Pelicula:

[Esta película forma parte de la Sección Oficial del 22 Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF’2025)]

Es sabido que la religión musulmana y las tendencias no heterosexuales no se llevan bien. Ni siquiera en los regímenes más abiertos (léase Turquía, por ejemplo) se acepta, aunque sí es cierto que al menos se hace la vista gorda (también depende de dónde dentro del país: no es lo mismo la cosmopolita Estambul que una remota aldea de la Turquía asiática…). Esta película, La petite dernière, toca ese tema, planteando implícitamente una reflexión sobre la posibilidad de que haya un Islam tolerante con las tendencias no heteronormativas de sus feligreses… y feligresas…; y no lo toca en una sociedad mayoritariamente musulmana, sino en el corazón de la (en general) muy laica Europa, en concreto en la que quizá sea la campeona de esa secularidad, la Francia de la separación a rajatabla entre religión (cualquier religión) y el estado.

La historia parte de la novela homónima, en buena medida autobiográfica, publicada en 2020 por Fatima Daas (es un seudónimo, la autora no quiere dar a conocer su nombre real). La película se ambienta, pues, en nuestro tiempo, y en concreto en París; conocemos a Fatima, la tercera y última hermana de una familia franco-argelina; está perfectamente integrada en la sociedad francesa, tiene una muy buena relación tanto con sus hermanas como con sus padres, formando todos ellos un núcleo familiar muy unido. Ella misma se siente muy imbuida del credo mahometano, haciendo sus abluciones y rezos puntualmente, aunque después viste a la occidental, incluso arreglándose poco para lo que se estila entre las chicas de su edad. Le gusta jugar al fútbol, tiene muchos amigos en el insti, pero guarda un secreto… desde hace algún tiempo se ha dado cuenta de que le gustan las chicas, no los chicos, y aunque tienen un noviete, le va dando de lado hasta que el chico se quita de en medio. Fatima, deseosa de experimentar el amor entre mujeres, empieza a tener citas a través de una aplicación tipo Tinder, hasta que encuentra a Ji-Na, una coreana emigrada a Francia desde su niñez, con la que la franco-argelina cree haber encontrado el amor…

Hafsia Herzi (Manosque, 1987) es una actriz franco-argelina que desde principios de este siglo viene haciendo cine y televisión con gran profusión; la hemos apreciado como solvente intérprete, muy interiorizada, en films como The rapture, Los vecinos y Borgo (por el que consiguió el César a la Mejor Interpretación Femenina). Desde hace unos años se desempeña también como directora, habiendo rodado tres largometrajes y una película para televisión. Su cine como realizadora es, hasta ahora, bastante ecléctico, pero en líneas generales se puede decir que le interesan esencialmente las relaciones humanas, bien amorosas o sexuales, bien familiares.

Nos parece que la película que comentamos tiene como peculiaridad el hecho de que la represión de la homosexualidad de la protagonista no se ejerce exteriormente, como tan frecuente es en cine, incluso en el radicado en Occidente, donde el tema del lesbianismo, afortunadamente, está ya más que aceptado -dejamos aparte a cuatro chalados que no representan a nadie…-, sino que se ejerce interiormente, siendo la propia Fatima protagonista la que se autorreprime al encontrar un problema bastante insoluble entre su orientación sexual lésbica y su profunda religiosidad islámica, que prohíbe (aunque “menos” que la homosexualidad masculina, según le aclara el imán al que consulta con la famosa excusa de “tengo una amiga que…”) los amores sáficos. Herzi, y su autora adaptada, Daas, resuelven el tema de la seguramente única manera posible, compatibilizando (aunque sea en secreto, en la parte de los amores lesbianos) ambas cuestiones.

Esa autorrepresión, como decimos, contrasta con un ambiente exterior (estamos en la muy liberal Francia, “mon dieu”…) que aquí apenas tiene incidencia directa en el conflicto mental y espiritual de la prota, aunque evidentemente hay una presión, moderada pero presión, para que lleve una vida conforme se espera de una chica, no necesariamente una chica islámica: un novio, incluso con relaciones sexuales ya comúnmente aceptadas, en el futuro la correspondiente boda, más adelante los niños, etc.

Herzi filma su película con solvencia e intensidad, fiando mucho, y hace bien, en el buen hacer de la protagonista, una Nadia Melliti que, quién lo diría, se pone por primera vez delante de una cámara, encarnando con una fuerza y convicción encomiables este personaje escindido entre lo que le gusta en el sexo y sus rígidos principios musulmanes. Melliti, por cierto, consiguió el Premio a la Mejor Actriz en el Festival de Cannes, lo que son palabras mayores. La película, por su parte, logró la Palma Queer, que reconoce el mejor trabajo cinematográfico del certamen francés con temática LGTBI.

Hay un cine en Europa que se mueve en favor del derecho a ser diferente, también en lo sexual, en comunidades europeas de religión islámica, con títulos como la estupenda Amal. Eso sí, al cristianismo le ha costado dos mil años llegar al famoso “¿quién soy yo para juzgar a los homosexuales?” que dijo el Papa Francisco, así que, teniendo en cuenta que los musulmanes van por el año 1446 de su calendario, según la Hégira, les quedan como medio milenio largo para que, al menos, lo toleren y no lo juzguen…

(12/11/2025)


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107'

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La petite dernière - by , Nov 12, 2025
3 / 5 stars
¿Otro Islam es posible?