitar que el hermano vuelva a destiempo, Veta usa de su amistad con un juez amigo para que éste le impida volver a casa esa noche, pero el enviado por el magistrado sufre un accidente y tal orden no puede ejecutarse, así que Harvey vuelve a casa antes de tiempo, liándola parda…  

Koster, sobre la historia original de Chase, busca hacer una comedia de tintes ligeramente fantásticos, un poco en la línea de ¡Qué bello es vivir!, aunque sin sus connotaciones religiosas, o su propia película, ya citada, La mujer del obispo, pero igualmente sin sus referencias cristianas. Aquí lo fantástico es mucho más pagano, sin relación con religiones sino más con cuestiones suavemente telúricas, al tratarse el dichoso conejo Harvey, según dice el propio Elwood, de un “pooka”, un animal imaginario de la mitología celta, un espíritu travieso, quizá no demasiado lejano al duendecillo Puck (cuyo nombre ya nos pone sobre aviso…) de El sueño de una noche de verano, de Shakespeare. 

Aunque es cierto que, a ratos, se aprecia bastante su origen teatral, El invisible Harvey resulta una muy agradable comedia surrealista sobre el tema del Amigo Invisible, ya en fase de adulto, una película sobre la bonhomía, aunque sea la bonhomía supuestamente chalada de un hombre al que su madre, de pequeño, le dijo que no había que ser ni demasiado listo ni demasiado bondadoso; el chico, cuando creció, fue durante algunos años muy listo, pero pronto se convenció de que era mucho mejor ser bondadoso. 

Una agradable comedia entonces, de las que en el Hollywood clásico llamaban “screwball”, una comedia excéntrica, alocada, de ritmo acelerado, lo que aquí se cumple a rajatabla, especialmente en la segunda parte del film, en la que la acción avanza con un ritmo progresivamente vertiginoso, a la par que toma también aires como de comedia de enredo, con sus puertas que se abren y cierran alocadamente, dando lugar a jocosas situaciones que invitan a la sonrisa cómplice. 

El imaginario (o quizá no tanto…) conejo Harvey vendría a ser una especie de desactivador de las convenciones sociales, sobre todo las de las clases altas (o, peor, de las que aspiran a serlo, más papistas que el papa…), convirtiéndose en un personaje más de la película; de hecho, sería en realidad “el personaje” de la película, un “tapado” (nunca mejor dicho…), aunque no lo veamos pero sí lo intuyamos.

Pero, al margen del conejo de marras, evidentemente etéreo (nunca mejor dicho también…), la película se cimenta sobre todo en el personaje de Elwood, que James Stewart, con su habitual buen hacer, borda, un personaje desarmante en su bonhomía, en su felicidad innata: nunca se altera por nada, no está claro si es por ser idiota o extraordinariamente inteligente... Considerado, amable, servicial… este hombre es un auténtico marciano, un personaje que está a gusto siempre con todos y en cualquier parte; y es que Elwood no se inmuta por nada, no se enfurece por nada; sería, parafraseando el famoso título de John Ford, el hombre tranquilo por antonomasia. Y, encima, su locura parece (a ráfagas pero crecientemente…) expandirse a su alrededor...

No quedan ahí las virtudes de esta sin duda singular comedia: es también relevante el interesante y divertido uso de la profundidad de campo, que no solo la iba a usar Orson Welles en Ciudadano Kane; y también es llamativa la creación de otros personajes secundarios muy curiosos, como el loquero bronquista, en un film donde todo el reparto brilla a gran altura, en un cine, el norteamericano clásico, que tenía tan interiorizado los códigos de los géneros (en este caso la comedia) que actores y actrices se desempeñaban en los mismos con una naturalidad, con una credibilidad ciertamente pasmosa. 

En definitiva, una comedia muy divertida, y a la par con temas de interés, como la bondad humana como arma invencible, aunque en el fondo sepamos todos que no deja de ser un (delicioso, inalcanzable…) cuento de hadas.

(03/04/2026)


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104'

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El invisible Harvey - by , Apr 03, 2026
3 / 5 stars
Considerado, amable, servicial... un marciano