C R I T I C A L I A C L Á S I C O S
Disponible en PRIME VIDEO, APPLE TV y RAKUTEN.
Cuando los espectadores madrileños visionaron el 31 de Marzo de 1981 el estreno de Toro Salvaje en el cine Gran Vía (muy cercano temporalmente al que tuvo en los EE. UU. en el mes de diciembre del 1980) no podían pensar en que asistían a un gran paso para dos figuras (director y actor) a los que el futuro les reservaba un gran porvenir, muchas veces en unión del uno con el otro. Ni tampoco esos espectadores que citábamos daban por seguro ver a Scorsese como una de las "vacas sagradas" de Hollywood o a De Niro como un actor clave en tantas películas (o series) prestigiosas y -al mismo tiempo- comerciales y taquilleras.
Ambos tenían unas raíces familiares obviamente italianas, como tantos otros colegas del cine estadounidense. Pero en el caso de Scorsese, en su larga carrera que comienza a finales de los años sesenta y llega hasta nuestros días, apenas rebasa los veinticinco trabajos. Y en ellos (y en otros films de otros muchos autores) aparecen siempre actores, técnicos, guionistas o fotógrafos... cuyo punto de partida viene del "país de la bota". Y por citar sólo algunos aparecerían nombres como Francis Ford Coppola, John Travolta, Al Pacino, Brian de Palma, Sylvester Stallone, Quentin Tarantino, Ray Liotta, Joe Pesci...
Dato fundamental resulta el origen real del fondo y argumento de nuestra película: la vida y andanzas del boxeador Jake La Motta, que tras unos inicios de delincuente callejero, pasa a escribir un libro sobre sus vivencias en el ring, donde acuñó su apodo de "Toro salvaje". Y en la película que hoy comentamos no vemos tan sólo los aspectos del boxeo, de sus tremendos combates con otros colegas del ring (narrados con toda crudeza y sin trucos), sino que también asistimos a su vida conyugal e íntima, con una esposa celosa y combativa, harta de los engaños de su maridito, cosa que no obvia el buen guión, donde aparece otra pieza importante en buena parte de la filmografía de Scorsese, como es Paul Schrader, como guionista, con secuencias y parte del film que se benefician de un estupendo trabajo de Cathy Moriarty. Y recordemos que en este caso, no estamos ante un acercamiento simplista, como sucedía en la serie de tanto éxito taquillero que fue Rocky, sino ante un análisis familiar, más íntimo y esclarecedor de lo que es convivir con los peligros y deterioros, físicos y psíquicos, del mundo del ring.
Pero a estas alturas, nuestro director de hoy no era ya ningún desconocido. Después de algunos titubeos su primer largo reconocido fue Malas calles, ambientada en un barrio de familias italianas, of course, y con lógicos titubeos de principiante. Pero muy pronto le seguiría la muy distinta Alicia ya no vive aquí, con la excelente Ellen Burstyn o Jodie Foster, Y enseguida Taxi Driver, galardonada en Cannes, con De Niro, como -casi- siempre y retrato duro, implacable, de un ex combatiente del Vietnam, que trabaja de madrugada como taxista, y testigo de un universo oscuro y deprimente. Un musical con mala taquilla, New York, New York, a pesar de la presencia de Liza Minnelli y la popularidad de la canción, antecede ya a la cinta que estamos glosando, que tuvo hasta seis candidaturas a los Oscars, con dos estatuillas, premiando al montaje y al mejor actor.
Ya consolidado y conocido Scorsese, -tras Toro salvaje- van apareciendo más cintas, como la original y curiosa El rey de la comedia, con un insólito Jerry Lewis en un papel tan diferente a los suyos... o El color del dinero, con Paul Newman y Tom Cruise reinando en el mundo del billar (y como continuación de El buscavidas, del gran director Robert Rossen), contrastando con interpretaciones y originalidades como La última tentación de Cristo (con Willem Dafoe como inesperado Mesías) o la exquisita y sutil La edad de la inocencia, para luego entrar en el segundo milenio con cintas polémicas y poco apreciadas como Shutter Island, la infantil y equivocada La invención de Hugo, o El lobo de Wall Street, analizando los recovecos de las altas finanzas capitalistas.
Pero enseguida, tras una obra exótica, oriental y mística, Silencio -rodada en Taiwan-, nuestro director se resarce con una aguda serie de ambiente gangsteril, El Irlandés, donde vemos a De Niro y también a Al Pacino. Y estamos ya en 2019, tras la cual nuestro apreciado Martin sólo nos ha estrenado Los asesinos de la luna, ya en 2023, con 206 minutos de duración, considerado por algunos como obra maestra, con un reparto de "amigos y vecinos" a base de Brendan Fraser, John Litghow, Leonardo di Caprio (magnífico aquí ), el mismo Scorsese o De Niro, pero destacando por encima de todos la actriz Lily Gladstone, una de las supervivientes de la tribu india "Osage", y que fue nominada al Oscar y obtuvo el Globo de Oro, en esta cinta, que es la crónica de la masacre que dio pie a la filmación de la película.
Y llegamos hasta aquí, porque analizar la vena mafiosa y gangsteril de nuestro italoyanqui supondría otro capítulo, ciertamente interesante...
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