Pelicula:

Esta película se ha podido ver en la Sección Oficial del 16º Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF’2019).

La guerra larvada entre Ucrania y Rusia (aunque esta última la hace a través de milicias prorrusas que arma y paga Moscú) lleva ya varios años asolando el país que se hizo tristemente famoso por el desastre nuclear de Chernobyl. No es una guerra declaradamente abierta, sino que hay zonas en las que existe un frente bélico, mientras que en la mayor parte del país la vida sigue. Ahora, el director, guionista y productor Valentyn Vasyanovych imagina una historia en un futuro próximo, concretamente en 2025, cuando “ha pasado un año desde el final de la guerra”, literalmente; lo cual quiere decir que el cineasta calcula que todavía quedan casi cinco años para que termine el conflicto.

En ese contexto de ficción histórica de anticipación, la película nos muestra la vida de Sergiy, un excombatiente en la contienda bélica, que pierde a un amigo muy querido, por suicidio, afectado por el llamado “síndrome de estrés postraumático”. Él mismo también padece esa enfermedad mental, como producto de la guerra en la que ha intervenido. Cuando conoce el trabajo desinteresado de un grupo de forenses que se dedican a desenterrar muertos anónimos en la guerra para intentar identificarlos y darles un entierro digno, Sergiy decide unirse a ellos en su tiempo libre; conoce a Katya, arqueóloga que ayuda también en el proyecto de exhumación de cuerpos. La relación de ambos es buena, con el tiempo llegará a ser algo más…

Es Atlantis una película dolorosa, muy dolorosa: pone el foco en los efectos de la guerra, de toda guerra: no solo la destrucción de personas y bienes, no solo la devastación de países, no solo la laminación de todo tipo de derechos civiles, incluso los más básicos; también tiene un efecto sumamente pernicioso en los supervivientes, pudiendo afectarles de tal modo que ya no sean capaces de salir del estrecho espacio físico, y sobre todo psíquico, en el que les ha recluido su enfermedad mental. El caso de Sergiy es ese: con posibilidades ciertas de tener un futuro fuera de Ucrania, un futuro en el que pueda tener una vida normal, esa opción se verá coartada por su ensimismamiento, por su consciencia de que no será capaz de salir de su círculo vicioso.

Película de una dureza poco habitual, presenta en pantalla, en varias largas secuencias que se tornan insoportables para el espectador, el reconocimiento puntual y meticuloso por parte de los forenses (como ha de ser en estos casos) de los restos encontrados en fosas comunes, restos que, ¡ay!, son auténticos...; tiene el film un tono contemplativo, premeditadamente estático, casi siempre filmado en largos, muy largos planos secuencia en los que se mueven los actores y los vehículos, con un tempo moroso que ciertamente es el que conviene a esta elegía, una melancólica obra cinematográfica sobre los estragos de la guerra, sobre el ser humano y su desolación, rodada con coraje por el ucraniano Valentyn Vasyanovych, que demuestra una interesante creatividad, apostando por cuadros en los que se desarrollan las escenas, filmando con garra pero sin estridencias.

Es cierto que Vasyanovych carece del sentido de la elipsis, pero también es verdad que, en este caso, la presentación de las escenas con toda su crudeza era necesaria para impactar, desde su impavidez, al público. No obstante, hubiera sido de agradecer una menor presencia de las escenas de los cadáveres descompuestos, que descomponen (valga la redundancia, en este caso tan apropiada) al espectador, no bregado en tales necrologías.

Buen trabajo interpretativo, en general muy sobrio, quizá como corresponde a actores no profesionales, como es el caso, que debutan, y más que dignamente, en el cine con esta película tristérrima, pero tan necesaria: ojalá llegue el día en que no haya que hacer este tipo de cine.... 

(14-11-2019)


 


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106'

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Atlantis - by , Nov 14, 2019
3 / 5 stars
Desoladora elegía