Pelicula:

La guionista y directora Claire Denis es una veterana cineasta francesa (París, 1946) que empezó a hacer cine allá por 1971, cuando en su país gobernaba Pompidou; queremos decir que es una cineasta de muy largo recorrido, con más de medio siglo de desempeño de su ejercicio profesional. Sin embargo, no ha sido hasta el siglo XXI cuando sus películas han gozado ya de popularidad internacional y se han distribuido mundialmente. Su inicial relación profesional con gente del nivel de Rivette o Wenders, o incluso Tarkovsky, para quien ejerció de directora de casting en Sacrificio, así como su niñez y primera juventud en las entonces colonias francesas en África, le han conferido una peculiar visión cinematográfica, que ha sido muy celebrada aunque, sinceramente, hasta ahora no compartíamos demasiado ese entusiasmo; films como Los canallas o Un sol interior, que han gozado de mucho predicamento, no nos parecen especialmente brillantes. Sin embargo, con esta Fuego nos parece que Denis sí ha dado en el clavo.


La historia se ambienta en nuestro tiempo, en una populosa ciudad francesa. Allí viven Sara y Jean, pareja en torno a la cincuentena, muy compenetrados. Ella tiene un programa radiofónico; él, que ha estado en la cárcel por un asunto que no se concreta, está preparándose para dedicarse a lo que sabe, la captación de jóvenes valores del rugby, deporte en el que se desempeñó en su juventud, para llevar su representación y colocarlos en equipos de élite del país. Sara, un día, ve por la calle a François, con el que mantuvo una larga relación sentimental años atrás, antes de estar con Jean, que también lo conoce porque trabajaron juntos. François llama a Jean y le ofrece trabajar de nuevo para él, en una empresa que está montando. A partir de ahí, la relación entre Jean y Sara, con el fantasma ahora ya corpóreo de François, comenzará a deteriorarse...


En contra de lo que observábamos en las pelis anteriores de Denis, aquí entendemos que el guion, sobre la novela Un tournant de la vie, de su habitual colaboradora Christine Angot, que también firma el libreto cinematográfico junto a Claire, es la pieza clave para desarrollar esta historia de un convulso triángulo amoroso, un triángulo en el que las pulsiones sexuales, pero no solo sexuales, tendrán una importancia capital en el desarrollo de la trama. Porque Denis y Angot reflexionan aquí, con sus personajes, sobre la posibilidad de que los rescoldos que quedaban donde había fuego, puedan ser avivados de improviso, puedan volver quizá con más fuerza que nunca, sin que ello signifique que la otra relación, la relación largamente compartida, hasta entonces fecunda y fuerte, sea despreciada. Querer a dos personas a la vez y no estar loco, como decía la canción del Cigala, un difícil equilibrio que, finalmente, terminará rompiéndose, en una película en la que la explosión emocional es una forma no solo adecuada, sino imprescindible para un desenlace que, sin embargo, apostará, mediante un simbolismo de lo más pragmático, por un pasar página que permita a la protagonista reiniciar su vida lejos de los dos vértices del triángulo que inicialmente la hicieron feliz pero en los últimos tiempos le amargaron la existencia.


Película sobre el amor a secas, pero también (y casi sobre todo) sobre el amor físico, sobre la dependencia emocional y sexual que se puede generar en una persona, da igual que se sea hombre o mujer, habla de la dificultad de vivir cuando hay dos seres amados a los que no se puede, ni se quiere renunciar. Denis, finalmente, apostará precisamente por la renuncia total, absoluta, para preservar la salud mental, quizá también la física. Interesante que la directora, creemos que con buen sentido, no busque culpables, ni en la mujer escindida entre dos amores, ni en los hombres que, legítimamente, quieren ser los únicos referentes románticos en su vida. No hay culpables en el amor, viene a decir Claire, porque nadie puede ser reo del delito de amar. 


Obra percutante, bien llevada (aunque Denis siempre nos ha parecido un poco desaliñada estilísticamente hablando...), la historia está bien trenzada hasta culminar en el apasionado enfrentamiento de la pareja, que desencadenará el desenlace, corto pero fulminante. Claire Denis se siente cómoda trabajando con actores y actrices que ya han estado antes a sus órdenes, como es el caso de Juliette Binoche y Vincent Lindon, que hacen con esta ya su tercera colaboración con la directora parisina, y no digamos el tercer vértice del triángulo amoroso, Grégoire Colin, al que Denis ha dirigido en siete ocasiones hasta ahora. Mención especial para la venerable octogenaria Bulle Ogier, que fuera en los años sesenta y setenta musa de cineastas como Schroder, Buñuel, Rivette, Tanner, Delvaux... ahora ya haciendo, lógicamente, papeles de adorable abuelita.


(05-10-2022)


 


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116'

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Fuego - by , Oct 05, 2022
3 / 5 stars
Cuando los rescoldos se avivan