Pelicula:

C R I T I C A L I A   C L Á S I C O S


Disponible en FILMIN.


Vincente Minnelli fue uno de los cineastas que, sin formar parte de la élite del Hollywood clásico (Ford, Mann, Hawks, Wyler, Hitchcock, Lang, Ray, Wilder, Preminger…), sí fue un director con una carrera muy apreciable, cuajada de buenas películas. Suyas son, entre otras cintas, Un americano en París, Cautivos del mal, Brigadoon y Con él llegó el escándalo. Se manejó especialmente bien en tres géneros, la comedia, el musical y el melodrama. Sin embargo, como todo hijo de vecino, no siempre estuvo a igual altura, como se confirma con este Un remolque larguísimo (título feo donde los haya, sí...).

La historia se ambienta en su tiempo histórico, a mediados de los años cincuenta, en Estados Unidos, en un contexto de satisfacción del país tras haber ganado la Segunda Guerra Mundial; todavía no ha llegado el fenómeno de rebeldía que sacudirá el país a partir del segundo lustro de la década (Elvis, rock, James Dean…) y que lo cambiará radicalmente en los años sesenta (hippies, pop, movimiento anti-Vietnam…). Conocemos entonces a Tacy y Nicky, una pareja de prometidos. Él, por su trabajo como ingeniero, va a tener que viajar con frecuencia, así que ella, Tacy, sugiere adquirir un remolque-vivienda para no tener que comprar una casa y así puedan ir juntos a todos los destinos a los que él sea enviado. Nicky, en principio reticente, termina accediendo, pero el remolque que compran es grande y largo como un autobús, y pronto se convierte en fuente de conflictos entre la pareja…

La película, producida por Metro Goldwyn Mayer, se basa en la novela homónima de Clinton Twiss; aunque inicialmente la Metro no tenía demasiada confianza en el film, Desi Arnaz apostó firmemente por ella, y consiguió que la poderosa productora cediera; Arnaz era un cubano emigrado a Estados Unidos (mucho antes de Fidel…), que hizo fortuna en su nuevo país, convirtiéndose en afamado productor, director de cine y televisión, popularidad que se acrecentó al casarse con Lucille Ball, con la que hizo un gran número de shows televisivos, inventando de alguna forma el concepto de televisión moderna. Ésta es, en ese sentido, más una comedia de Arnaz y Ball que de Minnelli, que se limitó a poner en imágenes con solvencia la historia, que era, desde luego, bastante marciana; en eso a la Metro no le faltaba razón, aunque finalmente la película tuvo un notable éxito en Estados Unidos, aunque no tanto fuera de sus fronteras. 

La película parece tener una cierta vocación de comedia “screwball”, la comedia clásica norteamericana que jugaba con situaciones alocadas y excéntricas, en este caso lidiar con un remolque o caravana de por lo menos veinte metros de largo; pero, más allá de las penalidades que por ello sufre mayormente el marido, lo cierto es que no se consigue con facilidad la sonrisa cómplice del espectador; tampoco ayuda el recurso al manipulador y frecuente lloriqueo de la mujer para conseguir sus objetivos, en una visión que (es verdad que aquí estamos en los años cincuenta…) resulta antigua, por no decir rancia. En ese sentido, aquí hay una acre soflama contra las capacidades persuasivas, entre llantos y caricias, de las mujeres, con una mirada poco benévola sobre el papel de la esposa en el matrimonio, tachada aquí de manipuladora, caprichosa, veleta, superficial, por no decir idiota, una visión, en ese sentido, sumamente machista, vista desde una óptica puramente masculina. 

Minnelli era un cineasta más dado a la comedia elegante, con chispeantes diálogos, que aquí no tienen la altura del género clásico, decantándose con frecuencia hacia la comedia “slapstick”, la del humor físico, a lo que el “leit motiv” de la peli, el larguísimo remolque del título, da pie constantemente. En ese sentido, parece que el hándicap de la peli es que toda gira en torno a los problemas que provoca una caravana tan enorme. Da la impresión de que Twiss, el autor de la novela en la que se basa el guion, debió tener muy mala experiencia con un remolque, y escribió su obra para desmotivar a posibles compradores, con lo que la película sería, actualmente, algo así como una gigantesca reseña negativa en Google de estos artefactos grandes como tráilers…

Un remolque larguísimo es, de este modo, una comedia algo pesada, falta de esa ligereza que era una de las características más agradables del género en el Hollywood clásico, una película también bastante acartonada, que se escapaba en exceso de la realidad, aunque es evidente que la comedia, con frecuencia, se salía de los moldes del realismo. 

Hay, eso sí, bonitos paisajes con macizos rocosos, grandes riscos y cascadas de agua, habiéndose rodado la mayor parte de esos exteriores en localizaciones naturales en el estado de California, aparte de en los estudios de la Metro en Culver City, en ese mismo estado. 

Estamos entonces ante una comedia divertida pero evidentemente inferior a las mejores de su género y de su tiempo, una comedia que ha envejecido mal, porque su tema es, literalmente, de otro siglo. Es también demasiado dependiente de los gags cómicos que proporciona la gigantesca caravana y de la idiotez rampante con la que es mostrada la protagonista, en una peli muy misógina, aceptada (y diría que incluso alentada…) evidentemente como tal por una estrella como ya era Lucille Ball, que utilizó esa supuesta estupidez femenina como una de sus marcas de fábrica en los muchos “shows” televisivos que hizo a lo largo de su carrera. Tampoco ayuda mucho a elevar el nivel de la película los constantes y alternantes amores y odios furibundos que se dispensan los protas, nunca bien fundamentados. Podemos concluir entonces que estamos ante una comedia agradable pero claramente inferior a la media de las de su género, en la que, eso sí, los dos protagonistas, Lucille Ball y Desi Arnaz, pareja casada ya desde hacía años, demuestran una buena química entre ambos.


(18/05/2026)


 


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96'

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Un remolque larguísimo - by , May 20, 2026
2 / 5 stars
Una comedia misógina y avejentada