Pelicula:

C I N E   E N   S A L A S

El “whodonit” o “quién-lo-hizo” es un subgénero que ha hecho fortuna tanto en literatura como en cine y televisión. El venero fundamental está, lógicamente, en la primera de esas artes, que para eso tiene bastantes más años que el llamado Séptimo Ídem… Basta recordar clásicos autores/as tan famosos como Conan Doyle, Agatha Christie o Simenon, entre otros muchos, para entender de qué estamos hablando, historias en las que se produce un crimen (o varios…), y algún aventajado y perspicaz detective (o no… esto parece el parlamento de un gallego…), a base de deducciones y buenas dotes de observador/a, consigue desentrañar el intrincado asesinato y quién es el autor del mismo (el tópico dice que el mayordomo, pero ya quedan pocos mayordomos…). 

Un subgénero muy popular que, por supuesto, ha hecho también fortuna en el audiovisual, tanto con versiones de las novelas de los célebres autores citados y otros muchos, como con originales escritos directamente a la pantalla. Suelen ser pelis o series no especialmente relevantes desde un punto de vista cinematográfico, pero suelen dar juego y, a veces, incluso se cuela algún asunto de interés más allá de enterarnos de “quién lo hizo”…

También a veces el “whodonit” gusta de internarse por terrenos extravagantes, como ocurre con esta Las ovejas detectives, que ya en el título va diciendo que muy en serio no se toma a sí mismo… lo que, dicho sea de paso, ya nos va ganando…

La película parte de la novela de 2005 de la escritora alemana Leonie Swann Glennkill: Ein Schafskrimi, cuya traducción al inglés fue publicada como Three bags full (literalmente “Tres bolsas llenas”). La película, que sigue en líneas generales la trama novelística, se distancia sin embargo en algunos de los nombres de las ovejas, como la protagonista Lily, que en la novela se llama (quizá demasiado obviamente…) Ms. Maple, demasiado cerca de la famosa señorita Marple de Agatha Christie.

La historia se ambienta en algún prado de Irlanda, donde conocemos al maduro pastor de ovejas George, separado de su mujer, con una hija con la que se cartea. George ama a sus ovejas y la cuida y mima, y por la noche les cuenta novelas policíacas. Pero un día, por la mañana, las ovejas encuentran a George muerto en el exterior de su caravana. Cuando llega la Policía (bueno, “el” policía, porque solo hay uno en el pueblo cercano, y más bien idiota…), en principio se da por bueno que ha sido un ataque al corazón, entre otras cosas porque la investigación que se hace es la que podría hacer un niño de cinco años… Pero llegan forasteros, como la hija de George, y la abogada depositaria de la última voluntad del finado, quien procede (la abogada, no el finado…) a leer el testamento del difunto. Cuando se lee el documento, delante de la hija, más otro pastor de ovejas, un pastor de almas (vamos, el cura…), el carnicero y la empresaria marrullera del pueblo, resulta que el pobrecito pastor fiambre no era tan pobrecito, o eso parece…

La película la dirige Kyle Balda, cineasta norteamericano (Tucson, Arizona, 1971) especializado hasta ahora en films de animación, habiendo cosechado, en compañía de otros directores, varios resonantes éxitos económicos, como Los Minions (2015) o Gru 3: Mi villano favorito (2017). Ahora Balda se pasa a la acción real, aunque con gran profusión de personajes digitales, las ovejas de marras, casi tan perspicaces (bueno, es una exageración…) como Sherlock Holmes o Hércules Poirot.

La verdad es que la película cae irremediablemente simpática, más allá de que la trama a desentrañar es bastante simplona, aunque se (re)busca hacerla complicada para que parezca uno de esos relatos en los que los detectives clásicos hacen gala de su inteligencia, astucia y dotes de deducción, aunque también se tira mucho de los tópicos inherentes al subgénero, de forma autoconsciente. Es verdad que hay algunos elementos ajenos a ese tema central del “quién lo hizo”, como la reivindicación del diferente, en este caso esos “corderos de invierno” que, por haber nacido en esa estación más bien desangelada, supuestamente son unos apestados para las ovejas nacidas en primavera, que al parecer es lo normal. Está bien esa apuesta por el distinto, por supuesto, que aquí, como es obvio, no se queda en el mero cordero de invierno, sino que sirve para todos aquellos que son diferentes y que por ello pueden ser arrinconados.

Pero la película tampoco da mucho más de sí, aparte de resultar entretenida, a ratos divertida, con esas ovejas que, lógicamente, razonan tirando a regular…; la trama se sigue con benevolencia, viendo a ver cómo estos lanudos la mar de simpáticos son capaces de hacerles ver a los (aún más) patanes humanos lo que van descubriendo, en una historia pespunteada de algunos chistes sobre corderos que resultan graciosos, como ese carnicero que, contando ovejas que piensa pasaportar al otro mundo, se queda… dormido, como parece lógico, tanto contar ovejas…

Simpática, entretenida, sin ínfulas ni intención de hacer grandes discursos ni salvar al mundo, Las ovejas detectives son una de esas películas agradables que actualmente se han dado en llamar “feel good”, películas para sentirse bien, aparte de que confirmemos que para desentrañar un crimen tampoco es que haya que ser un lince… basta con ser una oveja…

Hugh Jackman, que encabeza el reparto, tampoco se mata (bueno, lo matan en la peli, para ser más exactos…), porque evidentemente nadie se lo pedía. De Emma Thompson ya ni hablamos, tres escenitas con unos pocos planos y vámonos que nos vamos… Los que se baten más el cobre son, curiosamente, los que no aparecen en pantalla porque lo que hacen es poner voz a las ovejas y corderos, con voces de actores y actrices bastante conocidos como Patrick Stewart y Julia Louis-Dreyfuss.



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109'

Año de producción

Las ovejas detectives - by , May 13, 2026
2 / 5 stars
Corderos como linces