C I N E E N P L A T A F O R M A S
ESTRENO EN NETFLIX
Daniel Sánchez Arévalo (Madrid, 1970) tiene ya tras de sí una acreditada trayectoria como guionista y director; en su primera faceta, en los años noventa, estuvo entre los autores de los libretos de Farmacia de guardia, serie televisiva que gozó de gran popularidad en su tiempo. Posteriormente, ya en la primera década de este siglo XXI, debutó como director en Azuloscurocasinegro (sic) (2006), que ganó 3 de los 6 Goyas a los que estaba nominada y constituyó su tarjeta de presentación como cineasta novedoso, con una voz fresca y distinta. Posteriormente se apreció que sus temas giraban siempre monotemáticamente en torno a la familia (Primos, La gran familia española, Diecisiete), o una mezcla entre familia y entorno social o de afinidad (Gordos, Rondallas), y siempre en clave de comedia dramática, eso que ahora se suele llamar dramedia, con sus toques de humor pero también sus escenas “serias”.
Quizá un tanto cansado de esa clave de dramedia (aunque la mentada Rondallas, su último largo en esa línea, tuvo una buena acogida crítica y comercial), Sánchez Arévalo pega ahora un volantazo notable en cuanto al tono de su nueva película, y esta Colisión resulta ser un thriller de atracos, pero no un thriller cualquiera, sino uno que se presenta con ropajes argumentales y de estilo ciertamente novedosos, o al menos no demasiado comunes.
La historia se ambienta hacia 2013, en plena crisis económica en España (y en el resto del mundo, pero aquí más…), cuando, tras el petardazo del banco norteamericano Lehman Brothers, que se hinchó de vender paquetes hipotecarios tóxicos, envenenando a las entidades financieras del resto de los países, más la burbuja inmobiliaria inflada hasta la extenuación por los voraces especuladores de siempre, la economía mundial se fue muy gentilmente al carajo, pagándolo, como siempre, los de abajo, los que menos tienen. En ese contexto varios rótulos iniciales nos recuerdan algunos productos bancarios que arruinaron, literalmente, a familias que compraron productos financieros arriesgadísimos creyendo que eran seguros, como las llamadas “preferentes”, pero también las hipotecas en yenes, supuestamente ventajosas hasta que la crisis hundió el valor del euro y entonces las cañas se volvieron lanzas, como dice el proverbio español.
En ese contexto, en el barrio de Chamberí, vemos como Ernesto, director de un banco, entra a trabajar a las 7 de la mañana como siempre suele hacer, bastante antes de abrir la sucursal; en la cafetería ha oído decir a dos parroquianos que le ha tocado la Primitiva a alguien del barrio, pero que nadie sabe quién es. Ya en la oficina, un hombre mayor aporrea la puerta, le dice que quiere ingresar un boleto de la Primitiva premiado; Ernesto le abre, aunque aún no es horario de oficina, pero tras el viejo se cuelan dos personas más, enmascaradas, que reducen al director y consiguen de este que les diga la clave de la caja fuerte, donde buscan una caja de seguridad en concreto. Ya con el botín, huyen los tres (el viejo estaba compinchado, claro está…), pero en la huida en coche pasa algo…
Tras ese prólogo, la película se articula en cuatro capítulos o episodios, cada uno de ellos con el nombre de los atracadores: Pedro, Raúl, Carla y Tomás. Hay algún otro cómplice, pero de eso mejor no hablamos, para no “espoilear”. Tampoco podemos hablar demasiado de la peculiaridad de este thriller de atracos, pero baste decir que parecería una combinación, con variantes, de Reservoir dogs y Rashomon (ya saben, la peli de Kurosawa que inauguró las historias contadas con diferentes versiones). Es cierto que esas cuatro historias, esas cuatro versiones, que podrían ser cuatro miradas a diferentes universos paralelos, en los que en cada uno de ellos ocurren cosas distintas y otras iguales, tienen inevitablemente un buen puñado de flecos (más que un mantón de Manila, sí…), pero también lo es, en nuestra opinión, que la película funciona bien como el artefacto de intriga y tensión que aspira a ser, y eso lo logra plenamente. Por cierto que hay una quinta y última versión que sería una enmienda a la totalidad de las cuatro anteriores y, de ser la que se reputa real, como parece, daría un giro copernicano a la trama y, sobre todo, a su desenlace, en otro nuevo giro de guion de los varios que tiene la película, en general bien trenzados y justificados (dentro de lo fantasioso de la historia, se entiende…).
También es novedosa la identidad de los atracadores, que tampoco debe ser desvelada, pero que permite al espectador distintas y sugestivas visiones, desde puntos de vista muy diversos, sobre lo que está ocurriendo, en una película sumamente intrigante, bien contada, un thriller singular por su original trama, que mantiene muy bien la atención del espectador, un artefacto de intriga bien llevado en el que es fácil entrar, con independencia de que, como cabía esperar en una historia tan alambicada, haya cosas difícilmente asumibles por su retorcimiento argumental, pero también por la complejidad que suponen esas cuatro (cinco, en realidad) versiones de unos mismos hechos.
Esta es una película en la que la forma, la brillante trama que se plantea, excede con demasía al meollo, al contenido; aunque supuestamente busca denunciar las barbaridades que algunos bancos y cajas de ahorro hicieron en su momento, con productos infames como las preferentes, en realidad eso queda como fondo, un fondo bastante desvaído, para ocupar el primer plano absolutamente la peripecia de estos cuatro individuos (y sus cómplices necesarios...), consiguiendo con ello Sánchez Arévalo un vigoroso thriller, distinto, percutante, que nos permite augurar un gran porvenir al ya veterano cineasta madrileño si persiste por esa senda, para la que lo vemos especialmente dotado.
Buen trabajo interpretativo en general (Sánchez Arévalo es un excelente director de actores y actrices); destacaremos, en todo caso, al siempre estupendo Luis Zahera, que aquí se desmarca de sus habituales personajes zarrapastrosos para vestir de traje durante casi toda la película, aunque su rol no sea precisamente inocente, en ningún sentido… También nos ha gustado mucho el bronco papel de Tamar Novas como uno de los atracadores, a años luz de su delicioso “apamplao” de Rondallas…
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