Película: El trueno azul

El cineasta británico (aunque emigrado a Estados Unidos con su familia durante su infancia) John Badham conoció su edad dorada a partir de mediados de los años setenta, cuando el enorme éxito internacional de Fiebre del sábado noche (1977) le situó en primera línea de los realizadores de Hollywood. Ese estado de gracia se mantuvo durante varios años, tiempo en el que hizo algunos films de cierta entidad y que, generalmente, gozaron de buenas taquillas; hablamos de películas como Drácula (1979), actualización del mito del vampiro por excelencia, con un notable Frank Langella; Mi vida es mía (1981), intenso melodrama sobre discapacidad y vida, con el entonces muy en boga Richard Dreyfuss; Juegos de guerra (1983), que tocaba, en época tan temprana, el fenómeno de los “hackers” y la posibilidad de que desencadenen conflictos bélicos apocalípticos, y que sirvió para lanzar a un adolescente Matthew Broderick; y Cortocircuito (1986), que buscaba reeditar el éxito de E.T., el extraterrestre, ahora con androide entrañable en vez del alienígena cabezón y de dedo XXL.  Después la estrella de Badham fue declinando hasta que a partir del siglo XXI se dedicó a grabar mediocres series televisivas y TV-movies.

El trueno azul pertenece también a esa etapa dorada de Badham que va de mediados de los años setenta a mediados de los ochenta, consiguiendo un apreciable éxito económico, aunque en términos de reconocimiento crítico la película tuvo una acogida bastante más tibia. Se trata de una tímida denuncia de la utilización de la tecnología punta de la época para la vigilancia de la pacífica ciudadanía.

Un helicóptero (el “trueno azul” del título), dotado de las técnicas más sofisticadas de la época, que incluyen sensores capaces de ver y oír tras los muros, además de armamento como para reventar un edificio, es puesto en manos de un experto policía, quien sin embargo sospecha que la intención de ciertos mandos del ejército es utilizar el aparato para fines tenebrosos, no precisamente bonancibles ni de defensa del ciudadano.

Badham dirigiría con solvencia este producto típico del cine de acción de aquel tiempo, aunque probablemente se haya quedado desfasado en sus gadgets ante las nuevas tecnologías digitales del siglo XXI. Roy Scheider, al frente del reparto, también en su mejor época (eran los años de Tiburón y All that jazz), resulta razonablemente creíble en el papel protagonista; frente a él, dos duros como Warren Oates, en una de sus últimas películas antes de morir, y el británico Malcolm McDowell, el inolvidable protagonista de La naranja mecánica.


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109'

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El trueno azul - by , Oct 04, 2018
1 / 5 stars
Usar la tecnología contra el ciudadano