Pelicula:

La primera versión que el cine hizo sobre la famosa novela de Jane Austen Orgullo y prejuicio fue precisamente este film producido por la Metro, encargado a Robert Z. Leonard (Chicago, 1889 – Beverly Hills, 1968), un director norteamericano que se inició como actor durante la época muda del cine, para después centrarse fundamentalmente en su faceta de realizador, con una muy larga carrera que abarcó de 1913 a 1956. Leonard no fue un cineasta de primera línea, como los grandes que cimentaron el Hollywood clásico, pero sí fue un director muy seguro, que hacía un cine ameno, bien contado, un director en el que se podía confiar plenamente. Como era habitual en aquel tiempo, Leonard ponía en imágenes cualquier género, aunque es cierto que se manejaba mejor en comedías, films románticos y musicales; en este último apartado haría la que quizá sea su mejor cinta, Las chicas de Ziegfield (1941), con un repartazo (James Stewart, Judy Garland, Lana Turner, Hedy Lamarr, Jackie Cooper…).

En esta Más fuerte que el orgullo (en la España franquista de la primera postguerra el título original, “Orgullo y prejuicio”, parece que no debió gustar mucho a los distribuidores...) se contó además en el guion con la participación del escritor británico Aldous Huxley (el autor de la célebre Un mundo feliz, quizá la distopía de las distopías, con permiso del 1984 de Orwell), en la breve etapa en la que se desempeñó como tal en Hollywood.

La acción se desarrolla en algún momento durante las primeras décadas del siglo XIX, en Inglaterra. Conocemos a la señora Bennett con sus hijas Jane y Elizabeth (conocida como Lizzie) en la tienda de ropa de la que son clientas. De repente, todas las mujeres que están en el establecimiento resultan alborotadas ante la llegada de varios carruajes con caballeros muy elegantes; todas están ansiosas por saber quiénes son. Se enteran de que se trata del rico Mr. Bingley (con una renta anual de 5000 libras) y su amigo Mr. Darcy (que tiene una renta incluso superior…), ambos solteros, tratándose de los nuevos inquilinos de una elegante mansión que estaba desocupada; las madres que ven la escena desde la tienda ya imaginan a sus hijas casaderas contrayendo matrimonio con aquellos estupendos partidos, lo que desatará una competición entre las familias para ver quién los caza… 

Con una preciosa y matizada fotografía en blanco y negro (tras la que estaba nada menos que Karl Freund, el operador en jefe de films como Metrópolis, de Fritz Lang), la película tiene un agradable tono ligero, desenfadado, con una elegante puesta en escena, conscientemente teatral, como era lo habitual en aquel tiempo en Hollywood en el cine del sistema de estudios, un tratamiento que conviene a la historia y a su desarrollo en pantalla. 

Hay un humor zumbón, flemático, muy apropiadamente británico (aunque la peli sea yanqui…), con buenos diálogos, chispeantes, abundando las réplicas aceradas, siempre finísimas, con mucha clase, pero tirando con bala…

Por supuesto, es una versión formalmente encorsetada, algo típico en la época, sobre todo cuando se retrataban tiempos históricos, pero es muy agradable de ver, sin que haya envejecido mal, más allá de que, lógicamente, se noten mucho sus ingenuos efectos especiales y sus transparencias de lo más naif. Lleva implícita la película (como la novela de Austen) una acre aunque solapada crítica hacia las clases altas (británicas, pero también de cualquier otro lugar), especialmente evidente en algunos personajes, como la estirada Lady Catherine y la no menos clasista hermana de Mr. Bingley, aunque también en el inicial Darcy, aunque después éste recapacite y (por amor, ¡ah, el amor!) se humanice y convierta en el más generoso y amable de los hombres… Hay también una bastante probable identificación de Jane Austen, la autora de la novela original, con el personaje de Lizzie, siendo éste el socialmente más avanzado rol de todos los del film (y de la novela…), una mujer evidentemente adelantada a su tiempo, como la propia Jane. 

Con un vestuario súper elegante (también, es verdad, súper recargado…), la película, en buena medida risueña, tiene un agradable tono de alta comedia, pero sin tonterías, o las que tiene son atemperadas, puestas suavemente en solfa por unos diálogos estupendos y una puesta en escena clásica, muy ajustada en fondo y forma a lo que se cuenta, en una adaptación muy próxima al original austeniano.

Buen trabajo actoral en general, con un Laurence Olivier recién aterrizado en Hollywood, que resulta ser un Darcy de lo más apañado, y una Greer Garson que es una excelente Elizabeth Bennett, quizá la heroína de Jane Austen por excelencia. La película consiguió, muy merecidamente, el Oscar a la Mejor Dirección Artística para el gran Cedric Gibbons, una de las once estatuillas que este magnífico decorador consiguió a lo largo de toda su carrera.

(02/01/2026)


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118'

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Más fuerte que el orgullo - by , Jan 02, 2026
3 / 5 stars
Primera (y muy ajustada) versión del clásico