27/06/2026
Como todos los años, desde 2018 (con menos años ya hay tradiciones más que asentadas…), en este final de junio, en torno al 28, Día Mundial del Orgullo LGTBI, vamos a hacer un repaso, como siempre no exhaustivo, sobre la cosecha que ha deparado el cine con temática en torno a las personas gais, lesbianas, bisexuales, trans, etcétera, en lo que viene siendo una toma del pulso que puede dar idea de cómo va evolucionando este tipo de cine.
Como siempre, de la cosecha de los últimos 12 meses transcurridos se pueden extraer algunas conclusiones. Una sería que, como ya apuntábamos como tendencia en los artículos de hace un año sobre el tema, las películas con asuntos en torno a lo LGTBI parecen ir menguando en número. Para hablar con propiedad, con datos, la web FilmAffinity, que tomamos como referencia, presenta con el tópic “Homosexualidad” un total de 148 films en 2025, mientras que en 2024 fueron 202, con lo que se aprecia una caída en torno a una cuarta parte. Menor es la caída en el tópic “Transexualidad/Trangénero”, que pasa de 50 en 2024 a 41 en 2025. En cualquier caso, la tendencia parece clara, bien porque el factor “denuncia”, que fue determinante en épocas pasadas, ya no tiene tanta incidencia, por la (al menos aparente) normalización, cuando menos en Occidente, de las tendencias homo, bien porque esta temática ya no interesa tanto, aunque esta última razón nos parece poco probable.
Hay otras características a destacar, como la diversidad de tramas, de muy distinto tipo, que se están dando dentro de los films de temática LGTBI, de tal manera que, aunque los personajes, o algunos de ellos, sean gais, lesbianas, etcétera, hay una variedad temática que hace que las historias sean de lo más dispar, de lo más diverso, como veremos a lo largo de los dos artículos en los que iremos vertebrando este somero análisis sobre el cine de temática homosexual (lato sensu).
Una última característica que queremos destacar es la de que, a pesar de que en algunos (demasiados…) puntos de la geografía mundial, lo LGTBI no solo está mal visto, sino incluso perseguido, la temática se toca hoy día en todos los continentes, hasta en aquellos como África y Asia, donde ser gay, lesbiana o transexual es poco menos que ser un paria, y con frecuencia, reo de delito castigado con la muerte. Como veremos también, se han hecho durante estos últimos 12 meses cine con esta temática en los sitios más inverosímiles, en algún caso en un país donde era (y sigue siendo…) inimaginable…
ESPAÑA
Haremos un poco de patria, en estos tiempos en los que eso no está de más (nunca está de más, en realidad…), empezando por España, un lugar en el que, afortunadamente, y aunque hay en los últimos tiempos algunos torvos atisbos de retroceso, las personas LGTBI gozan de los mismos derechos que el resto de sus compatriotas. Hasta siete títulos traemos aquí (sin ser exhaustivos, por supuesto), y como ya apuntábamos en las características de esta cosecha, de lo más ecléctico, con épocas, temáticas, estéticas y géneros de lo más variado.
Así, Maspalomas ha sido una de las más celebradas, la nueva película de los Moriarti (ya saben, los productores vascos que también dirigen: Arregi, Goenaga y Garaño), que presenta la historia de un septuagenario que vive la vida loca en ambientes gais de Gran Canaria, hasta que un ictus en plena faena (ya me entienden…) le deja con una hemiplejia, lo que hará que todo su mundo se desmorone, teniendo que ingresar en una residencia de ancianos en su tierra, Donosti, donde habrá de volver al armario del que salió varias décadas atrás. Su relación con su hija, la compleja estancia en el asilo, con un compañero de cuarto tan machirulo como viejo (o viceversa…) constituyen el cañamazo de una película que pone en el escaparate la evidencia del sexo gay a edades avanzadas, y también el dolor de tener que volver a ser lo que no se es cuando a ello aboca la incapacidad física, en una historia finalmente esperanzada.
En un registro muy distinto y una época también diferente, La cena ha sido una de las gratas sorpresas del año, una comedia muy negra, dirigida por el recuperado para el cine Manuel Gómez Pereira, ambientada en los días posteriores al final de la Guerra Civil, en cuyo contexto se dispone por parte de los nuevos mandamases la celebración, en un famoso hotel madrileño, de un banquete en honor de Franco y la plana mayor del nuevo régimen; lo malo es que los que tienen que atender la cena, desde cocineros a camareros, son todos rojos, así que tienen que sacar a varios de ellos de las prisiones donde estaban confinados. ¿Qué podía salir mal? Viene aquí la peli porque su protagonista, interpretado por Alberto San Juan, es gay en el armario (en aquella época otra cosa era más bien impensable…), y a la vez conservador, hasta que se da cuenta de que las personas que son como él lo tienen crudo con los nuevos gerifaltes, así que, pese a su espíritu apocado, tendrá que tomar algunas decisiones drásticas…
Muy distinta (y polémica) ha sido El cautivo, la peculiar visión de Alejandro Amenábar sobre Cervantes, imaginando que, durante su largo cautiverio en Argel, el escritor español tuvo relaciones “non sanctas” (por decirlo finamente…) con el bajá (gobernador) de la ciudad, fascinado el moro por las imaginativas peripecias que contaba el entonces joven Miguel a sus colegas de encierro, para mitigar las penas de la prisión; esta visión sobre el posteriormente llamado, muy pomposamente, el Príncipe de los Ingenios, no sentó demasiado bien en los estratos más carcas del país. Claro que, puestos a hablar de pelis polémicas, tampoco se ha quedado atrás Mi querida señorita, el “remake” que Fernando González Molina ha rodado sobre el clásico homónimo de Jaime de Armiñán, que fuera una de las grandes pelis españolas de los años setenta, hecha ahora en clave de intersexualidad (lo que antiguamente se llamaba hermafroditismo), ciertamente una película interesante aunque sea claramente inferior a su modelo.
En esa misma línea de la intersexualidad está la peli valenciana Els mals noms (en castellano, “Los malos nombres”), modesta producción dirigida por Marc Ortiz Prades, sobre un caso verídico ocurrido durante la Guerra Civil y, sobre todo, la postguerra, la existencia de un hombre, o una mujer, conocida como La Pastora, que se convirtió, como maquis o partisano, en una pesadilla para el régimen franquista, pero sobre todo una indagación muy interesante sobre este atormentado personaje real, excelentemente interpretado por Pablo Molinero.
Hablando de intersexualidad, o de transgénero más bien, podemos citar Iván & Hadoum, un pequeño film de Ian de la Rosa que plantea una historia de amor en el complejo escenario de los invernaderos de Almería, entre un chico trans y una mujer marroquí, en una película que ha gozado de excelentes críticas. No tan buenas han sido las de la catalana Extraño río, del debutante Jaume Claret Muxart, una peli itinerante, una “road movie” familiar donde el hijo mayor, un adolescente con penas de amor (el chico que le gusta en el insti no le hace caso), da en crearse una especie de “amigo invisible” con deseos lúbricos, un film muy estético que a ratos resulta incluso estetizante, y con un desenlace bastante desconcertante.
RESTO DE EUROPA
La muy liberal Francia ha sido el país europeo (aparte de España) que más ha frecuentado la temática LGTBI, con cuatro títulos, también todos con muy diversas tramas y enfoques. Así, dentro de la tendencia más claramente de denuncia o crítica del sistema, Love me tender presenta la verídica historia de una abogada que se lio la manta a la cabeza, se separó del marido (con un hijo como de 8 años), se dedicó a escribir y comenzó a relacionarse sentimentalmente con mujeres, lo que supuso el comienzo de un calvario judicial para no perder el contacto con el niño… El film es la ópera prima de Anne Cazenave Cambet y tiene a Vicky Krieps como protagonista como su mejor baza.
Nada que ver con Jim Queen, film de animación (si Walt Disney levantara la cabeza…) dirigido por Marco Nguyen y Nicolas Athane, que plantea una historia la mar de curiosa: en un París gay, el líder de la comunidad resulta ser infectado por un extraño virus conocido como “heterosis”, que convierte a los homos en heterosexuales, lo que supondrá el visceral rechazo por parte de su hasta entonces entregada comunidad; el film, evidentemente, denuncia la discriminación por razones sexuales, dándole la vuelta a la “normalidad”, haciendo que los heteros sean los que están dentro del armario, etcétera, en un film con una estética premeditadamente muy “underground”.
Muy distinta es La hija pequeña, un muy sutil film que ha llamado mucho la atención, sobre todo por su planteamiento: en la Francia actual, la hija menor de una familia árabe, siendo la chica muy devota, resulta que también le gustan las mujeres, lo que en su religión no está precisamente bien visto que digamos… dirigida por la también actriz Hafsia Herzi, la protagonista, Nadia Melliti, ha sorprendido por su naturalidad y capacidad actoral, cuando era su primera vez ante una cámara, consiguiendo premios como el César a la Mejor Actriz Revelación.
Flesh and fuel (literalmente seria “Carne y combustible”) plantea una historia romántica gay en un ambiente que, al menos de entrada, no parece demasiado propicio, el de los broncos camioneros, con un conductor de estos enormes tráilers, francés, enamorado de otro camionero, en este caso polaco, en un amor que ciertamente se complicará no solo por la (supuesta) hipermasculinidad de su profesión, sino también por los problemas derivados de sus viajes a lo largo de Europa, cada uno por su lado.
De los Países Bajos, otro de los campeones europeos de las ideas avanzadas, nos ha llegado Downton, con dirección de Michiel (sic) Van Erp, que echa la mirada atrás para situar su historia en los procelosos años ochenta, cuando la epidemia del sida cambió las vidas de muchos homosexuales, entre ellos los tres protagonistas, que se reencontrarán casi cuarenta años después en medio de otra pandemia, la del covid, y qué ha supuesto ese tiempo para los tres, en una historia de tintes muy dramáticos, muy del norte…
En Austria echan también la mirada atrás, pero mucho más, para irnos al siglo XVII, en el film Rose, con dirección de Markus Schleinzer, en la que conoceremos la llegada de un misterioso soldado que llega a un pueblo reclamando ser el heredero de una propiedad abandonada. Claro que a lo mejor el soldado no es tal soldado, sino “soldada”… Con una Sandra Hüller que se ha convertido ya en toda una estrella a nivel europeo (Anatomía de una caída, La zona de interés) e incluso ha dado el salto a los USA (Proyecto Salvación).
Croacia, uno de los antiguos países yugoslavos, ha dado este año como muestra de interés dentro de lo LGTBI la película Sandbag Dam, dirigida por Cejen Cernic, ambientada en el complicado mundo del campo, en este caso balcánico, donde se intuye que muy liberales en lo sexual no son, en una historia de reencuentro, con un chico al que el regreso al pueblo de su amigo del alma remueve algo más que una mera amistad…
Ilustración: Una imagen de la película El cautivo (2025), de Alejandro Amenábar.
Próximo capitulo: Tomando el pulso al cine de temática LGTBI (2025-2026): USA, Latinoamérica, Asia, África y Oceanía (y II)