ESTRENO EN NETFLIX
Las novelas, relatos y obras de teatro de las que fue autora Agatha Christie han dado lugar, hasta la fecha de esta crítica, a 199 audiovisuales, más otros 6 que están en distintas fases de pre-producción (Fuente: IMDb). Quiere decirse que la llamada Gran Dama del Crimen es proveedora habitual de muchas intrigas policíacas; además, desde el advenimiento y auge de las plataformas, éstas han encontrado un filón en su extensa obra narrativa, aunque, por supuesto, tienen que pagar el peaje correspondiente de la detentadora de los derechos de la obra agathachristieana, la compañía Agatha Christie Productions, que es la que se encarga, dentro del poderoso conglomerado empresarial controlado por los herederos, de la gestión de los derechos de su ingente obra.
La novela El misterio de las siete esferas fue escrita y publicada por Christie en 1929, cuando ya era una autora superconsagrada. Aquí no utiliza a sus habituales detectives, ya sean profesionales o aficionados, tales como Hércules Poirot o la señorita Marple, ni tampoco otros menos conocidos, como los cónyuges Tommy y Tupence, sino que la carga principal de la investigación recae en una aficionada, la hija de una aristócrata que se siente directa y dolorosamente concernida por el crimen, al ser el fiambre su interés amoroso; eso sí, aparece, aunque con un papel secundario, el superintendente Battle, otro de los detectives profesionales que protagonizó varias novelas de la autora inglesa.
La miniserie, que consta de 3 capítulos, arranca con un prólogo en Ronda, España, datado en 1920; vemos a un guiri (o sea, a un extranjero con pinta de extranjero…) en medio de la plaza de toros de la localidad, que está vacía. En medio del ruedo recoge una carta que hay sobre la arena, pero en ese momento sale un toro y (lógicamente…) lo voltea y lo mata. Saltamos entonces a 1925, en la localidad inglesa de Chimney, donde se celebra una fiesta de alto copete. La dueña de la casa, Lady Caterham, da esa fiesta, a lo que acude lo más selecto y granado de la sociedad británica de la época. Conocemos a su hija, a la que todos llaman por el apelativo de “Bundle”; aunque apenada por la muerte de su hermano, ya está en disposición de volver al mundo y coquetea con Gerry, un joven funcionario del Foreign Office que le gusta desde hace tiempo y sabe que es correspondida… Pero a la mañana siguiente Gerry aparece muerto en su habitación. Tras el primer schock, la primera hipótesis que se baraja es que el joven tomó algo demasiado fuerte junto a medicación para el estrés postraumático; el médico forense, con poca (o ninguna…) experiencia, apuesta por la tesis del suicidio, aunque Bundle sabe que eso es imposible porque sabía a ciencia cierta que le iba a pedir matrimonio. A la vista de que todos optan por dar carpetazo al caso, Bundle decide investigar por su cuenta…
Chris Chibnall, que actúa como creador, es un guionista británico ya de larga trayectoria, habiendo comenzado a escribir guiones a primeros de este siglo XXI, llevando su firma algunos episodios de series conocidas como Life on Mars, Broadchurch o varias de las temporadas de la veteranísima Doctor Who; aquí hace un trabajo aseado, a sabiendas de que no está haciendo un producto candidato a los Emmys ni nada por el estilo, sino un entretenimiento vistoso, agradable y que se deja ver, que es exactamente lo que es esta Las Siete Esferas.
La miniserie, por supuesto, conforme a lo habitual en este tipo de producciones, y mas aún si son británicas (que ya se sabe que tienen siempre el canon BBC como referencia), presenta una suntuosa ambientación, con bonito y elegante vestuario, atrezo muy de la época, confirmando con ello que, como se preveía, se ha contado con un generoso presupuesto. Al igual que hay una evidente referencia al vistoso canon BBC, podríamos decir que lo hay también con respecto a la gran producción británica “de época” de este cuarto de siglo XXI, la serie Downton Abbey, que pudiera haberse tomado como modelo estético, que no argumental. Hay, eso sí, y como de fondo, uno de los temas recurrentes de aquella famosa serie, cual es el progresivo desmoronamiento de la clase dominante de la época, la nobleza, en favor de la burguesía, tema que, aunque secundariamente, aparece aquí, con los problemas de lady Caterham para mantener con dignidad el patrimonio menguante de la familia.
Tiene Las Siete Esferas una realización correcta, pareciendo que busca cierta personalidad, cierto estilo (incluyendo mucho plano en picado y contrapicado), cosa que siempre se agradece, aunque el conjunto resulte bastante artificial, demasiado prefabricado, incluso para una serie auspiciada por Netflix…
El guion, como suele suceder en estas intrigas de encargo, frecuenta las decisiones poco fundamentadas, también algunas incoherencias, lo que resulta en una historia a veces inverosímil y a ratos bastante forzada, a pesar de lo cual la miniserie, ciertamente, se deja ver con cierto agrado y benevolencia.
Estamos entonces ante el típico caso “de Agatha Christie”, con un crimen por resolver en un espacio concreto, generalmente cerrado, y con un detective (profesional o “amateur”, aquí esto último) que debe aclararlo todo, en este caso con la complicidad de un policía de Scotland Yard que a ratos parece ligeramente influenciado por su eximio colega el inspector Clouseau, siendo en este sentido conveniente aclarar que hay algunos golpes de humor, de corte autoirónico, que ciertamente se agradecen. Pero, eso sí, la intriga es mucho más interesante en su planteamiento que en el desenlace, que resulta más bien elemental (esto era mucho de Agatha, desde luego…).
Aparte de la línea principal, el desentrañamiento del asesinato del (probable) prometido de la protagonista, con un enredo final con torvas sectas y agencias secretas más o menos estatales, hay también lugar para una cierta mirada en clave dramática sobre la familia de la protagonista, lo que enlaza con el desmoronamiento que comentábamos de esa clase dirigente que veía cómo, en aquellos años veinte, su poder se les iba yendo de las manos (no seremos nosotros los que lloremos por eso…).
Con una música intrigante, bonita aunque un tanto estándar, la miniserie cuenta también con un apañado trabajo actoral, bien que actores y actrices parecen tener claro el carácter alimenticio del trabajo: Mia McKenna-Bruce, que ha estado en éxitos recientes como How to have sex, lleva bien sobre sus hombros el mayor peso actoral de la historia, con algunos veteranos que, como la gran Helena Bonham Carter o Martin Freeman, parece que están ahí para dar lustre de estrellas al producto.
(22/06/2026)