ESTRENO EN MOVISTAR+
[El lector interesado en la figura de Jane Austen puede consultar también los siguientes artículos publicados en Criticalia: los seis genéricamente titulados A un cuarto de milenio del nacimiento de Jane Austen: su obra en la pantalla, pulsando en los siguientes enlaces: I, II, III, IV, V y VI; y el titulado Escritoras en efigie: cuando las autoras son las protagonistas (V). Reino Unido: las hermanas Brontë, Jane Austen]
La obra de Jane Austen está de moda: no solo sus novelas se leen más que nunca, sino que las ficciones audiovisuales han descubierto un filón en sus textos, como demuestra el hecho de que, tomando como base sus narraciones, durante todo el siglo XX solo se hicieron 37 adaptaciones, mientras que en el cuarto de siglo XXI que llevamos recorrido esa cifra asciende ya a 80, y otras 5 que están en distintas fases de producción. No solo eso, sino que, como ocurre con los clásicos, su literatura ha dado lugar a todo un movimiento (en inglés llamado JAFF, “Jane Austen Fan Fiction”), en el que autores de todo tipo, origen y género han expandido el universo Jane Austen en muy diversas formas, desde escritoras como Helen Fielding o la mismísima P.D. James, hasta la ejecutiva de la BBC (y ocasional escritora) Janice Hadlow, autora de una novela, La otra hermana Bennet, publicada en 2020, curiosa variación sobre el título más famoso de la escritora del período de la Regencia, Orgullo y prejuicio.
La historia parte del mismo planteamiento de la mentada Orgullo y prejuicio, presentándonos al matrimonio Bennet y sus cinco hijas, entre ellas Elizabeth, la prota de esa novela, y Mary, la menos agraciada de este quinteto femenino. Mary es la narradora en off de la miniserie de 10 capítulos en los que se desarrolla la historia. Tras unos primeros pasos en los que Hadlow, como novelista, y Sarah Quintrell, como creadora del audiovisual, se mantienen en líneas generales conforme a lo descrito por Austen en Orgullo y prejuicio (incluido el desdén del señor Darcy hacia Elizabeth, detonante en la práctica de todo el conflicto de odio/amor de la novela), la obra toma su propio camino a partir del casamiento de las cuatro Bennets "guapas" y la muerte del hipocondríaco padre, momento en el que Mary se convierte ya en el centro de la historia, una chica poco agraciada físicamente, de gustos intelectuales, y más torpe que un guardagujas en lo tocante a lo manual. Mary se sentirá mangoneada por su dominante madre, humillada por la exquisita miss Bingley, pero también bien aconsejada por algunos amigos o familiares que sabrán encauzarla adecuadamente. Y a pesar de su aparente falta de encantos físicos, Mary será pretendida por dos hombres bien distintos…
Y es que en aquella época las mujeres no tenían otra salida vital que casarse, a ser posible ventajosamente: matrimonio o miseria, se llega a decir en un diálogo, en una atroz disyuntiva. Y si la mujer en cuestión, como era el caso, no era precisamente la más bella del lugar, podía haber problemas. Pero la novela, y la miniserie, van por otro camino, buscan hacer ver hasta qué punto siempre es posible (al menos en la teoría…) poder tomar otras vías, como la de trabajar como institutriz, es decir, hacerse una vida propia, con independencia de que el amor (y el matrimonio…) puedan llegar, o no.
Y es que la mirada desde la perspectiva de la poco agraciada hermana Bennet confiere a la miniserie, en buena medida, una visión sutilmente distinta a la peripecia de Orgullo y prejuicio de la que evidentemente parte y en la que se incardina. El audiovisual girará también sobre la necesidad de cortar el cordón umbilical paterno o (aquí más bien…) materno, especialmente si la madre se comporta más como la Madrasta de Cenicienta que como una amorosa progenitora; en este sentido, el papel de la mamá Bennet es ciertamente aborrecible, trasladando en buena medida el egocentrismo del padre Bennet de la novela a la madre de la miniserie, pero además con evidente maldad. Hay también, por supuesto, una cierta denuncia sobre el papel absolutamente subsidiario de la mujer en la Inglaterra de principios del siglo XIX, donde no podía ni heredar el legado paterno.
Curiosamente, aquí Elizabeth, la heroína de la novela austeneana, es una chica superficial y más bien idiota, como sus hermanas guapas, heredando Mary el carácter más intelectual e independiente de la Elizabeth de Orgullo y prejuicio.
Miniserie sensible, agradable de ver, es Jane Austen pero vista desde otra perspectiva, en un producto muy BBC (está producida por Bad Wolf, una filial de la célebre operadora británica de radio y televisión), con esa suntuosidad sin alardes tan típica de las series de la cadena pública inglesa, recreando plausiblemente el universo Austen, con algunas variantes que encajan bien dentro de las constantes austeneanas. Con buen criterio, se ha huido de la adaptación subida de tono, porque ello no conectaría con las siempre pacatas historias amorosas imaginadas por la escritora del período de la Regencia, siendo esta una de sus marcas de fábrica cuyo retorcimiento haría difícil conectar con su universo. Y es que, si Jane Austen viviera hoy día, quizá sus novelas serían así...
Debatiéndose entre los dos pretendientes, tan diversos y sin embargo prendados de la naturalidad sin artificio de la dama, una excursión a Scafell Pike, la montaña en Los Lagos (al noroeste de Inglaterra) que amó el poeta Wordsworth (al que se declama con frecuencia en la miniserie), será el punto de inflexión en la protagonista a la hora de decidirse por uno de ellos, pero también a la hora de resolver qué hacer con su vida, al margen de si se casa, o no. Y es que aquí se apuesta por el amor, pero sobre todo se apuesta porque la mujer se labre su propio porvenir, en una postura que, por supuesto, es mucho más avanzada y moderna que los textos de Austen, que era hija de su época.
La otra hermana Bennet es, en nuestra opinión, una plausible actualización de las historias austenianas, combinando la tradición de los enredos amorosos, siempre tan castos, de Austen, con una mirada adelantada a su tiempo que pone en primer plano el empoderamiento femenino; quizá lo haga de forma ahistórica, pero se agradece tanto...
Buen trabajo actoral en general: Ella Bruccoleri, una actriz alejada del canon de belleza femenina al uso, hace una muy ajustada Mary Bennet. Ruth Jones compone una madre Bennet ciertamente odiosa, que es lo que se le pedía. El veterano Richard E. Grant, quizá la figura interpretativa de más peso de la miniserie, añade un nuevo personaje Austen a su carrera, tras haber sido Sir Walter Elliot en la version de 2022 de Persuasión.
(18/09/2026)