Película: Serenity No vive el cine de ciencia ficción su mejor momento: tras los puntos álgidos que supusieron, en sus respectivas épocas, "2001. Una Odisea del Espacio", "Blade Runner" y "Matrix" (la primigenia, of course; las otras eran caca de la vaca), no parece que haya temas que la vuelvan a poner en órbita (nunca mejor dicho...). Agotado ya el filón (y el serial) de "Star Wars", parece que los especialistas en el género se dedican a remover en ese venero, y ya de paso en los otros tocados por clásicos de la ficción científica. Es el caso de esta "Serenity", versión para el cine de una serie televisiva poco conocida, "Firefly" (de hecho, creo que en España no se ha visto, salvo que se haya pasado en algún canal autonómico ajeno a mi región), de la que era autor también el director y guionista de esta adaptación a la pantalla grande, Joss Whedon, un hombre que no suena mucho al aficionado al cine, pero en cuyo haber se encuentra alguna perla, como el espléndido guión de "Toy Story", que son palabras mayores, aunque también los de algunos petardazos como "Titán A.E." o "Atlantis. El imperio perdido". Así las cosas, es evidente que Whedon es un hombre no precisamente fino en sus creaciones literarias, salvo el Disney-Pixar citado, probablemente porque lo firmó con otros tres guionistas, que debieron poner orden en su más bien caótica mente creativa.
Porque "Serenity" es un gazpacho que mezcla de todo: hay elementos, cómo no, de la saga de "Star Wars", pero también de la citada "Titán A.E.", de "Star Trek" y hasta de "Campo de batalla: la Tierra" de Travolta como aplicado cienciólogo. Por no mencionar las evidentes influencias de la saga de los zombies de George A. Romero, porque los aquí llamados "reavers" tienen toda la apariencia (y el apetito...) de los muertos vivientes romerianos (aunque no estén muertos físicamente, de mente sí que lo están, como parece claro), aunque éstos quizá sean la mejor aportación del filme, una tribu de caníbales absolutamente chalados, sin miedo ni prevención alguno, una fuerza descomunal y degenerada, que eriza el vello del cuerpo con su desaforado griterío.
En definitiva, una serie B que a ratos parece una serie Z, con un reparto para echarse a llorar (incluido Adam Baldwin, que a pesar del apellido no es hermano de los otros actores homónimos, aunque son igualmente pencos), aburrida hasta que se entona algo en la secuencia final, y que desde luego no pasará a ninguna Historia del Cine ni (lo que es peor, al menos para la cuenta corriente de sus mentores), tampoco se está poniendo las botas en taquilla.

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Duración

119'

Año de producción

Serenity - by , Oct 23, 2005
1 / 5 stars
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