Película: Viaje a Sils Maria

Olivier Assayas cuenta ya con una dilatada filmografía como director y como coguionista. En esta última faceta, además de los libretos de sus propios films, ha trabajado en varias ocasiones escribiendo algunas de las películas de André Téchiné. Como director, Assayas se caracteriza por su elegancia en la filmación, cierta tendencia hacia la elipsis y por su gusto por las historias en clave realista pero con un punto de fantasía, generalmente ambientadas en clases altas en cuanto a nivel social, intelectual y/o económico.

La acción se desarrolla en nuestros días, en dos partes y un epílogo. Maria Enders, una famosa actriz, en la cuarentena de su vida, acude a Suiza junto con su asistenta personal, Valentine, a recibir un premio en nombre de su mentor, Wilhelm Melchior, un dramaturgo que la descubrió veinte años atrás. En el tren, Maria recibe el mensaje de que Wilhelm se ha suicidado. Ya en Zurich, tras recibir el premio, es tentada por un joven director de escena para volver a representar la obra en la que la encumbró Melchior, pero ahora interpretando el papel de Helena, la mujer cuarentona con la que su antiguo papel de Sigrid jugaba a su antojo. Maria y Valentine preparan juntas el papel, pero las relaciones entre ambas, a raíz de sus diferencias de perspectiva con respecto a la obra, se van agriando...

Viaje a Sils Maria tiene varios niveles de lectura: el más obvio quizá sea el cuasi costumbrista en el que vemos a la diva ensayando con su asistenta el personaje de Helena que va a representar en  las tablas, en lo que sería la línea principal del film; pero secundariamente hay una segunda línea en la cual los personajes de ambos, Helena y Sigrid, interpretados en esa virtual “mesa italiana” por ella y su asistenta, se confunden con sus propias personas, Helena y Maria serán una, y Sigrid y Valentine, otra. Aún habrá más niveles de interés, porque habrá otra Sigrid, la que realmente interpretará en los escenarios ese personaje, una actriz americana llamada Jo-Ann Ellis, de vida airada y permanente foco de los paparazzi (quizá un trasunto de Lindsay Lohan, o de Paris Hilton, si ésta se hubiera tomado en serio la interpretación, y no como otro de sus caprichos de niña rica), con lo que las disensiones entre los personajes de Helena y Sigrid se incrementan. Habrá también una metáfora sobre una de las peculiaridades más curiosas y llamativas de Sils Maria, la localidad suiza en la que Enders y Valentine preparan la obra de teatro  (por cierto, la misma localidad donde vivió muchos años el filósofo Nietzsche), en cuyos alrededores se da un fenómeno atmosférico denominado “la serpiente de Maloja”, que tendrá también un papel alegórico pero central en la trama.

Viaje a Sils Maria es, así, una compleja historia sobre el paso del tiempo y la necesidad de asumirlo, de entender que los veinte años no volverán nunca, y que conviene entender que la edad llega para quedarse; también que los tiempos cambian, y que lo que veinte años atrás era normal, ahora no lo es. Film sobre el conflicto intergeneracional, en este caso no familiar, a la película de Assayas le sobran quizá unos minutos, tal vez diez. Por lo demás, esta historia de dudas pero a la vez de asunción de la realidad es plausible, en un film de vivencias adultas, de corte intelectual, una historia de artistas, de una en concreto, en una fase de crisis en la que deja de ser la jovencita que creyó iba a ser siempre, para convertirse en la mujer madura que afronta una nueva etapa, distinta, de su vida.

Formalmente, además de la elegante puesta en escena, Assayas se caracteriza por su cierre de secuencias con suaves fundidos en negro, un recurso cinematográfico hoy poco usado, que el cineasta parisino utiliza con soltura, sin que resulte enfático ni incurra con él en la fea costumbre del subrayado.

Juliette Binoche, como es habitual, está fantástica: hay pocas actrices del cine actual que tengan tanta capacidad de transmitir sentimientos dramáticos, si bien en este caso (creo que afortunadamente para ella), su personaje no sufre demasiado e incluso se permite, de vez en cuando, reír a carcajadas. Kristen Stewart confirmaba ya con esta película que tiene la cabeza tan bien amueblada que, una vez conseguida la fama con la saga de plástico para adolescentes Crepúsculo, ha iniciado una carrera con directores de mucho interés: Woody Allen, Ang Lee, Walter Salles, el propio Assayas, con el que trabajó posteriormente también en Personal Shopper (2016), en el que retoma el papel de una asistenta personal, aunque no sea el mismo personaje, en una historia sutilmente distinta. Entre los secundarios, además de la estrella emergente Chloë Grace Moretz, como siempre excelente, nos quedamos con la presencia de una de las musas preferidas del ya viejo Nuevo Cine Alemán, Angela Winkler, ya estragada por el paso del tiempo, que estuvo en films fundamentales de aquel movimiento cultural como Escenas de caza en la Baja Baviera (1969), El honor perdido de Katharina Blum (1975), El cuchillo en la cabeza (1978) y El tambor de hojalata (1979), entre otros.


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124'

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Viaje a Sils Maria - by , Mar 06, 2018
3 / 5 stars
La serpiente de Maloja