Película: Big bad wolves Aunque no es habitual, la cartelera española de vez en cuando se ve sorprendida por la presencia de algún título de cinematografías que no suelen verse por aquí, como ocurre con la israelí Big Bad Wolves (2013). Desconocemos qué géneros son los más frecuentados, los actores más conocidos o los directores más famosos de esta cinematografía, aunque de momento tenemos ocasión de ver lo que han hecho dos de ellos, Aharon Keshales y Navot Papushado, profesor y alumno, respectivamente, que realizan con éste su segundo largometraje.

Unos tremendos asesinatos unen a tres hombres muy distintos entre sí: Gidi, el padre de la última víctima, sediento de venganza; Micki, un policía poco convencional que actúa en los límites que permite la ley demostrando gran fobia por los pedófilos asesinos, y Dror, un tímido profesor de instituto, que es el principal sospechoso de los crímenes. En los dos primeros coinciden el ánimo de venganza con el de justicia, el tercero es la víctima propiciatoria de ellos.

No conocemos otros thrillers israelíes pero éste tiene unas características de dureza inusitada, en las que el padre y el policía, para hacer hablar al sospechoso, no se cortan un pelo en el momento de aplicar la tortura, ya sea con un martillo, unos alicates, una sierra o un soplete, a distintas partes del cuerpo.

El film comienza con unos niños jugando al escondite y como resultado una de las niñas ha desaparecido y únicamente encuentran su zapato rojo en el armario donde se ocultó. Tras la búsqueda de la policía aparece en un descampado atada a una silla, torturada, violada y sin cabeza. Lo que sigue después es la venganza del padre, las torturas a las que se une el abuelo de la niña y la investigación policial. Un chico graba los ilegales procedimientos que emplea la policía para que confiese el sospechoso y lo sube a la red, por lo que Micki, es apartado del caso, pero por su cuenta trata de demostrar que tenía razón.

En el guion se incluye una crítica a la sociedad israelí, a la intolerancia religiosa, al machismo, al miedo a los atentados, al gobierno, a los procedimientos policiales, a la violencia, a la pedofilia, etc., lo que hace dudar al pueblo de la clase dirigente. Deja el final abierto a lo que el espectador quiera entender. Algunos han querido ver en su argumento una cierta relación con el cuento de Caperucita roja, de Charles Perrault, tal vez porque la chica va vestida de ese color, los niños que juegan en el bosque y los animales que torturan o violan a las niñas, a lo que hace referencia el título original por aquello de los lobos. La traducción del título hebreo es ¿Quién teme al lobo feroz?

La cinta está muy cuidada en el aspecto técnico en lo referente a planificación, encuadres, movimientos de cámara, funcionando como un reloj, con una pulcra puesta en escena y un trabajo correcto de los actores, desconocidos del público español, que interpretan unos personajes bien perfilados, para este sangriento thriller israelí, que mantiene la tensión de principio a fin a pesar de su claustrofóbico escenario, y que no deja indiferente.

Posee una gran calidad de sonido y una música demasiado estridente en su banda sonora.

Le tendrán que agradecer a Quentin Tarantino que dijera que para él era la mejor película del año (2013), pues de lo contrario hubiera pasado desapercibida y posiblemente no se habría visto aquí.

Premio María a la mejor dirección y mención especial a la banda sonora. Cinco premios de la Academia del cine israelí. Premio del jurado a la mejor película y guion en el Festival Fantasía. Mejor director y actor (Doval'e Glickman) en Fantasport. Premio especial al conjunto de los actores en Toronto. Y así hasta una veintena de festivales como Tribeca, Austin, Montreal, etc... Algo tendrá el agua cuando la bendicen.

Género

Nacionalidad

Duración

110'

Año de producción

Trailer

Big bad wolves - by , Jun 01, 2014
3 / 5 stars
¿Quién teme al lobo feroz?