Película: Granujas a todo ritmo

John Landis fue durante los años setenta y parte de los ochenta una de las grandes esperanzas blancas del cine de Hollywood, un cineasta llamado, teóricamente, a ocupar el espacio dejado por expertos en comedias ya al final de su carrera o, sencillamente, muertos. Landis llamó la atención poderosamente por dos comedias disparatadas en las que jugaba a placer con el humor de “slapstick” o patada en el trasero (tómese como sinécdoque, por supuesto) y el “nonsense” o humor tonto; sus títulos fueron Made in USA (1977) y, sobre todo, Desmadre a la americana (1978), lamentable título español para el original National lampoon’s Animal House, que multiplicó por 50 su magro presupuesto.

Así las cosas, para su siguiente proyecto, este Granujas a todo ritmo (otro disparatado título español para el original The Blues Brothers), Landis contó con un presupuesto mucho más holgado e hizo la que posiblemente fuera su obra más redonda. Después aún tendría algún destello interesante durante esta década de los ochenta, como Un hombre lobo americano en Londres (1981) y el famosísimo videoclip Thriller (1983), que hizo de Michael Jackson una figura mundial, pero pronto se vio que el cineasta se despeñaba al dedicarse a servir de percha para estrellitas como Eddie Murphy e incluso Sylvester Stallone, en el intento de Sly (con más moral que el Alcoyano...) de hacer comedia (para la que no está dotado, como es obvio), buscando no encasillarse en el cine de acción.

Pero en Granujas a todo ritmo el humor restallante y desinhibido de Landis aún estaba fresco y pujante y tenía momentos descacharrantes. A partir de una pareja de memos como los hermanos Blue del título, dos huérfanos criados en el típico hospicio regido por monja estricta pero benéfica, Landis nos cuenta la historia de estos dos pánfilos a los que, al salir de la cárcel uno de ellos, la monja del hospicio les informa que van a tener que cerrar por cierta deuda fiscal que les reclaman, 5.000 dólares del ala que los hermanos Blue, permanentemente vestidos de traje negro, sombrero incluido, y con una banda musical en desbandada (valga la paradoja...), intentarán conseguir como sea para que su amada monjita no tenga que cerrar el orfelinato, en las antípodas del dickensiano descrito en Oliver Twist: aquí los niños son felices como perdices, y los hermanos Blue no van a dejar que eso deje de ser así...

Divertida, con un ritmo tremendo, con memorables actuaciones musicales de algunos de los más grandes músicos o cantantes norteamericanos del siglo XX, de la altura de Aretha Franklin (inolvidable su numerito con el delantal puesto...), James Brown, Ray Charles o Cab Calloway, Granujas a todo ritmo tiene un final no apto para cardíacos, en una estela anteriormente recorrida por Stanley Kramer en su volcánico El mundo está loco, loco, loco, loco, un humor de acumulación de desastres, hecho con una comicidad desopilante y una falta de prejuicios notable. Iconoclasta, heterodoxa, libérrima y a ratos incluso libertaria, Granujas a todo ritmo es la película que, si Landis hubiera continuado por esa línea, explotándola y evolucionando a partir de ella, lógicamente, no se hubiera convertido en uno de los que pudieron haber sido, pero no fueron.

Años más tarde, quizá intentando recuperar aquel espíritu juguetón, aquel humor “destroyer” (en el caso de las escenas de Carrie Fisher, literalmente...), Landis rodó una secuela, Blues Brothers 2000 (1998), en el que John Belushi, muerto tres lustros atrás, era sustituido por otro gordo ilustre, John Goodman. Pero esta continuación resultó ser un fiasco absoluto, tanto artístico como comercial, hasta el punto de que tuvo tres nominaciones a los Stinkers Bad Movie Awards, antipremios otorgados en Los Ángeles que “reconocen” las peores películas del año.

Dan Aykroyd y John Belushi estaban estupendos como la pareja de hermanos protagonistas, a pesar del conocido hieratismo del primero (coguionista con Landis, por cierto), aunque Belushi resultaba incluso más cómico que su compañero, con una comicidad irreverente y ácrata, un humor de irreductible chalado.


Dirigida por

Género

Nacionalidad

Duración

133'

Año de producción

Granujas a todo ritmo - by , Sep 23, 2018
3 / 5 stars
Iconoclasta, heterodoxa, libérrima