Pelicula:

CINE EN PLATAFORMAS


ESTRENO EN FILMIN

Alain Guiraudie (Villefranche-de-Rourgue, Aveyron, 1964) es un guionista y director francés que lleva haciendo cine desde 1990, pero no fue hasta 2013, con El desconocido del lago, cuando alcanzó fama internacional, consiguiendo el Giraldillo de Oro en el Festival de Cine Europeo de Sevilla y otros galardones, un film peculiar que llamó poderosamente la atención por la explicitud de sus escenas de sexo y por un ambiguo desenlace que hablaba del enorme poder de la “atracción del abismo”. Lo cierto es que desde entonces no ha reeditado aquel éxito, con solo dos películas que han pasado más bien desapercibidas. Ahora vuelve a la carga con esta extraña Misericordia, un thriller entreverado de drama, o viceversa, que desconcierta y desasosiega a partes iguales, además de, a ratos, aburrir...

La acción se desarrolla en nuestro tiempo, en el departamento francés de Aveyron (zona donde nació el director, así que la conoce bien...), situado al sur del país pero en el interior, sin costa. Vemos como a un pequeño pueblecito de esa zona de la Francia vaciada (allí también padecen ese problema, sí...) llega Jérémie, un joven como de treinta años, que nació y vivió en el pueblo, quien vuelve desde Toulouse, donde vive, para el funeral del padre de un amigo del instituto; parece que el difunto también fue su jefe en la panadería del lugar. Allí lo recibe con afecto Martine, la reciente viuda, pero no tanto su hijo, Vincent, una de esas personas hoscas y desagradables sin las que el mundo sería algo mejor. Aunque la visita de Jérémie, en principio, es solo para ese día, se queda en la casa de Martine a dormir, y esa estancia se va prolongando día tras día... entre tanto, Jérémie parece querer recuperar su amistad con otro lugareño, Walter, a lo que Vincent, celoso por todo, se opone. Jérémie y Vincent tienen un fuerte encontronazo físico en medio del bosque; en el transcurso de la pelea el primero mata al segundo y entierra el cuerpo en la espesura forestal. El cura de la localidad, inesperadamente, acudirá en su ayuda cuando las sospechas sobre el joven lo vayan acorralando...

Lo cierto es que esta Misericordia, desde luego, desconcierta bastante. Es, como decimos, un drama entreverado de thriller, o viceversa, pero también otras cosas. Por ejemplo, una versión libérrima de un clásico como el Crimen y castigo de Dostoievski, con este asesino un poco sobrevenido al que su conciencia le remuerde por lo que ha hecho y sopesa (de hecho, está a punto de hacerlo) la posibilidad de acabar con ese sufrimiento quitándose la vida; pero también podría decirse que es una variación muy libre, y sumamente esquinada, de otro clásico, el Yo confieso de Hitchcock, en la que el cura, evidentemente enamorado del chico, sacara la cara (y otra cosa...) por él, con tal de librarlo de ser detenido y puesto a disposición de la justicia. Este cura es quizá el personaje más curioso de esta extraña película, un cura fascinado por el joven, con escenas tan peculiares como aquella en la que el sacerdote le dice a Jérémie que lo confiese a él, momento en el que, bajo ese (falso) secreto de confesión, podrá decirle no solo que sabe que el chico ha sido quien ha matado y enterrado al tipo que estaba permanentemente peleado con el mundo, sino que además siente por el homicida algo bastante más poderoso que el mero, fraterno amor hacia un feligrés recuperado.

Pero lo cierto es que la película resulta con frecuencia atrabiliaria, caprichosa en su desarrollo guionístico, pareciéndonos que, desde luego, se aparta de las claves realistas en las que, teóricamente, se desenvuelve, lo que entendemos se confirma con escenas como la del policía acechando el sueño del protagonista en su cama, o con las cuasi materializaciones de la nada en las que surgen algunos personajes, en especial ese cura que aparece de buenas a primeras en cualquier momento y circunstancia, casi siempre con un don providencial, casi de ángel de la guarda, para salvar al prota, cuyo personaje (este sí) es de lo menos perfilado de la película, a pesar de ser el rol central de la misma. Porque este Jérémie resulta siempre desconcertante, tanto por su indefinida estancia en el pueblo, sin que Martine lo haya invitado expresamente a hacerlo, como en su improbable acercamiento sexual a su antiguo amigo Walter, al que mete mano desaforadamente como si en vez de ser una montaña de grasa fuera Brad Pitt; otros detalles, como esa al parecer relación quizá “non sancta” que tuvo Jérémie en su juventud con el difunto a cuyo funeral acude, una relación que, extrañamente, parece bendecida por Martine, tampoco ayuda a entenderlo demasiado bien. Y encima de todo resulta que el tipo es un fetichista redomado, que parece gozar vistiéndose con las prendas del finado, ropa interior incluida...

En fin, un galimatías sentimental, sexual, emocional... en una historia que no se termina de entender qué quiere decir, más allá de que el amor, sea físico o no, puede hacer que haya personas (estamos pensando en el cura, claro...) que tiren su vida, su fama, incluso el respeto que se deben a sí mismos, con tal de salvar al objeto amado. Puede que sea la moraleja, aunque está contada regular.

Eso por no hablar de una cierta tendencia al teatro del absurdo, con situaciones tan kafkianas como las continuas variaciones de su coartada por parte del protagonista, sin que el entorno del asesinado se pregunte por qué este tipo balbuciente cambia de versión cada dos por tres, sin que eso resulte la mar de sospechoso...

Película imperfecta, sin duda, quizá no del todo fallida, aunque desde luego rara con ganas, Misericordia no parece que vaya a reeditar los laureles de El desconocido del lago. Nos da la impresión de que a Guiraudie, autor en solitario del guion, le hubiera venido bien un coautor del libreto cinematográfico, alguien que embridara esta historia que, con frecuencia, tiende al disparate (sin pretenderlo, que sería una opción...).   

Los intérpretes hacen lo que pueden, teniendo en cuenta que sus personajes son más perchas que otra cosa, no tienen carne ni sangre, sino que se les atribuyen actitudes y acciones con frecuencia incoherentes, sin que exista una justificación para nada de ello.

(28-03-2025)


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104'

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Misericordia - by , Jan 08, 2026
1 / 5 stars
Un desconcertante thriller en la Francia vaciada