Película: Niño rico La carrera de Macaulay Culkin, los ojos de huevo más famosos desde la muerte de Bette Davis, puede terminar como la de Mickey Rooney, olvidada estrella infantil cuando llegó a la edad adulta, o como la de nuestro Joselito, que ya sabemos los malos pasos en los que ha estado.
Pero mientras llega ese (ya inminente) momento en el que Macaulay tenga que representar a jovencitos en edad de tontear con chicas, se sigue estirando el inexplicable fenómeno del chaval carente de talento interpretativo en productos como este "Niño rico", donde lo ha tenido bien fácil: le ha bastado con autointerpretarse y ejercer de crío que lo tiene todo, como el protagonista de esta película que parece una versión costeadísima de "Los ricos también lloran", en su variante "los ricos también pueden llegar a ser pobres", con el malvado de turno (el inevitable John Larroquette) y los amigos indigentes que el niñato se agencia.
Todo queda, pues, en la moraleja correspondiente: la amistad está por encima de todo, hay cosas que no se pueden comprar con dinero, el mal nunca gana y la ristra de tópicos de siempre. El productor, el astuto Joel Silver, ha preferido jugar sobre seguro y repetir, con algunas variaciones, el esquema de "Solo en casa", con el teóricamente indefenso David haciéndole putaditas al torpísimo Goliat de turno. Tendrá una buena taquilla, pero su interés es menos que cero.

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95'

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Niño rico - by , Jan 25, 2001
0 / 5 stars
Autointerpretación