Pelicula:

Maite Alberdi (Santiago, 1983) es una cineasta chilena que cuenta ya con una apreciable carrera. Además de directora es realizadora de televisión, guionista y productora, ha actuado ocasionalmente como montadora y sonidista, e incluso ejerce como crítica de cine. Graduada en Estética y Comunicación Social en la Pontificia Universidad Católica de Chile, ejerce en ese prestigioso centro académico como directora audiovisual. Sus películas han sido premiadas en muy diversos certámenes y convocatorias, desde el Festival de San Sebastián al de Biarritz, Miami y Cartagena de Indias, e incluso su corto Yo no soy de aquí (2017) fue galardonado en los Premios Europeos del Cine. Quiere decirse que es una cineasta de talento cuya obra está siendo ampliamente reconocida.

Su filmografía se centra abrumadoramente en el formato documental, tanto en corto como en largometraje. En este último metraje han sido muy celebrados títulos como La Once (2014) y Los niños (2016), con una evidente vocación social, con una mirada cómplice, entrañable, hacia colectivos no precisamente en primera línea de las prioridades de la sociedad, como los ancianos o las personas con síndrome de Down. Con El agente topo incide de nuevo en esa temática, en este caso la de los ancianos internados en una residencia para mayores, con un formato peculiar, el de un falso documental con apariencia de ficción: al detective privado Rómulo Aitken le encarga una señora que investigue en la residencia de ancianos donde tiene ingresada a su madre si esta es objeto de malos tratos, o de desidia o mala alimentación. El detective decide reclutar a un anciano para infiltrarlo en la residencia y que le pase sus informes. Tras un pormenorizado casting escoge a Sergio, un viejecito de 83 años, recién enviudado, que tendrá ciertos (y a veces, serios...) problemas con las tecnologías necesarias para cumplir su cometido...

El cine sobre la vejez, y no digamos sobre la vejez ingresada en residencias, no es precisamente frecuente: el ciudadano de a pie quizá prefiera mirar para otro lado para ese final que acaso nos espere a todos (y a los que no, casi peor, será que se fueron al otro barrio antes de tiempo...), y seguramente no le falta razón, para poder convivir con la angustia existencial. Alberdi, que ya había tocado el tema de la vejez activa en su corto Las peluqueras (2007) y en su mentado largo La Once (2014), afronta con esta El agente topo su película más ambiciosa y, quizá, la más conseguida, un equilibrado film que combina hábilmente documental y ficción: ficción, porque la trama urdida, a pesar de que se nos diga otra cosa en pantalla, es evidente que es imaginaria, la supuesta infiltración de un espía de la tercera edad que, evidentemente, tiene su parte cómica en la más bien deficiente comprensión del agente de las sofisticadas tecnologías de su sobrevenido oficio; documental porque los residentes (mejor, “las” residentes, porque casi todas las que aparecen en pantalla con diálogo son mujeres) son efectivamente residentes y sus palabras suenan a reales, a auténticas, no están declamando textos escritos por otros, aunque quizá sigan alguna pauta, alguna directriz hacia donde encaminar sus conversaciones.

El resultado es afortunado: la parte ficticia y la documental consiguen un punto de fusión interesante, logrando esa mezcla en la que no es fácil saber qué es lo imaginado y guionizado y qué aquello que los residentes se cuentan entre sí o cuentan al agente infiltrado, finalmente uno más entre ellos, resultando todos ellos absolutamente entrañables.

Obra hermosa, atípica y sencilla (aunque con un ímprobo trabajo de filmación, de muchas horas, que debió ser después ser reducido a un metraje estándar), su mayor virtud radica precisamente en colocar en el centro de su historia a las personas mayores que, quizá por estar ya quitadas de la circulación en los centros de la tercera edad, parecería que ya no cuentan: pero sí cuentan, claro. Pero su acierto no radica solo en el sujeto de la película, los mayores en residencias, sino en el tono cercano, amable, cómplice, a los que hace veinte años gobernaban la vida y ahora, veinte años después, la vida los gobierna a ellos.

Cine social no combativo (aunque las conclusiones del espía infiltrado pueden considerarse ciertamente beligerante), El agente topo explora nuevas fórmulas narrativas con protagonistas inusuales: nada más que por eso, ya nos tiene ganados. Si además resulta que es (como lo es...) buen cine, ¿qué más podemos pedirle?

Atención a Maite Alberdi, su guionista y directora. Si finalmente El agente topo consigue el Oscar a la Mejor Película Internacional al que está nominada cuando se escriben estas líneas, su futuro puede ser más que prometedor; pero es que incluso aunque no lo consiga, el film ya supone una carta de presentación mundial que debería facilitar que pudiera hacer lo que quisiera: tiene buena mano, buena cabeza, creatividad, imaginación e inteligencia, una formidable combinación.

(09-04-2021)


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84'

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El agente topo - by , Apr 09, 2021
3 / 5 stars
Un espía de la tercera edad