Pelicula:

Mamoru Hosoda (Kamiichi, 1967) es uno de los más interesantes cineastas japoneses especializados en el anime, el cine de dibujos animados que practican específicamente en su país. Su fama no llega a la del gran Hayao Miyazaki, el fundador de Studio Ghibli, pero sí es un cineasta muy respetado cuyas películas se esperan con interés en todo el mundo. De él hemos visto en Occidente, entre otras, La chica que saltaba a través del tiempo (2006), El niño y la bestia (2015), Mirai, mi hermana pequeña (2018) y Belle (2021). Además, en sus comienzos fue director de varios episodios de la popularísima serie Digimon.

Como casi todos los cineastas nipones que se dedican al anime, hay en Hosoda una serie de características que, en mayor o menor medida, aparecen siempre, como la infancia desgraciada (casi siempre por la ausencia traumática de los progenitores), lo que provocará conflictos psicológicos y de relación. Algo de eso hay también en esta curiosa Los niños lobo, que se inicia con un relato en off de la protagonista, Yuki, que narra la historia de su familia: así nos enteramos de que una joven, Hana, se enamora en la universidad de un hombre extraño, quien le revela que es un licántropo, el último de los de su especie. Juntos tuvieron dos bebés (o cachorros…), una niña, la narradora Yuki, y un niño, Ame, a los que cuidaban. Cuando el padre licántropo muere accidentalmente, Hana tendrá que cuidar de sus hijos pero aparentando la normalidad de los seres humanos, algo que se revela muy difícil cuando resulta que Yuki, la niña mayor, no es capaz de controlar el cambio de humano a lobo…

Como decíamos, el anime japonés abunda en los traumas infantiles, casi siempre por la pérdida trágica de alguno de los progenitores, como ocurre aquí cuando fallece el padre licántropo, complicándose la cosa con el hecho de que los hijos de la pareja son también a la vez seres humanos y lobos. Esa dualidad se despejará, con el paso del tiempo, haciendo que cada uno de esos hijos tome su propio camino, uno hacia el mundo de los hombres y las mujeres, el otro hacia el de los animales, hacia el de los lobos. Con ello Hosoda nos presenta una peculiar “coming age”, una historia de maduración que nos habla, por supuesto, del crecimiento de cada persona (o animal…), buscando su propia senda en la vida; estamos entonces ante una bifurcación de caminos, en la que cada uno de los pequeños decidirá lo que quiere ser, en lo que no deja de ser un trasunto de la vocación de los niños, esa vocación que se forja en la preadolescencia y la pubertad.... En esa vocación que seguirá cada uno de ellos habrá también, por supuesto, un cierto corte del cordón umbilical que metafóricamente une a madre e hijos durante toda la infancia. 

La historia está contada a través de la narración en off de Yuki, que da a la película una sensación como de historia contada en voz baja, en una película fantástica en la que se mezclan hombres y bestias, típica temática que se repite con frecuencia en el cine animado japonés de los últimos 50 años.

El dibujo es también el habitual en el anime nipón del siglo XXI, con fondos casi hiperrealistas y figuras de dibujo antropomórfico, pero conforme al arquetipo, al canon del “cartoon” japonés. El movimiento de los personajes está bien conseguido, como es habitual en el anime, y su incardinación en los fondos de corte muy realista casa perfectamente. Aquí, como quiera que Hana se muda al campo para intentar evitar que sus hijos/lobos sean descubiertos, buena parte de los escenarios son rurales, campestres, en contra del paisaje urbano mucho más frecuente en el género.

Esa mudanza al campo permitirá también algunos toques argumentales que aparecen con cierta frecuencia en el dibujo animado nipón, como el del personaje desagradable y antipático que, sin embargo, a la larga se revela como una persona que contribuirá poderosamente al bienestar de los protagonistas, en este caso el viejo labrador que, inicialmente renuente, al final será decisivo para que Hana y sus hijos puedan aclimatarse a la vida del campo.  

Habrá que citar también otros elementos bastante frecuentes en el dibujo animado nipón, como la naturaleza desatada, en este caso la lluvia incesante, presentada además con un carácter malévolo, que aquí provocará más de una tragedia, esa naturaleza desatada que en Japón (terremotos, tsunamis…) es una preocupación constante, y que parece íntimamente ligada al pensamiento de sus pobladores; también, claro está, de sus cineastas…

Estamos entonces ante una fábula ecologista, una aproximación en clave humanista a la figura del lobo y del licántropo, despojándolo de su aura de malignidad, en una encantadora película sobre la búsqueda de la propia identidad, del propio camino vital.

(07/02/2026)


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117'

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Los niños lobo - by , Feb 07, 2026
3 / 5 stars
A la busca de la propia identidad