Pelicula:

El clásico de H.G. Wells El hombre invisible fue publicado por el escritor inglés en 1897. Como era de prever, el tema, el de la posibilidad de que el ser humano sea invisible (uno de esos deseos ancestrales, como el de volar o el de ser inmortal, consustancial al género humano), ha sido llevado al cine en varias ocasiones, teniendo en cuenta las atractivas posibilidades que depara sobre todo al departamento de efectos especiales. No obstante, y no inesperadamente, la versión al cine que mejor captó el espíritu de la novela wellsiana fue el clásico El hombre invisible (1933), del gran James Whale, uno de los estupendos terrores de la Universal de los años treinta, terrores que se hicieron famosos en la época y que siguen siendo un referente del género. Otros films posteriores, como El hombre sin sombra (2000), de Paul Verhoeven, actualizaron la historia aunque en el fondo seguía siendo la misma, al fin y al cabo la tragedia del científico que, buscando la forma de conseguir la invisibilidad, lo lograba pero a costa de perder la posibilidad de tener una vida normal.

En esta nueva versión de El hombre invisible hay sustanciales diferencias. La acción se desarrolla en nuestros días, en Estados Unidos; una mujer, Cecilia, escapa de su casa de noche tras haber drogado al marido, Adrian, una eminencia en la rama de las ciencias ópticas, que la maltrata física y psicológicamente. Escondida en la casa de un policía con una hija adolescente, le llega la noticia de que su marido se ha suicidado. Entonces parece que su calvario ha terminado, pero pronto empieza a darse cuenta de que, quizá, el marido no esté tan muerto, y además parece haber conseguido el don de la invisibilidad...

Es curioso porque, a pesar de las notables diferencias, la película se reputa como una versión (evidentemente libérrima) de la novela de Wells. Pero hay múltiples cambios, además de calado; por de pronto, el personaje del hombre invisible en Wells era una víctima, una víctima de su celo por buscar la invisibilidad, que se había convertido para él en una obsesión, y su invisibilidad nunca fue utilizada para hacer daño a sus congéneres. Sin embargo, en esta nueva y tan libre versión, el hombre invisible es una mala bestia que tortura, maltrata, controla a su mujer, y cuando esta consigue escapar de sus garras, la acosará de forma cada vez más atroz, en una nueva modalidad de “luz de gas” para hacer aparecer a su mujer como la loca, aún más, la asesina que no es. También el protagonismo cambia, siendo ahora esa mujer la que se convierte en el personaje central de la historia, pasando el hombre invisible al rol de antagonista, de villano de la historia.

Pero quizá la diferencia más interesante, desde el punto de vista temático, sea la firme apuesta que hace el film por denunciar la violencia de género (asunto obviamente inexistente en el original novelístico), aquí con las armas cuasi invencibles de la invisibilidad por parte del maltratador. Estamos entonces ante una actualización no solo temática, sino también social, y quizá ese sea uno de los más interesantes valores del film.

Por el contrario, esta nueva versión del wellsiano El hombre invisible peca de algunos errores apreciables que impiden que sea la buena película que apunta a ser. Así, el guion resulta ser llamativamente endeble, con situaciones poco creíbles y personajes que actúan con frecuencia arbitrariamente, al albur del guionista; tampoco a las escenas con el hombre invisible en clave de terror, que es el caso, se les saca suficiente partido, dando la impresión de que la pieza se le ha escapado viva al director y guionista, Leigh Whannell, un actor australiano de ya larga trayectoria que desde hace unos años se ha pasado también a la realización, siempre dentro del género del terror, con un par de títulos, Insidous: Capítulo 3 (2015) y Upgrade (2018). Con esta nueva y libérrima versión del clásico wellsiano, Whannell parece haber dado en la tecla, al menos en cuanto al éxito en taquilla: con un presupuesto de 7 millones de dólares, cuando escribimos estas líneas, sin haber acabado, ni mucho menos su carrera comercial, ha recaudado ya más de 53 millones en todo el mundo, lo que ciertamente está más que bien. En cualquier caso, parece que puede ser un director prometedor dentro del género (o fuera de él...), a poco que cuente con mejores historias y, a ser posible, más originales, pues es evidente que esta no lo es, aunque se hayan hecho cambios más que ostensibles.

Película irregular, que se queda a medio camino de casi todo, como hemos dicho lo mejor es su denuncia del maltrato de género llevado a extremos insoportables (ciertamente en la realidad es así, e incluso peor...), mezclando entonces la temática social con la del terror puro y duro.

Elisabeth Moss, tan de moda por el éxito de la serie distópica El cuento de la criada, es la protagonista absoluta del film, de tal manera que el resto son intérpretes prácticamente desconocidos. Ella está bien, muy implicada en su papel, a veces incluso un poco demasiado, un poco pasada de vueltas.

(06-03-2020)


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124'

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El hombre invisible - by , Mar 06, 2020
2 / 5 stars
Luz de gas