Película: Siempre hay un camino a la derecha Tras una primera parte, "Suspiros de España (y Portugal)", que no acababa de encontrar el tono, García Sánchez y su guionista Azcona afinan el tiro y consiguen un filme ciertamente desaliñado e irregular, pero donde brilla con luz propia toda la corrosividad de esta pareja singular de cineasta y libretista, en una historia entre el chafarrinón y el sainete, por no invocar el esperpento o el espíritu de Berlanga, que se pasea desvergonzadamente por toda la película.
Porque esta feroz sátira sobre la telebasura, con ese programa que parece la caricatura salvaje de un híbrido entre "Ésta es su vida", "Vivir cada día" y "Cita con la vida", con un Gurruchaga como un paródico Federico Gallo (pregunten los jóvenes a sus viejos quién era este curioso personaje de la televisión franquista que acabó siendo gobernador civil de UCD) que destila mala leche por los cuatro costados: nada queda a salvo, ni siquiera las ONG, que parecen los misioneros laicos de nuestro tiempo.
Hay estopa para todos, un protagonismo coral perfectamente servido por un gran grupo de actores y un rictus de sonrisa amarga al salir del local: menos mal que aún hay quien hace cine sin pensar en la taquilla, sólo con la (tal vez) vana idea de contarle a los demás su peculiar visión del mundo, o de su pequeño mundo.

Género

Nacionalidad

Duración

95'

Año de producción

Siempre hay un camino a la derecha - by , May 09, 2001
3 / 5 stars
Desaliñada pero eficaz