Pelicula:

C I N E   E N   P L A T A F O R M A S
ESTRENO EN MOVISTAR+, FILMIN, PRIME VIDEO, APPLE TV. Y RAKUTEN

En España, el fútbol jugado por mujeres es hoy una gozosa realidad, especialmente tras conseguir la selección española de fútbol, en 2023, el Campeonato del Mundo, un hecho que ni siquiera la vergonzosa conducta del entonces presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, pudo enturbiar. Actualmente hay más de 127.000 mujeres federadas jugando al fútbol en España (fuente: Wikipedia), pero no siempre fue así. De hecho, la RFEF solo hizo oficial el fútbol femenino (bien que sin darle cancha alguna -nunca mejor dicho…) a principios de los años ochenta, aunque la auténtica eclosión y profesionalización de este fútbol no llegaría hasta 2015: de aquella histórica decisión de tomarse en serio el fútbol jugado por mujeres vendrían los éxitos deportivos…

Pero a principios de los años setenta el fútbol femenino ni estaba ni se le esperaba: aunque había chicas que jugaban al fútbol, no había estructura, ni liga, ni nada oficial. Un funcionario de la época, Rafael Muga (en la película llamado Javier Poga), que también se dedicaba a montar espectáculos deportivos, cree ver la oportunidad de su vida en preparar un partido de fútbol entre chicas, cuando ve que hay muchas y buenas jugadoras en aquellas casi niñas que, como “amateurs”, pegaban balonazos por las calles. La película sigue a este Muga, o Poga, y cómo con tesón y no pocos arrestos (incluido un “arresto” en el otro sentido, el de dormir en el calabozo…), logró primero montar ese primer partido en el campo del Boetticher (famoso campo de deporte de base madrileño ligado a la empresa de Villaverde “Boetticher y Navarro”, de ahí el nombre), y después forjar una incipiente selección española de fútbol femenino para enfrentarse a sus homólogas de Portugal. Pero hasta llegar a ese momento, él, y sobre todo las chicas, las pasaron canutas, cada una de ellas luchando con sus respectivas rémoras: madres, empleadoras, compañeros de sindicato y partido…

Marta Díaz de Lope Díaz (Ronda, Málaga, 1988) es una directora andaluza formada en la prestigiosa ESCAC catalana. Su filmografía profesional incluye su descubrimiento como cineasta, Mi querida cofradía (2018), que venía a denunciar (en la forma “sotto voce” que forma parte de su estilo…) la discriminación de la mujer también en ámbitos como las cofradías religiosas, y también un trabajo más alimenticio, Los buenos modales (2023), dramedia en clave de “feel good” con familiares enemistados supuestamente de forma irremisible, a los que el destino (y las guionistas…) les echan una mano para que eso deje de ser así… Con esta Pioneras… Marta Díaz de Lope Díaz, que tiene nombre casi de palíndromo, junto a su habitual coguionista Zebina Guerra, se inspira en ciertos hechos reales que tuvieron lugar a principios de los años setenta en España, cuando el país empezaba a desperezarse del franquismo, y cómo algunas chicas, con el concurso imprescindible de aquel Muga o Poga y algunos otros más, consiguieron lo impensable, montar un partido internacional cuando el fútbol femenino ni estaba ni se le esperaba, siendo además furiosamente combatido por una todavía poderosa y arbitraria dictadura, que se regía por criterios de rancio machismo y gazmoña beatería. 

Está bien que recordemos de dónde venimos, y a dónde no debemos volver: aquella España en blanco y negro (valga la metáfora…) aparece aquí con toda su caspa, con esa Sección Femenina que era una máquina de hacer mujercitas obedientes, siempre a las órdenes del padre, hermano, novio, marido, hijo; ese deporte oficial carca y obsoleto a más no poder; esa sociedad que, de forma abrumadora, era radicalmente machista, de un machismo sordo pero sobre todo ambiental, del que nadie, o casi nadie, era capaz de escapar: tampoco las mujeres, por cierto, especialmente las madres. 

La película presenta una bien conseguida ambientación de la época, los setenta, razonablemente recreada en todos los órdenes, desde las localizaciones al vestuario, atrezzo o vehículos. Se aprecia que se hable de los inicios de cosas hoy tan habituales como las mujeres periodistas que firman piezas sobre fútbol, pero que en aquellos tiempos era inusual, hasta el punto de que las escasas que lo hacían tenían que publicar bajo seudónimos masculinos; en ese sentido, aquí se habla de las primeras “salidas del armario” (en esta faceta, la de descubrir el sexo femenino de algunos supuestos reporteros machos…), con uno de los roles principales, la llamada Edelmira, que parece inspirada en algunos personajes reales de la época, como Mari Carmen Izquierdo o Sara Estévez.

Otro de los temas que aparece en el film es el concepto que tenía la administración franquista sobre el fútbol femenino, pero también la propia sociedad española de la época,  que se movía, en general, entre considerarlo algo cómico o ser cosa de marimachos (qué raro suena esto hoy día…); la directora hace bien en incluir algunos fragmentos del Nodo de la época que hablan del papel subsidiario que se le asignaba a la mujer de aquel tiempo, pero también de la forma condescendientemente humillante en la que se trató, por ejemplo, el llamado partido entre Folclóricas y Finolis (sic…), un evento benéfico con el que el régimen buscó ridiculizar el emergente fútbol femenino, que tuvo lugar en 1971.

Con una buena puesta en escena y una narración ágil y amena (la formación en la ESCAC luce, esa es la verdad…), la película se deja ver con agrado: es una de esas “feel good” que nos reconcilia con nuestro tiempo, recordándonos que no hace tanto que cosas que hoy día nos parecen normales eran impensables. Se echa en falta, de todas formas (en las otras pelis de Marta también) un cierto “punch”, algo más de acritud, de fuerza, en su tan justa denuncia de las condiciones en las que tuvieron que jugar al fútbol aquellas pioneras. Se agradece que, lejos de ideologizaciones estériles, aquí también se le dé cierta estopa (tampoco demasiado, como al resto de los estamentos criticados) a los entonces tan clandestinos como concienciados sindicatos y partidos progresistas, que no es que tuvieran muy buen concepto tampoco del fútbol femenino.

Un final bastante poco creíble, en plan “Fuenteovejuna, todos a una”, desluce lo que hasta entonces había sido una dramedia en clave realista que no fantaseaba con delirios épicos imposibles, en lo que nos parece una licencia artística tamaño XXL. No obstante, la película resulta agradable, aunque no pisa verdaderamente ningún callo, resultando ser a la postre un film suavemente reivindicativo.

Correcto trabajo interpretativo en general: Daniel Ibáñez, que hace de Muga/Poga, resulta bastante convincente en su papel, un tipo que adivinó el futuro e intentó acercarlo a su tiempo, con cierto éxito; las jóvenes actrices que hacen de futbolistas, en general correctas. De las veteranas nos quedamos con la siempre estupenda Elena Irureta, que ha envejecido estupendamente y aquí hace una jefa de la Sección Femenina que da un poquito de miedo…También Aixa Villagrán hace una interesante reportera deportiva oculta bajo un sonoro seudónimo masculino.


 


Pioneras. Solo querían jugar - by , Oct 30, 2026
2 / 5 stars
Agradable, suavemente reivindicativa