Película: Las huellas borradas Tras la casi invisible (por falta de distribución) Krapatchouk y la intensa y socialmente comprometida En la puta calle, el cineasta hispano-argentino Enrique Gabriel afronta en Las huellas borradas una historia diferente, basándose libremente en el auténtico suceso del pueblo de Riaño, que hace ya varios años vio cómo el progreso y el bien común, en forma de pantano, se cernían sobre sus pequeñas (pero para ellos tan valiosas) vidas. Con ese "leit-motiv", inventándose otro pueblo en igual circunstancia, Gabriel imagina a un indiano que regresa al hogar paterno para reencontrarse con sus raíces, en forma de su cuñada, la mujer a la que amaba y a la que tuvo que renunciar; a sus sobrinos, que nada tienen que ver con él; con los lugareños, con sus pequeñas cuitas; con el pueblo, un lugar de bucólica belleza que pronto reposará en el fondo de un mar potable.

Sin olvidar el tono social que le ha acompañado en sus anteriores filmes, en este caso en la denuncia del Estado como apisonadora que suprime de un plumazo vidas enteras dedicadas a un pueblo, a unas tierras, sin embargo la nueva película de Gabriel se adentra decididamente en el tono lírico, en una nostálgica y hermosa elegía sobre el tiempo pasado, sobre la vida pretérita y las oportunidades perdidas.

Con el pueblo como un personaje más, Las huellas borradas mejora en ese tono poético y mesurado, antes que en el detalle costumbrista que también ensaya el cineasta, y que se advierte pronto como más forzado. El conjunto es una película sin duda atractiva, que se adensa conforme avanza el metraje, alcanzando su mejor tono en la última media hora, con frecuencia emocionante, ayudada por unos actores en plena forma, en especial el siempre espléndido Federico Luppi.

Dirigida por

Género

Nacionalidad

Duración

100'

Año de producción

Las huellas borradas - by , Jan 01, 2000
3 / 5 stars
Hermosa elegía