Pelicula:

C R I T I C A L I A   C L Á S I C O S    
Disponible en PRIME VIDEO, APPLE TV y RAKUTEN.

Probablemente si uno busca o quiere información sobre Robert Rossen, e indaga en internet u otras fuentes de datos, de lo que más le hablarán será de aspectos políticos y de sus raíces familiares. Neoyorkino nacido a principios del siglo XX, en 1908, era -como tantos otros- miembro de una familia de origen judío que venía del todavía Imperio Ruso, conllevando (en este caso) también la fe judaica, al ser su padre Rabino.

Y desde muy joven, aparte de su afición por el boxeo, se inclinó por las ideologías izquierdistas, hizo sus pinitos teatrales, también como escritor, y a finales de los años treinta se inscribe en el Partido Comunista estadounidense. y ello facilita su incursión en el mundillo del cinematógrafo, comenzando y simultaneando como guionista y ya también como realizador, con títulos como Cuerpo y alma, protagonizada por el también izquierdoso John Garfield...  o con El político, simplón título en castellano de All the King's Men, que obtuvo numerosos galardones, con una gran interpretación de Broderick Crawford.  

Y este excelente arranque de Rossen le lleva a ser observado -y obviamente perseguido- por el pujante y conservador Comité de Actividades Antinorteamericanas, también famoso como el "Macartismo", por su impulsor, el senador Maccarthy. Ante esta delicada situación, Rossen emigra temporalmente a tierras europeas, como Italia o España, y filma cintas como Alejandro el Grande, con Richard Burton. Este paréntesis es moderadamente corto, y rozando ya los años sesenta lo tenemos de vuelta a su país natal, precisamente con el film que hoy nos ocupa, este El buscavidas, que toma por base una excelente novela de Walter Tevis, especialista en historias costumbristas y ambientes conflictivos.  

Así conocemos a Eddie "el rápido", un habitual de los salones de billar, donde siempre merodean semiprofesionales, que juegan, que apuestan, siempre en busca de novatos, dejándose ganar al principio, para luego desplumarlos...  También andan por allí capos para aconsejar (según sus intereses) a todo tipo de jugadores, como Bert Gordon (un siempre estupendo George C. Scott), tipos que no renuncian a la violencia, como mandar romper los dedos a quienes lo desobedecen, como le sucede a Eddie.

Y aunque en el rodaje hubo especialistas para aconsejarlos, las jugadas que vemos en pantalla las realizaron todas ellas los actores que los interpretan, como Paul Newman, que en el film se nos dice que está quince días con sus manos escayoladas y al volver a jugar cambia la posición de sus tiros para embocar las troneras. Todo ello para transmitir al espectador el realismo de la ambientación. Y si ya conocemos a Eddie o al sádico Bert, nos queda una pieza clave en el personaje del orondo Gordo de Minnesota, el maestro indiscutido, al que nadie se le ocurre desafiar y menos aún apostar en su contra, un papel que va como anillo al dedo para Jackie Gleason, con un físico idóneo. Como contrapunto a todo este este escenario masculino tenemos una figura femenina, frágil y solitaria, como Sarah, acaso acomplejada por su leve cojera, que tras cruces casuales termina por intimar con Eddie, complementándose entre ambos. Y es justo también que resaltemos la interpretación matizada y detallista que le otorga Piper Laurie, que más tarde, en 1976, se hizo tan famosa con Carrie, la terrorífica cinta de Brian de Palma, en la que Piper encarna a la dominante madre de este relato de Stephen King. 

Volviendo ya a los billares, ante la expectación de todos, se llega al duelo entre Eddie y Minnesota Fats, acabando con un final abierto, en una cinta que engancha al espectador y que tuvo bastantes años después, en 1986, una continuación -con nuevo libro de Walter Tevis- y que fue dirigida por Martín Scorsese, repitiendo Paul Newman como un Eddie con veinte años más, e incorporando a Tom Cruise como relevo de una nueva promesa para el mundo del billar. 

Y hablando ya de galardones, la película tuvo siete candidaturas a los Oscar, a todos los roles importantes, pero sólo obtuvo el de mejor fotografía en Blanco y Negro, ciertamente cuidada y a base de interiores esencialmente, para Eugen Schüfftan. Como última curiosidad, el papel del protagonista se le ofreció al gran Jack Lemmon, pero prefirió trabajar en la excelente Días de vino y rosas, una de las películas más logradas de Blake Edwards. En cuanto a Paul Newman, el Oscar como actor sí le llegó con la continuación, la de Scorsese, justo cuando acababan de darle uno honorífico por toda su carrera. Cosas de Hollywood…



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134'

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El buscavidas - by , Jun 10, 2026
3 / 5 stars
Billares, mafias... y el Gordo de Minnesota