Pelicula:

CINE EN PLATAFORMAS
[Esta película forma parte de la Sección Wild Tales del ATLÀNTIDA MALLORCA FILM FEST’2025. Disponible en Filmin por tiempo limitado]

A veces la Historia juega malas pasadas: esta película está rodada en Ramala, la capital de Cisjordania, uno de los dos grandes territorios que conforman esa nación sin estado conocida como Palestina. El film se rodó “antes” de que se produjeran los execrables hechos del 7 de Octubre de 2023, cuando Hamás, que controla la franja de Gaza, lanzó un ataque contra Israel en el que murieron más de mil personas y secuestraron a varios centenares de hombres y mujeres, todos de etnia judía. La respuesta del estado de Israel a aquella barbaridad fue, como sabemos, absolutamente desproporcionada: más de 60.000 civiles palestinos muertos (incluidos miles de niños); la franja sitiada por hambre, produciéndose múltiples muertes por inanición; la inmensa mayoría del caserío de la ciudad de Gaza reducido a escombros… En Cisjordania, aunque el ejército israelí, el temible Tsahal, ha castigado algunas ciudades, ni la destrucción ni el horror ha llegado, ni de lejos, al martirio (porque no otra cosa es…) de los gazatíes.

Pues en Ramala, la capital de Cisjordania, es donde se ambienta este film, y para aquellos que creen que Palestina es un inmenso campo de refugiados, es la prueba verídica de que ese país sin estado tiene unos niveles socioeconómicos bastante similares a los de cualquier ciudad europea mediterránea. 

Vamos al tema: la película plantea una historia en la que conocemos a dos hermanas, Maryam y Noura, cuyo padre tiene una buena posición social. El viejo está bastante enfermo, tras superar un ictus. Maryam está casada con un hombre que tiene una empresa de fontanería; a la familia le van las cosas bien, con buena casa, buenos colegios para los dos hijos (un adolescente como de 17 años, un niño como de 9), pero su relación con el hijo mayor (como es habitual en el vínculo madre/adolescente) es manifiestamente mejorable; tampoco se lleva bien con el marido, del que sabe que tiene una amante más o menos secreta. Noura trabaja en una clínica de estética, y es amante de un hombre casado y con hijos. Cuando el padre de ambas muere repentinamente, Noura concibe la idea de sacar todo el dinero de la cuenta del padre y dividirlo con su hermana, para evitar que su hermano, emigrado hace años a los USA, y que no se ha preocupado para nada de su padre, herede la mitad de los bienes del difunto, como establece la ley islámica. Pero cuando acuden al banco a sacar el dinero, comienza una carrera de obstáculos…

Laila Abbas es una guionista y directora palestina que se formó en Jordania, aunque empezó en cine en tareas administrativas, desde las que pasó, piano piano, a funciones de corte operativo. Este Gracias por confiar en nuestro banco es su primer largo, habiendo realizado con anterioridad un corto y un mediometraje. Vemos que Abbas tiene buena mano filmando, aunque no se para en florituras sino que busca contar su historia, en este caso el de dos mujeres en un país moderadamente islámico, que buscan evitar la injusticia de una herencia desequilibrada por la ley religiosa. Evidentemente, el caso de estas mujeres nada tiene que ver con países en los que la Sharia es la ley que lo rige todo, como Afganistán (quizá la sociedad más dura en ese sentido), Arabia Saudí (donde se aprecian algunos tímidos avances) o Irán (en el que las mujeres tienen notables restricciones, aunque no tan graves como las que sufren las afganas). Pero viene a decir la película que, incluso en las naciones árabes moderadas, también el papel de la mujer es subsidiario del hombre, siempre está a su sombra y, en cuanto a derechos, siempre tiene prioridad el varón sobre la fémina. 

La película funciona sobre todo por poner en solfa ese principio injusto de la prevalencia del varón sobre la mujer, en la herencia o en cualquier otra cuestión. Pero es cierto que, aparte de ello, se dispersa bastante en las muchas discusiones que pespuntean casi constantemente la peli: las hermanas entre sí, echándose en cara el haber cuidado más o menos al padre enfermo (y todo esto con el cuerpo del progenitor aún caliente…); la hermana casada con el hijo adolescente, pero también, y sobre todo, con el marido desafecto; esa misma hermana casada, por teléfono, con el hermano emigrado a USA; la hermana menor, la “esteticién”, discutiendo con su amante, que la deja tirada cuando ella necesita su ayuda … en fin, aquí todo el mundo se pelea con todo el mundo… 

El film, como hemos comentado, parece concebido como una especie de carrera de obstáculos cuando las dos hermanas pretenden solucionar la injusticia del reparto de la herencia, de tal manera que la búsqueda de un varón que suplante la voz del difunto (para poder extraer el dinero de la cuenta) se convierte en un “tour de force” que se resolverá (lo que son las cosas…) con uno de esos inventos modernos que hacen milagros… 

Si fuéramos políticos (Dios nos libre…), diríamos que la película “pone en valor” (término tan habitual en la jerga también conocida como “politiqués”…) el papel de la mujer en la sociedad, en cualquier sociedad, sea árabe, cristiana, judía o directamente agnóstica o atea… La película, ciertamente, es curiosa, pero nada del otro jueves; quizá lo más interesante sea su mirada hacia una sociedad, la palestina, que sabemos (al menos en su parte gazatí) en trance de extinción; es importante que veamos que no era un sociedad atrasada ni casi salvaje, como algunos, interesada o ignorantemente, han querido hacer ver, sino una sociedad razonablemente moderna… Pero sobre todo nos parece esencial que sea una mirada de mujer, la de la directora Laila Abbas, y sobre mujeres, y que tome partido por ellas, aun con sus dimes y diretes…

Por el contrario, el guion no es precisamente encomiable, ajustándose a los intereses particulares de la guionista y directora y no a la coherencia interna de la película, tirando con demasiada frecuencia de trivialidades como para rellenar el metraje, sin que tengan una incidencia clara en el desarrollo de la trama. 

Como curiosidades, las mujeres (salvo algunas, mayores y en contextos tan solemnes como un velatorio) aparecen siempre sin velo, ataviadas a la manera occidental, refutando el lugar común de que todas las féminas musulmanas siempre tienen que estar veladas (en sus muy diversas formas: hiyab, niqab, chador, el siniestro burka…). También llama la atención que el conflicto entre Israel y Palestina (”antes”, insistimos, del ataque de Hamás y de la furibunda respuesta del estado israelí) solo aparezca, y de refilón, en una escena, en la que las protagonistas, en su coche, se encuentran de noche con un grupo de chicos en una barricada mientras se preparan para una escaramuza con el ejército judío. El conflicto palestino-israelí, entonces, como fondo, como paisaje secundario de una historia en la que no juega ningún papel, ni positivo ni negativo. 

Lo mejor del film, en nuestra opinión, sería su visión desde dentro del islam (moderado, pero islam…) y su apuesta por una mujer en igualdad de condiciones con el hombre, lo que conlleva, entre otras cosas, heredar en igualdad, no el doble para el varón, como dice el Corán. El papel de los hombres aquí es secundario, y además, generalmente, no salen bien parados: o son egoístas, o machistas, o cobardes, o todo ello a la vez (y eso sin cargar las tintas…); y eso aunque parezcan modernos y liberales…

Correcto trabajo actoral de las dos protagonistas, Clara Khoury, la hermana mayor, y Yasmine Al Massri, pero tampoco sin tirar cohetes…

(21-08-2025)


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97'

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Gracias por confiar en nuestro banco - by , Aug 23, 2025
2 / 5 stars
Una mirada en femenino en el islam moderado