ESTRENO EN FILMIN
El cine sobre personas con sordera, congénita o adquirida, tiene varios títulos que están en la mente del buen cinéfilo, desde la clásica Belinda (1948), de Jean Negulesco, hasta la muy reciente y española Sorda (2025), de Eva Libertad, pasando por pequeños clásicos centrados en esa discapacidad, como Hijos de un dios menor (1986), de Randa Haines, o la multioscarizada CODA: los sonidos del silencio (2021), de Siân Heder.
La sordera es el elemento diferencial de esta serie de 6 capítulos, Código de silencio, un thriller ciertamente distinto, sugestivo y peculiar, que se distancia del típico policíaco al uso para centrarse precisamente en la figura de su protagonista, sorda de nacimiento, envuelta en una espiral en la que tendrá que cuidarse a la vez de los delincuentes y de los policías.
La historia se ambienta en nuestro tiempo, en la ciudad de Canterbury y otras urbes inglesas. Conocemos a Alison Brooks, una camarera sorda de nacimiento, que vive con su madre, igualmente sorda. Alison, a pesar de ello, se desempeña con normalidad en su trabajo en la cantina de la comisaría de Policía, donde los agentes que están siguiendo los pasos de una banda que está preparando el asalto a una joyería le piden que les lea los labios de algunas grabaciones que tienen de los miembros de ese “gang”. Alison supera con creces la prueba y se va implicando poco a poco cada vez más en la vigilancia, si bien también empieza a sentir sentimientos románticos hacia uno de los vigilados, un joven llamado Liam, que se ha incorporado al grupo como “hacker” para facilitarles el acceso al lugar del robo…
Curiosamente, la creadora, Catherine Moulton, tiene también una cierta discapacidad auditiva, sin llegar a ser sorda total, lo que confiere un valor especial a la serie, teniendo en cuenta que, evidentemente, sabe de lo que se habla… Hasta ahora Moulton solo había escrito y actuado como creadora de una serie, The stolen girl (literalmente, “la chica robada”), sobre la inesperada desaparición de una niña que se queda a dormir en casa de su nueva amiga, así que Moulton ya vemos que juega fuerte… Aquí la verdad es que hace un buen trabajo, porque, como adelantábamos, la serie no juega a contarnos cómo la prota, sorda, colabora en la investigación para impedir el atraco, o al menos no es esa su perspectiva principal, sino que se enfoca sobre la protagonista, que habrá de precaverse de los delincuentes, por supuesto, pero también de los policías cuando estos se den cuenta de que uno de los cacos le hace tilín a su leedora de labios.
Con unos créditos iniciales sencillos, bonitos, a base de figuras geométricas en color blanco roto, la serie gusta por su originalidad, un thriller que incluye a una persona sorda como vértice de toda la trama, en la que se usa con inteligencia el sonido casi con sordina para dar idea de la casi total ausencia de ruido en la vida de Allison, en un policíaco distinto por el hecho de que el personaje central sea una mujer sorda que además se implica absolutamente en el caso, espoleada no solo por sus problemas económicos (su madre, que vive con ella, también sorda, no consigue trabajo, y a ella la echan del trabajo por sus problemas de comunicación con los clientes), sino también para demostrar que puede desarrollar tareas como la de colaborar en una operación policial, incluso con ventaja sobre los verdaderos policías, dada su capacidad para la lectura de labios. Claro que esa misma facultad le permitirá saber también qué piensan los polis de ella y actuar en consecuencia…
Hay una segunda trama, secundaria, sobre el problema del desahucio de su vivienda y de todo el bloque en el que habitan, para construir en el solar un moderno edificio de lujo, en una denuncia sobre la gentrificación con un interesante tono social y comprometido que se agradece en una historia como ésta, distanciándose con ello de la típica trama de polis y cacos.
Y es que, en efecto, como hemos apuntado, aquí en realidad la intriga policíaca queda en un cierto segundo plano, centrándose la trama más en la prota, con su discapacidad auditiva pero también con sus capacidades adquiridas, en una serie en la que el protagonismo no está en los agentes de la ley ni en los delincuentes, sino en nuestra humilde protagonista, siendo la actriz que la interpreta, Rose Ayling-Ellis, realmente sorda y activa militante pro-personas con problemas auditivos.
Con frecuencia, Alison, el personaje central, se arriesga de tal manera que más que osadía parece temeridad, no sabemos si por inconsciencia o precisamente para hacerse valer cuando otros la minusvaloran. Astutamente, la chica utiliza esa discapacidad para desviar la atención de los malos, que (salvo uno, que intuitivamente se huele la tostá…), por su sordera la descartan como posible topo o infiltrada. En ese sentido, la verdad es que su desaforada audacia pone al público con frecuencia con el corazón en un puño. Y es que la serie tiene la rara habilidad de incomodar al espectador poniendo a la protagonista en varios bretes de los que siempre sale con bien, aunque quizá sea demasiada suerte, y eso es, en alguna medida, un cierto fallo de guion.
Se plantea también una interesante dicotomía moral: al enamorarse la prota de uno de los cacos (que luego veremos tiene otras motivaciones…), Alison se encontrará escindida entre su colaboración con los policías para pillar a los malos, pero a la vez su deseo de no perjudicar a su amado, con el que, secretamente, sueña en tener una vida en común.
Hay secuencias, sobre todo en los últimos capítulos, muy bien tensadas en cuanto a la intriga, jugando con varios escenarios pero sin que el espectador se pierda nunca, siendo la trama fácil de seguir, sin esos típicos oscurantismos ni la tendencia a lo críptico que tienen algunos (malos) creadores, creyendo que si la trama es ininteligible la película o serie es mejor…
La protagonista, la mentada Rose Ayling-Ellis, es de una inusual frescura, resulta muy creíble, revelándose como una actriz con una gran capacidad para transmitir emociones. Gusta también Kieron Moore, el “hacker” que se suma a la banda y del que se enamora la prota, en un personaje complicado por la naturaleza que finalmente se desvelará.
(15/05/2026)