C I N E E N P L A T A F O R M A S
[Esta película forma parte de la Sección Oficial del ATLÀNTIDA MALLORCA FILM FEST’2026. Disponible durante tiempo limitado en FILMIN]
La historia sobre la forma en la que la mujer ha sido sojuzgada a lo largo del tiempo está llena de episodios abyectos. Uno de ellos es el que se trata en este film, basándose en la novela Yön kantaja (“El guardián de la noche” sería su traducción más o menos literal), publicada en 2017 por la escritora Katja Kallio, que se basó en hechos reales acontecidos en la isla de Seili, situada en el suroeste del país. En esa isla, desde mediados del siglo XVII, existió un hospital para leprosos y dementes, pero a finales del siglo XIX (y hasta 1962, ayer por la tarde, como quien dice…) se transformó en una especie de psiquiátrico para mujeres a las que entonces llamaban “maniáticas menstruales”, mujeres que tenían reglas mensuales durísimas que las hacían comportarse de una forma irracional, como se supone que no debía hacerlo una mujer; también sirvió, en general, para apartar de la sociedad biempensante de la época a todas aquellas féminas que se salieran de la norma, casi siempre (cómo no…) de clase baja; ladronas, vagabundas, ninfómanas, etcétera.
A ese lugar a 30 kilómetros de la civilización, y con un mar helado de por medio, es llevada Amanda, la protagonista, que cumple todos los “requisitos” para estar allí, siendo el principal unos ataques de furia irrefrenables cuando le llega la regla. Ya en la isla, su primera intención (y su segunda, tercera, etcétera…) será fugarse, aunque pronto verá que la cosa no es tan fácil, ni mucho menos… Tendrá sus choques con las funcionarias (o así, no queda demasiado claro su estatus) que las vigilan, intentando ser allí también la mujer libre que hasta entonces había sido. Se hará con su grupito de amigas, con las que disfrutará y podrá ser, a ratos, una persona normal. Pero esa búsqueda de la fuga se irá tornando cada vez más complicada…
Alli Haapasalo (Kerava, 1977) es una cineasta finesa que se formó en su tierra, graduándose en la Universidad de Aalto, para completar sus estudios en Nueva York en la prestigiosa Escuela de Artes Tisch. Lo cierto es que esa formación le luce; no tiene todavía una carrera demasiado larga (sí como cortometrajista), siendo este su tercer largometraje. Su cine se caracteriza por centrarse en mujeres, generalmente jóvenes, mujeres que intentan ser libres a toda costa.
Esta Tell everyone (título internacional que sería algo así como “Cuéntaselo a todos”) participa de esa misma característica, siendo relevante indicar que, aunque toma como base un material novelístico, éste a su vez se fundamenta en una serie de historias verídicas que la escritora ha sintetizado en la peripecia de esta mujer, Amanda, una mujer abocada por su libre forma de vivir a ser confinada en una isla de la que fugarse, como de la mítica de Alcatraz, se revelará extraordinariamente difícil, por no decir imposible.
La película cuenta su historia con una narración sobria, seca, sin florituras, quizá tan gélida como el país en el que transcurre. Es remarcable la fotografía, que a veces juega con luces y sombras, utilizando mucho la luz de ventana, pero también los azules oscuros, casi negros, como para remarcar el sórdido carácter del establecimiento penitenciario, en lo que supone una acre denuncia de los tratamientos acientíficos de la época para ¿tratar? los desarreglos psicológicos menstruales, suponiendo erróneamente que aquellos ataques de histeria de algunas mujeres no eran sino manifestaciones de demencias específicas de las féminas.
Es cierto que, con buen criterio, Haapasalo no tensa la cuerda en cuanto a los sufrimientos y castigos que padecían las reclusas (porque eso es lo que eran, y además sin fecha de finalización de su reclusión), sino que presenta, como seguramente ocurría, escenas en las que las mujeres allí confinadas tenían algo parecido a una vida, con cálidos lazos de amistad y ratos en los que podían ser ellas mismas; porque en puridad el tema no era tanto la vida enclaustrada como la imposibilidad de salir de allí y vivir la vida que cada una quisiera. Porque la estancia en Seili no suponía en principio recibir castigos, sino la pura privación de libertad sin motivo alguno, negar a aquellas mujeres, sin razón, su derecho a hacer de sus vidas lo que quisieran. En una de las escenas de la película, cuando varias de las mujeres confinadas en la isla consiguen modestos trabajos (aya, remendadora de redes…), una de ellas, en un rapto de felicidad, les dice a las otras “casi parecemos personas de verdad”, viniendo a decir con ello que, efectivamente, allí recluidas sin motivo ni razón no eran, en realidad, personas plenas.
En esa misma línea, en la que busca los pequeños momentos de felicidad incluso en las más duras condiciones de vida, gusta mucho la escena en la que la estricta jefa del establecimiento penitenciario femenino toca el piano y canta una bella canción de corte bucólico, a la que todas las reclusas, incluida la protagonista, se irán uniendo, poco a poco, componiendo entre todas un precioso canto coral, una canción melancólica y serena, que supondrá para todas un lenitivo a su enclaustramiento en aquella cárcel sin barrotes, en una escena tan hermosa como reconfortante.
Buena película esta Tell everyone, una película que destaca por la sobriedad de su cuidada puesta en escena, por su prístino a la vez que sutil mensaje a favor de la libertad personal femenina, en una historia seca, sin concesiones, buscando acercarnos a las condiciones que sufrieron aquellas infelices mujeres de finales del siglo XIX que tuvieron la desgracia de padecer síndromes menstruales excepcionales, pero sin obviar un tono moderadamente poético que cuadra bien con el tema y su exposición.
Buen trabajo de la protagonista, Marketta Tikkanen, muy entregada a su papel.
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