Película: El abuelo La tercera parte de la trilogía que Garci inició hace años desempolvando algunos rancios mamotretos de nuestra literatura llega (¡por fin!) a su última entrega, y ciertamente a la tercera va la vencida; va la vencida de que mejora algo los anteriores y nefastos bodrios, pero no desde luego que llegue a ser una buena, ni siquiera aceptable película.

Se puede hacer cine de época sin por ello tener la impresión de que ha abierto uno el baúl de la ropa vieja, con ese olor característico a naftalina de lo vetusto, de lo apolillado. Eso es, precisamente, lo que ofrece este El abuelo, más o menos aproximada versión de un Galdós decimonónico, no precisamente el más brillante del escritor canario. Porque desde luego la visión que da Galdós, y que hace suya Garci, no es del siglo XX, sino del XIX, e incluso de los anteriores si me apuran: no es posible, a estas alturas, soportar estoicamente un canto tal a los valores y méritos de la nobleza, de la aristocracia (¡qué altitud de miras, qué calidad humana! Hasta la condesa, que es un putón verbenero, aparece transida de amor hacia sus amantes adúlteros) y una mofa tal a la plebe: qué ruin, codiciosa, bajuna y abyecta es la representación de la clase baja, aunque porten los vistosos ropajes de la burguesía: el alcalde, el cura, el médico, el funcionario...

Sólo la relación del personaje de Fernán Gómez con el de Rafael Alonso proporciona algunos momentos de auténtico cine, pero no es suficiente, cuando el resto carece por completo de aliciente, salvo para algunos nostálgicos de una época felizmente superada.

El abuelo - by , Jan 01, 2000
1 / 5 stars
Naftalina