Película: Un nombre, un ideal: Blas Infante

Para las generaciones nacidas con posterioridad a la guerra civil, la figura de Blas Infante se ofrece como una desconocida que el tiempo se ha encargado de reconocer y potenciar. La autonomía fue época propicia para sacarle del olvido y el empeño de biógrafos como José Luis Ortiz de Lanzagorta y Enrique Iniesta, junto a diversas instituciones políticas y culturales, entre ellas la propia Fundación que lleva su nombre, dieron a la luz aspectos diversos relativos tanto a la biografía como a la obra del que ha sido llamado desde entonces “Padre de la patria andaluza”.

La reivindicación de su nombre y de su honor, tras el fusilamiento en las cercanías de Sevilla (kilómetro cuatro de la Carretera a Carmona) el 11 de Agosto de 1936, ha tenido escaso y tardío eco cinematográfico; películas que divulgaran, el carácter, la profesión, la visión política, el entorno familiar, las virtudes y defectos de este andaluz singular no pasan de dos: un documental de producción propia, Un nombre, un ideal: Blas Infante, de Manuel Carlos  Fernández, realizado en 1980, y un largometraje titulado Una pasión singular, dirigido en 2002 por Antonio Gonzalo, es la única filmografía existente en más de veinticinco años de autonomía; no parece suficiente para un personaje de tanta carga simbólica.

Un nombre, un ideal: Blas Infante, de Manuel Carlos Fernández (Benaoján 1953- Algeciras 2003), es documental realizado por su productora Axarquía Films, empresa familiar. Su autor, Licenciado en Ciencias de la Información, filmó numerosos cortos en formato de aficionado e investigó las relaciones entre Andalucía y el Cine en variadas publicaciones tales como Hacia un cine andaluz y La Historia del Cine en el Campo de Gibraltar.

El guion del mediometraje tiene como punto de partida las investigaciones efectuadas en los años setenta del siglo XX por el escritor José Luis Ortiz de Lanzagorta, publicadas en el semanario Tierras del Sur, conjunto de artículos que culminarán en la obra Blas Infante: vida y muerte de un hombre andaluz. El propio autor aparecerá en el film explicando diversas circunstancias del biografiado y detallando los entresijos que motivaron el llamado “complot de Tablada”.

Desde el punto de vista informativo se han combinado los aspectos más significativos del denominado “padre de la Patria andaluza” con puntuales referencias históricas a los antecedentes del andalucismo y a la intermitente construcción de la autonomía. La escena del fusilamiento, más sugerida que narrada, abre y cierra unos hechos donde la síntesis y la simbología son armas del realizador que controla una obligada economía de medios.

La infancia del líder andalucista, su ascendencia familiar, su carrera profesional y política, los lugares donde estudió, vivió, ejerció, Archidona, Granada, Cantillana, Isla Cristina, Coria del Río, se alternan con paisajes donde Infante toma contacto con jornaleros y labriegos, con los “georgistas” Albendín y Sánchez Mejías, con el anarquista Ballina.

El campo andaluz está presente por medio de diversos lugares y fuerte presencia de mujeres donde las de Casares, con banderas y pañuelos, simbolizan la toma de conciencia del campesinado ante nuevas opciones posibles y sintetizan una de tantas huelgas habidas a principios del siglo XX en la comarca. La canción lo dice así: “Los campos andaluces/ se han despertao/ con una llama verde/ en su costao/. La pared blanca/ y el grito de dolor/ en la garganta”. Ese grito femenino que proclama: “¡Viva Andalucía Libre!”.

El documental muestra otros aspectos históricos, como la formación de las Juntas Liberalistas de Andalucía y la redacción de las bases para el Estatuto de Autonomía. El levantamiento militar de 1936 acabará con “un ideal” y con “un nombre”, los de Blas Infante. Con imágenes de manifestantes andaluces que enarbolan la bandera y cantan, cuarenta años después, su Himno de Andalucía acaba este documento en la que su autor, obligado a un sintético didactismo, ha evitado tanto un panegírico exaltado como un panfleto político.

Además de Ortiz de Lanzagorta, los campesinos de Casares y Sayalonga intervienen ocasionalmente mientras Luisa Infante, hija de Blas, y el poeta Manuel Fernández Mota, padre del realizador, actúan en papeles presenciales. Las voces en off se deben a Angelita Granja, locutora profesional sevillana, y a los gaditanos Pablo Fernández y Carlos Clavijo. Las formas musicales andaluzas utilizadas en la banda sonora son del pianista José Romero y las canciones se deben a Domingo Mariscal.

En el Certamen de Cine Andaluz del I Festival de Cine de Sevilla (1980) recibió “Mención Especial del Jurado” por “representar la primera aproximación cinematográfica al líder andalucista expuesta de modo objetivo”.


Género

Nacionalidad

Duración

37'

Año de producción

Un nombre, un ideal: Blas Infante - by , Sep 04, 2017
3 / 5 stars
Primera noticia cinematográfica del padre de la Patria andaluza