Serie: Jane Eyre (2006)

Disponible en BBC SERIES

[El lector interesado en la obra de Charlotte Brontë puede consultar también en Criticalia el artículo titulado En el bicentenario de la autora de “Cumbres borrascosas”: las hermanas Brontë en la pantalla (I). Charlotte]

La novela Jane Eyre, publicada en 1847 bajo seudónimo masculino por Charlotte Brontë, fue una de las cinco que escribió la autora inglesa, pero es sin duda su novela por excelencia, la que le ha dado fama inmortal. Según la IMDb, Jane Eyre ha sido llevada a la pantalla en 33 ocasiones, si no hemos contado mal, hasta la fecha de esta crítica.

Esta versión de 2006 nos parece que busca mantener el espíritu gótico y romántico (en el sentido literario, pero también en el otro, el amoroso) típico de la obra de las hermanas Brontë, así como de la novelística de su predecesora Jane Austen, otra finísima diseccionadora de su tiempo histórico y de las relaciones sociales, de clase y sexuales durante la primera mitad del siglo XIX. 

La miniserie de 4 capítulos de algo menos de una hora cada uno se ajusta razonablemente a la trama imaginada por Charlotte, aunque con algunas (pocas) licencias y comprimiendo algunas partes de ella (la primera y la última) en beneficio de la trama central, la que mantiene a Jane y Rochester en pantalla mientras se acercan con complicidad en Thornfield Hall, la mansión de él, donde ella presta sus servicios como institutriz de la pupila de Rochester, Alice, una adolescente a la que el amo ha prohijado. Previamente veremos la infeliz infancia de Jane, cuando, al quedarse huérfana, fue adoptada por su tía política, quien (cual Madrastra de La cenicienta) la maltrataba física y psíquicamente, hasta que la envía a un orfanato donde la niña las pasará canutas. Ya de adulta, se coloca como institutriz en Thornfield Hall, donde encontrará que el amo es un hombre hosco y atormentado al que, sin embargo, poco a poco se va acercando, casi sin proponérselo, solo con las armas de su dulzura y su saber estar…

Aunque la miniserie parece en su principio buscar un tono rupturista (esa Jane en los planos iniciales caminando por un desierto inequívocamente africano, todo arena y dunas…), pronto veremos que era solo un excurso inicial, para ajustarse después a los cánones que se esperan de una serie de la BBC, pudiendo afirmarse que, desde luego, no desmerece de ese concepto, con la típica solvencia de la gran operadora de televisión pública británica, con una buena puesta en escena, muy sutil, que va muy bien con la trama, una trama en la que se han primado los aspectos relacionales entre Jane y Rochester en detrimento de otras partes (el orfanato, la boda interrumpida, la estancia de ella en casa del clérigo Rivers y sus hermanas), aunque manteniendo la línea de inquietante intriga sobre esa presencia casi ectoplásmica (que luego ya veremos que no es tal…) que acecha en la mansión.

Pero, como decimos, la miniserie busca dar la máxima cancha posible a la relación entre Rochester y Jane, una relación que comienza mal, cuando él se cae del caballo al encontrarla a ella dando un paseo (por el inhóspito páramo inglés, que es como dar un paseo por la tundra siberiana: hay gente pa’tó…), para después, poco a poco, irse haciendo cómplice, en una relación muy curiosa, donde entre elegantes pullitas que se dedican mutuamente (siempre guardando las formas, que estamos con una caballero y una señorita…), se va entretejiendo un sentimiento que, evidentemente, se irá tiñendo de amor, de un amor a la par sereno y volcánico: sereno en las formas, volcánico por lo que se intuye bajo esos rostros supuestamente hieráticos en los que pugnan por explotar las pulsiones emocionales.

Nos parece una decisión acertada, en detrimento de otras líneas argumentales que aquí se evidencian como menores, en especial la (pen)última, en casa de los Rivers, que baja en interés con respecto al meollo de la historia, que es sin duda el vínculo entre Jane y Rochester, en una inusual relación entre ambos en la que, aun manteniendo las distancias, siguen intimando poco a poco, con inteligentes diálogos, con una franqueza poco habitual en la relación amo-sirvienta, resultando ser en realidad más un nexo entre iguales. 

Como buen producto de nuestro siglo, esta versión de Jane Eyre nos presenta a una protagonista en buena medida dueña de su destino (todo lo dueña que se podía en aquel tiempo, e incluso un poco más…), una mujer con criterio que afronta a los demás sin achantarse, ni siquiera ante aquellos que, como las amistades de clase alta de Rochester, se empecinan en intentar humillarla y vejarla. En ese sentido, la miniserie lanza un nítido mensaje de denuncia hacia esa abyecta aristocracia que nunca supo entender ni atender a las clases inferiores, hasta que a las turbas se les ajumó el pescao (como decimos en mi tierra) y pusieron a un tal Monsieur Guillotin a hacer afeitados muy, muy apurados…

Hay un tono de cierta melancolía en la adaptación, subrayada por la música de Rob Lane, en una miniserie con algunos hallazgos creativos interesantes, como la interesante escena romántica entre los dos protagonistas, cuando todavía no son nada pero ambos ya, calladamente, desean serlo, una escena hecha solo con las sombras de ambos, los rostros de los dos muy cerca, sombras propiciadas teóricamente por la poca luz ambiental, pero sabiamente utilizada para poner en imágenes el sutil sentimiento que se está deslizando, tan subrepticiamente, en el alma de ambos, en un precioso, sensible y tan pudoroso acercamiento amoroso.

Estamos entonces ante una versión clásica, agradable, romántica, razonablemente actualizada, de una historia ciertamente inmortal, un producto muy BBC (lo que, por supuesto, es un elogio), y también con los arquetipos masculinos tan típicos de la novelística brontëana (de las tres hermanas, se entiende), unos arquetipos de una pieza, sin muchos perfiles (ni falta que hacía, por supuesto…). Buen trabajo de las creadoras “de facto”, la guionista Sandy Welch y la directora Susanna White. La pareja protagonista tiene buena química, con una dulce Ruth Wilson que sufre muy bien en pantalla, y un Toby Stephens adecuadamente atormentado por el “marrón” que tiene encima…

(13/07/2026)



Jane Eyre (2006) - by , Jul 13, 2026
3 / 5 stars
De la complicidad al amor