CINE EN SALAS
[Coincidiendo con el estreno de la película Nouvelle Vague (2025), de Richard Linklater, que recrea el rodaje de Al final de la escapada (1959), se repone este film, con todos los honores, en las salas de cine de España; con tal motivo, recuperamos su crítica]
Aunque Claude Chabrol se adelantó a todos en 1958 con El bello Sergio y Los primos, los componentes de la llamada Nouvelle Vague que rompen el fuego con un cine joven e inconformista serán François Truffaut con Los cuatrocientos golpes y Jean-Luc Godard con Al final de la escapada (título español interesante, aunque muy alejado del original À bout de souffle, que sería algo así como “Sin aliento”), ambas realizadas en 1959. Godard, sobre unos hechos reales muy libremente recreados en un guion de Truffaut, Chabrol y él mismo, cuenta en este su primer film, una insólita historia para la época, la peripecia vital de un joven airado que podría hacer suyo el aforismo jamesdeaniano: “vive deprisa, muere joven, y ten un cadáver bonito”...
Tras matar a un policía en un enfrentamiento, Michel Poiccard, un joven delincuente de poca monta, encuentra en París a Patricia Franchini, una frágil chica norteamericana que se gana la vida vendiendo periódicos de su país. Juntos vivirán una breve pero intensa relación de sexo, quizá incluso de amor…
El film de Godard es relevante por muchos motivos: no son los menores una aproximación sin moralina al universo de la marginalidad (algo ciertamente infrecuente en la época), y, sobre todo, un novísimo estilo cinematográfico, incluyendo una manera totalmente innovadora de entender el montaje. Y es que tras los hallazgos de los grandes autores que inventaron el lenguaje cinematográfico durante la primera mitad del siglo XX (esencialmente Griffith, Eisenstein, Welles), Godard dio aquí una vuelta de tuerca haciéndolo más libre, menos encorsetado, más abierto.
Tras un tiempo en el que Jean-Luc Godard quedó relegado al olvido (especialmente en la etapa en la que se sumió en el estéril anonimato del grupo revolucionario Dziga Vertov, que al final se reveló como un callejón sin salida), la revisión reflexiva de películas como esta À bout de souffle debe reivindicar su papel dirigente en el avance del cine.
Notable química de los protagonistas, un Jean-Paul Belmondo tan lejano física, pero también ideológicamente, de los banales papeles que años más tarde repetiría rutinariamente, y una frágil Jean Seberg, muy apropiada para su personaje, una actriz que, lamentablemente, se suicidó tiempo más tarde, cuando apenas tenía 40 años…
Casi un cuarto de siglo después, el cine norteamericano perpetró (el verbo no está escogido al azar…) una nueva versión, con el título original Breathless, que en España se tituló Vivir sin aliento (1983), con un hoy olvidado Jim McBride en la dirección, con un improbable Richard Gere como el delincuente protagonista, y Valérie Kaprisky como la coprotagonista enamorada, que aquí, curiosamente, toma el apellido original del personaje de Belmondo, Poiccard. Ciertamente, nadie se acuerda de este remake (por algo será…).
(09-08-2004)
86'