Película: Asesinos natos Hay una doble dimensión en Asesinos natos, como la hay en todo filme que se convierte en un acontecimiento que interesa a la sociedad en general. Al grano: ¿es la película de Oliver Stone una obra que predica el neofascismo que supone la ultraviolencia? ¿Se ha valido de una supuesta denuncia para, en realidad, ensalzar lo que se supone que critica? De la visión del filme es imposible deducir una respuesta rotunda a ésas y otras preguntas de semejante jaez. Stone juega constantemente con una ambigüedad calculada que le hace pasearse peligrosamente por el filo de la navaja, sin llegar a cortarse nunca.

La exposición de la historia original de Tarantino está expresada desde la visión de los protagonistas, pero se procura una cierta objetividad que teóricamente parece no acercar al autor a sus criaturas. Así que, ¿a qué juega Stone? Ha apostado por hacer, efectivamente, una apología encubierta de la violencia sin causa, un elogio de la locura neonazi, una mirada sobre la sociedad cruel y lobuna de los noventa, regodeándose en este plato de sangre encebollada como ya lo hiciera, descubriendo de qué pie ideológico cojea, en los guiones de películas fascistoides como El precio del poder  y Manhattan Sur.

En cuanto al otro plano, el meramente fílmico, queda aplastado por el primero, pero en cualquier caso parece querer inaugurar un nuevo lenguaje, a base de mezclar todo lo hasta ahora conocido: se aconseja tomar Biodramina antes de ver la película, para prevenir el mareo producido por tanto cambio de plano, de color, de velocidad, de sistema de filmación y de etcétera. Si éste va a ser el lenguaje cinematográfico del futuro, a lo mejor me aficiono al Monopoly...

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116'

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Asesinos natos - by , Jan 24, 2001
1 / 5 stars
Una ambigüedad calculada